Cain #1

11:00:00

SUENA:



Cain se despertó al anochecer. Fuera de la cama hacía frío, así que supuso que en el exterior no estaría mucho mejor. Se puso los vaqueros desgastados dando brincos por el comedor, se cambió de camiseta y optó por zapatillas deportivas.
Salió a la calle y pensó que la vida era una mierda y que se estaba mejor muerto, pero aun así se enfadó cuando un coche se saltó el semáforo y estuvo a punto de atropellarlo.
Fue al bar de siempre, con la gente de siempre, y no le gustó lo que encontró.
Le caían mal esas personas porque le recordaban a sí mismo.
Cruzó la calle y entró en otro bar. El bar de nunca, con la gente de nunca que no le recordaba a nadie, porque sencillamente era la primera vez que veía sus caras.
Habló con un chico rubio y pensó que estaba bien, que parecía limpio y le daría calor por la noche. Lo invitó a dos copas y lo besó de camino a casa. No hicieron el amor porque eso tenía implicaciones demasiado fuertes para Cain, así que en su lugar hicieron el sexo. No estuvo mal (probablemente), pero tampoco estaba prestando atención.
Se durmió nada más terminar, sin sentirse mejor ni peor, pero con la sensación de que al menos había hecho algo con su vida.
A la mañana siguiente, el chico rubio ya no estaba allí. Ni el dinero de su cartera, ni el reproductor de DVD del salón.
Tampoco es como si esperara que ninguna de las tres cosas siguiera allí por la mañana.
«Los grandes amores son los que siempre se nos escapan de entre las manos y nos rompen el corazón», se dijo.
Era el mejor reproductor de DVD que hubiera conocido jamás.

1 comentarios

  1. Corto y ameno. Me ha gustado mucho, sobre todo ese toque del final ^ ^ Y la parte de "el bar de nunca, con la gente de nunca que no le recordaba a nadie".
    Besos :3

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