Birdman o el alto precio de los tres minutos de gloria

12:30:00


Birdman se llevó el Oscar, creo que de eso ya estáis enterados. Y seguramente también hayáis visto la película u oído hablar de ella hasta la saciedad en multitud de tertulias de cine casposillas de esas que abundan en este país. Pero ¿de qué trata Birdman? De muchas cosas, desde luego, pero quizá uno de sus detalles más interesantes sea esa pseudo-crítica a Hollywood (digo pseudo porque la hace un director muy del gusto de Hollywood, así que es una crítica muy medida, para quedar de reivindicativo, pero sin pasarse; que si no, no hay Oscar). Y más allá de Hollywood, la crítica se extiende al mundo de las lucecitas y los photocalls, en general.

Un día eres lo más de lo más, todos te adoran y te salen dos o tres películas por año. Una década después, sin explicación aparente, ya nadie se acuerda de ti. Michael Keaton lo sabe, igual que su personaje en Birdman.

Pero no vengo a hablar de Birdman, aunque lo parezca, sino de los Birdman de verdad. Casi como si fuera una campaña maestra de marketing por parte de la productora de Iñárritu, unas horas antes de que él se llevara su premio, la alfombra roja de los Oscar era el origen de varias historias de lo más tristes acerca de lo que uno está dispuesto a llegar a hacer por esos tres minutos de gloria; de cómo hay gente que de verdad pierde la cabeza por ello. ¿No os suena eso de que la realidad supera a la ficción?

Lo de Sonia Monroy, esa tonta-lista made in Spain, ya lo sabéis. Se puso un vestido horrendo, le enganchó una bandera de España, tomó prestada un cámara y reportero a los que seguramente encontró en Craiglist (que es como aquí Milanuncios, pero con más caché, porque es USA, claro); y con todo eso, se plantó en la alfombra roja el día antes de los Oscar, en pleno ensayo. Se echó unas fotos, hizo un poco de teatro ante su cámara particular y se fue a su casa. Al día siguiente, desde su cama y poniéndose morada de helado de bote a cucharadas (así me lo imagino yo), subió las fotos a Instagram como si estuviera en la alfombra roja en ese momento. Y poco después, más fotos y el vídeo de su expulsión, para que pareciera que acababan de echarla. Por supuesto, la noticia era una mina de oro, y corrió como la pólvora: «friki española con Síndrome de Ana Obregón (o Peter Pan, si preferís) expulsada de los Oscar por ir vestida como una hortera de bolera». A partir de ahí, ya sabéis: trending topics, apariciones en prensa de baratillo, sálvame deluxes...

¿Veis a lo que me refería con tonta-lista? La muchacha (ja, muchacha; es un decir) quería tener su momento de gloria e ideó un plan digno del mismísimo Equipo A para conseguirlo. Y lo consiguió. De paso, también ha hecho su propia versión de Birdman con crítica al mundo de la fama incluido. Seguramente no fuera intencionado, pero el caso es que se ha reído del personal, y desde aquí la felicito por ello. Porque hay personal del que hay que reírse en según que momentos.

Al lado del caso divertido, de la anécdota friki, está otro Birdman real, uno que ya no divierte, sino que da miedo. Por lo menos a mí, a medida que iba leyendo más y más al respecto, se me iba encogiendo el corazón. No sé si me resulta más dramático o perturbador; probablemente ambas cosas.

Se trata del caso de Anna Allen. Así, a grandes rasgos, es una chica que seguramente tenga algún desequilibrio mental. Actriz, salía en Cuéntame cómo pasó y en alguna otra serie, y creo que algo hizo en el teatro. Tal vez los que seáis más seguidores de la ficción española la conozcáis; yo hasta hace dos días no, desde luego.

Anna Allen subió también a Instagram su fotito en la alfombra roja. Solo que, mientras que la Monroy estaba de verdad allí (aunque fuera un día antes), esta chiquilla en realidad había subido un burdo montaje hecho con el Paint (sí, lo siento, no llega ni a nivel Photoshop). Y a raíz de ahí, la prensa comenzó a investigar y se descubrió que su Instagram era digno de un capítulo de Mentes Criminales: fotomontajes cutres de un supuesto cameo en The big bang theory, otro con Matt Bomer después de colaborar en White Collar, fotos robadas directamente del Instagram de Sophia Bush (la pertarda de One Tree Hill, por si veíais la serie)... En fin, que la chica se inventó toda una vida de rodajes en el extranjero, proyectos (dijo que Tina Fey iba a llevar una obra de teatro suya a Estados Unidos), campañas de publicidad (en su imaginación, también era imagen del Hard Rock Cafe de Florencia), etc. Y por si os parece poco, la chica, con todo su toto moreno, se planta en Pasapalabra y habla de todos estos proyectos, o hace una entrevista para Cadena Ser, o incluso una para El Mundo contando que dentro de unos días se va a los Oscar con Ben Affleck, Rosamund Pike y el resto de gente de Gone girl. Si queréis más detalles, aquí os dejo un enlace.

¿Veis lo que decía? Escalofriante. Una cosa es marcarte un Birdman por puro egocentrismo y para ganarte unos euros sentándote enfrente de Lydia Lozano, y otra muy distinta que tu vida real sea la de una actriz fracasada a la que las ansias de fama le han provocado un desequilibrio mental. Esto último es triste, y da mucha penita.

Para que luego alguien acuse a Birdman de exagerada. Será muchas cosas, y ya sabéis que no era mi favorita para el Oscar, pero el mensaje que subyace es real como la vida misma.

13 comentarios

  1. He leído la entrada de pe a pa. Es muy triste lo que puede llegar a hacer en una persona el mundo del espectáculo. Personas (ya con serios problemas antes de entrar en él, seguramente) que arrastran su dignidad por un reconocimiento ¿de qué, en algunos casos?
    Es de vergüenza. Y dan mucha, mucha pena.

    Un saludo!

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    1. Muy, muy triste. Y estoy contigo, al menos Anna Allen tenía que tener ya algún problema antes, porque una cosa es buscar un momento de fama fugaz y otra esto...

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  2. Mas que miedo me causo gracia, no puedo creer hasta que extremo puede llegar una persona por "fama", la gente esta muy loca en serio.

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    1. Hombre, es que es gracioso también. Es lo bueno de la noticia, que te ríes mucho, pero luego lo piensas y casi te da miedo...

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  3. ¡Hola! Wow he flipado bastante con lo de Anna Allen. Lo de Monroy lo oí en la radio y me quedé un poco alucinada. Lo cierto es que mi opinión hacía estas personas no es la que diríamos...positiva. Ni mucho menos. Pero bueno. Creo que lo que deberían hacer es "buscarse una vida". No soy de decir esto pero es que es un poco triste que lo que quieran conseguir les haga sentir bien, y que eso solo sean 3 minutos de fama.
    Un beso y gracias por la entrada :)

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    1. Lo de la Monroy yo lo veo "bien" porque sé que la muchacha no se lo cree, que es una caradura y punto (y oye, si en determinados sitios le dan dinero a los caraduras, allá ellos con su dinero); pero lo de Anna Allen sí que es preocupante... Gracias a ti por el comentario ;)

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  4. Muy interesante la entrada... Lo de Sonia Monroy si lo había oído, y a estas alturas ya no me sorprendo de nada, pero lo de Anna Allen no lo sabía muy bien, y si me parece ya demasiado sorprendente... ¿Qué se le pasaría por la cabeza?

    Besoss!!!

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    1. Esa es una buena pregunta, ¿qué se le pasaría por la cabeza? Y qué se le pasará ahora, porque la que le está cayendo encima (y lo que le queda)...

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  5. Ehhh flipante lo de Anna Allen. Lo de la Monroy lo vi cuando salió y me quedé asustadita de como iba vestida y con esas pintas, pero cuando se descubrió que era mentira pues pasé del tema, casi ni me acordaba.
    Pero lo de Anna Allen... que bueno, ya teníamos al pequeño Nicolás así que no sé cómo nos soprendemos. En este país fingimos todo y todos, así que que se descubra el pastel de una...
    En fin, una entrada interesantísima.
    ¡Un besín!

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    1. La pequeña Nicolosa la llama ya en algunos medios :P Pero bueno, ¿quería fama, no? Pues ahora va a tener toda la que quiera y más...

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  6. La historia de Anna Allen la leí ayer y la verdad es que me da bastante pena, la chica tiene que estar un poco desequilibrada. Aún así creo que esta historia dice mucho de nuestra sociedad, del vivir por la imagen y porque pensaran los demás... sólo es un caso llevado al extremo.

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    1. Efectivamente, es un buen retrato de la clase de sociedad que estamos creando un poco entre todos en determinados campos; por eso da pena... :(

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  7. Ahora empiezo a entender porque ya dejaron de meter con calzador a Marta Altamira cada temporada de Cuéntame cómo pasó...
    Vale, no, lo peor es que no es la única, hay gente que se inventa vidas completas y las sube a internet justo como ella. Quizá con mejores y peores montajes. Pero de que da miedo, da miedo.

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