La casa de la alegría, de Edith Wharton

14:53:00


Este año me había propuesto comenzar a leer a muchos de esos autores mayúsculos que todos tenemos en nuestra lista de cuentas pendientes y que nos suelen dar un poco de miedo. Mi primer lectura dentro de este grupo fue John Steinbeck y fue tan, tan satisfactoria que se me quitaron de golpe todos los miedos. Si mi segunda lectura del año era un premio Nobel de 700 páginas y me enamoraba, ¿cómo tener miedo a nada ya? Creo que gracias a este pequeño gran triunfo, en estos meses me he desvirgado con Albert Camus, Charles Dickens... y ahora, Edith Wharton. Si todo va bien, como os decía hace poco, uno de los próximos será Thomas Hardy.

Esto de leer a los grandes clásicos (o clásicos modernos) siempre me ha parecido como una ruleta rusa: el autor más laureado y estudiado en las universidades puede ser un auténtico tedio para el lector que solo busca pasar la tarde. Edith Wharton no es de esas; oh, en absoluto lo es. No puedo decir que mi primer contacto con ella haya sido tan glorioso como en el caso de Steinbeck, pero sin duda ha sido adictivo.

La casa de la alegría es algo así como la mezcla perfecta entre Jane Austen, Clarín (o Tolstoi, o Flaubert: escritores que hablan de mujeres perdidas en sociedades hipócritas, en definitiva) y una serie de televisión de Shonda Rhimes. El resultado es una novela que no se lee, se devora, y que funciona en todos los niveles: como novela ligera sobre las puñaladas traperas de la clase alta americana del siglo pasado, como retrato del descenso a los infiernos de una dama hasta entonces intachable y como exposición y crítica de una sociedad que la autora conoció muy de cerca y en la que uno solo podía llegar a ser feliz endureciendo su corazón y perdiendo los escrúpulos.

Pero la novela es, ante todo, Lily Bart. Comentaba en Goodreads que durante los primeros capítulos no sabía qué pensar de la señorita Bart, que a ratos me parecía una mujer de buen corazón y a ratos una auténtica zorra, y que eso me encantaba, porque ¿qué puede ser más apasionante qué no saber que pensar del protagonista de un libro? A menudo, eso suele indicar complejidad en el personaje, muchos matices que lo vuelven realista y gris y lo alejan del blanco y negro típicos.

Lily Bart es precisamente así, una mujer que se mueve en el terreno de lo gris, y quizá eso es lo que la hace tan atrayente, tanto para los demás personajes de la novela como para los lectores. Ha sido criada para temer a la pobreza y buscar siempre la felicidad en la vida lujosa y frívola de la gente de su clase, y para ello es necesario encontrar un marido rico. Pero hay algo en Lily, una pulsión inconsciente, que la lleva a echarse atrás en el último momento cuando, tras trabajarse al ricachón de turno durante meses, este está enamorado y a punto de pedirle matrimonio. En el fondo, Lily tiene sentimientos nobles, puede que incluso, sin darse cuenta, busque casarse por amor; pero eso no se puede conciliar con pánico a la pobreza y la vida de despilfarro que lleva.

Del choque entre esta nobleza interior de Lily y la frivolidad de su forma de vida y su papel en la sociedad surge el conflicto de la novela. Y cuanto más avanza, cuanto más oscura se vuelve, más brilla el personaje de Lily, la pobre señorita Bart, que está muy lejos de ser una santa o una buena persona, pero tampoco es lo bastante mala y desalmada como para lograr asentarse en esa sociedad cruel de la que es presa (y de la que tampoco quiere escapar). El desarrollo y la caracterización del personaje son inmejorables, y me atrevería a decir que, cuando la novela termina, uno sigue sin estar seguro de qué pensar de Lily: si la ama, si la odia, si le da pena, si es una víctima o un verdugo... Y eso, os lo confieso, es lo que más me gusta del personaje.

Por lo demás, la prosa es maravillosa, el ritmo es asombroso para una novela de estas características, que suelen ser más bien pausadas y reflexivas, y tiene una ristra de secundarios, adorables unos y odiosos otros, que ponen la guinda al pastel. Mención especial, cómo no, al encantador pero torpe Lawrence Selden, la ingenua Gerty Farish, la zorra perversa de Bertha Dorset y, por descontado, al que siempre es mi personaje fetiche en este tipo de novelas, la tipa que es como las cucarachas y siempre consigue encontrar el modo de sobrevivir en cualquier medio: la gran Carry Fisher.

En definitiva, un gustazo de lectura. Si os gustan las novelas de este tipo (o si os atraen pero no sabéis por dónde empezar y Anna Karenina y compañía os dan miedo), os recomiendo encarecidamente daros un paseo por La casa de la alegría (el título viene de una cita bíblica y es, precisamente, una crítica irónica a la sociedad plasmada en la novela; así que alegrías en la trama, pocas).


Amores ilícitos, no correspondidos, solteras a la caza de un marido rico, fortunas perdidas, deudas de juego, escándalos, puñaladas traperas e intentos de medrar en una sociedad hipócrita y plagada de convencionalismos. Todo ello de la mano de unos personajes que traspasan las páginas del libro y con un ritmo endiablado que atrapa desde el primer capítulo. Suena a telenovela, puro entretenimiento, pero resulta que es un clásico de la literatura estadounidense con una prosa encantadora y un trasfondo de crítica social muy crudo.

★★★★★


FICHA DEL LIBRO:

La casa de la alegría
de Edith Wharton

ISBN: 9788484285946
Editorial: Alba (Minus)
384 págs.
Precio: 11 € 

Huérfana a los diecinueve años, Lily Bart es acogida por una tía en el seno de uno de los más antiguos clanes de la sociedad neoyorquina. Diez años después, aún no se ha casado, y ni su exigua renta personal ni la generosidad condicional de su protectora han hecho nada para favorecer su independencia. Empujada al mercado del matrimonio irá extraviándose y descendiendo a un mundo de feroces convenciones secretamente regido por la manipulación, el desafecto, el engaño y el chantaje.

9 comentarios

  1. Me propuse este año leer mas clásicos y este me parece una buena opción.

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  2. Otra de las autoras con las que he de estrenarme, y ufff que edición, es que la editorial Alba es genial.
    Yo también estoy en modo descubrir clásicos, bueno, ya sabes que mi primera lectura de Steinbeck un 10, así que me animaré con Wharton más pronto que tarde. Unbeso!

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  3. También me está entrando el gusanillo de conocer clásicos. Edith Wharton no estaba entre mis prioridades más prioritarias, pero tal como lo pintas lo tengo muy en cuenta, que parece haberte dejado encantado. Besos.

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  4. ¡Hola Jorge!!!

    Tengo que ponerme con clásicos, pero este la verdad que no lo tenía en cuenta y tiene buena pinta ^^ Gracias por la recomendación.

    Besicos :D

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  5. Vaya por dios, esa mezcla que dices al principio es explosiva, solo por eso tengo que leerme el libro... y debería hacer más como tú, y leer a esos grandes autores que uno siempre tiene pendiente. Aunque yo lo estoy haciendo, pero más poco a poco, de momento he probado a Antonio Muñoz Molina y me ha encantado.

    Besosss!!

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  6. ¡Hola! Conocía a la autora de nombre, pero jamás me había detenido a conocer algo de su obra. Este libro que comentas parece ser sencillamente magnífico, así que lo tendré en cuenta para leerlo muy pronto.

    Un abrazo :)

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  7. este me encantaria leerlo :) apuntado

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  8. Me lo llevo apuntado sin ninguna duda! Aunque aún tengo pendiente tu otro favorito más famoso... jijiji

    Un beso!!

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  9. Pues después de la frase ''no lees, devoras'' creo que este libro esta más que apuntado y es que al igual que tu, me he propuesto que para este año leería a los más molones, aunque por desgracia, yo no he tenido tanta suerte como la tuya. :(

    Pero ya caerá algo, el año aun es joven y la primavera apenas inició, así que le veo futuro -o eso espero-

    Tus reseñas, como siempre, geniales y muy completas. C:

    Saludines.

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