Reseña: "Doña Bárbara", de Rómulo Gallegos

11:30:00

Fotograma de la película Doña Bárbara (1943).

El otro día me preguntaron en la vida real (je, como si esto no fuera igual de real) que si me había gustado Doña Bárbara, un clásico entre los clásicos de la literatura en lengua castellana; algo así como el Quijote de Venezuela. Cuando respondí que me había parecido interesante, sin más, y que me había resultado más difícil de leer que, por ejemplo, el propio Quijote, me miraron como a un loco.

Pero, efectivamente, esta novela de 1929 y extensión asequible me ha obligado a poner todos mis sentidos en la lectura de principio a fin (ya sabemos lo agotador que resulta eso), mucho más que cualquier clasicazo del Siglo de Oro, o incluso de la Edad Media, que haya leído. ¿Por qué? Yo mismo no tengo muy claro de donde ha nacido esta extrema dificultad para enterarme de lo que estaba leyendo, pero creo que tiene que ver sobre todo con el lenguaje.

Los años veinte nos quedan relativamente cerca, y la lengua no ha cambiado tanto desde entonces, pero si se trata de una novela venezolana (para mí, un lector de España), sí que existe cierta dificultad para hacerse al lenguaje. A esto se suma que la novela habla de un mundo muy concreto, popular, el de los llaneros (algo así como si leyéramos una novela de la España más rural de la Preguerra), y entra en acción un vocabulario específico de este mundo que, lógicamente, se me escapa. Aparte de las propias costumbres de la zona en sí mismas, que tampoco las conozco. En definitiva: hay una gran barrera cultural entre el mundo del que habla esta novela y el mío, y las quinientas mil notas al pie de página ayudan, pero también ralentizan la lectura.

La llanura es bella y terrible a la vez; en ella caben, holgadamente, hermosa vida y muerte atroz. Esta acecha por todas partes; pero allí nadie la teme.

Hecho este aviso para navegantes, entremos en materia: Doña Bárbara es el clásico venezolano por excelencia y narra la historia de Santos Luzardo, un llanero reconvertido en abogado en la capital que se ve obligado a regresar a la zona rural donde nació para poner en orden la hacienda que ha heredado de su familia. Esta hacienda está sometida al control de la cacique de la zona, doña Bárbara, una mujer tan bella como terrible que manipula, amenaza, soborna o mata (según el humor que tenga ese día) a quien haga falta para conseguir aumentar sus dominios y su control del llano venezolano. La intención de Santos es llegar, solucionarlo todo enseguida usando el poder de la ley, y volver a su vida en la civilización, pero enseguida se ve atrapado por las fuerzas telúricas del llano que le impulsan a quedarse allí y luchar contra doña Bárbara usando los mismos métodos que ella.

Ese es el argumento, con alguna trama secundaria más como añadidura, y realmente es todo lo que importa de la novela. Es uno de esos libros que está claramente escrito al servicio de una idea, y tanto los personajes como la trama en sí misma se quedan en un segundo plano y poco desarrollados.

Me causa especial tristeza ver lo desaprovechado que queda el personaje de doña Bárbara... En otro tipo de novela, habría sido una villana de esas que no abundan, a lo Lady Macbeth o Cathy Ames (para quien no lo sepa, uno de los personajes de Al este del Edén). Como buen hombre de personajes que soy, esto le ha restado millones de puntos al libro.

Si no son los personajes ni la trama, el interés de esta novela ha de residir entonces en la idea al servicio de la cual está todo lo demás. Esta es, cómo no, la famosa oposición civilización contra barbarie de la literatura hispanoamericana o, si queréis, de razón contra impulsos animales. Todo en la novela habla de eso, y la simbología es muy evidente: Santos representa la civilización, el progreso, mientras que doña Bárbara es la barbarie, la bestia que se supone que todo ser humano lleva dentro y que parece que campa a sus anchas en lugares como el llano venezolano. Toda la novela se articula en torno a la lucha entre estas dos fuerzas, y realmente es lo único que importa del libro.

La alegoría va todavía un paso más allá, y parece que debajo de todo esto, Rómulo Gallegos (que más tarde llegaría a convertirse en el primer presidente de la República Venezolana elegido de manera democrática) esconde una crítica a la situación de su país en aquel entonces y al régimen dictatorial que lo gobernaba, abogando por la necesidad de que Venezuela renunciara a la barbarie y abrazara la civilización para poder progresar como país. No deja de ser curioso que esta novela seguramente siga teniendo sentido para muchos lectores venezolanos aun hoy en día, casi un siglo después (pero eso que lo hablen en otro lado, que esto es un blog que se centra en la ficción, que a menudo es más gratificante que la realidad).

En definitiva, para los lectores a los que la realidad de Venezuela nos pilla lejos, me atrevería a decir que Doña Bárbara se queda solo en una novela interesante, un objeto de estudio, más que de verdadero disfrute.

★★

10 comentarios

  1. Una lástima que te haya costado tanto esfuerzo leer el libro, porque así no se disfruta como se merece. De todas formas la idea que da forma a la trama es interesante y esas diferencias culturales siempre resultan ser educativas por permitirnis aprender más del país del que procede el libro.

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    1. Sí, sí, es un libro muy interesante aunque la lectura se haga difícil.

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  2. Yo hay algunos clásicos con los que no puedo, y este fue un caso. Mira que lo intnenté pero fue superior a mis fuerzas.

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    1. Jaja, no te preocupes, te entiendo perfectamente. A mí en algún momento me faltó poco para darme por vencido.

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  3. yo como soy de colombia seguro no me cuesta nada :) y me gustaria leerlo claro

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    1. Pues si eres colombiana seguro que tú lo disfrutas más, Nina :D

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  4. ¡Hola!
    Tengo una lista de pendientes enorme y no sé si podré leer este libro pero, para mí, tiene algo interesante.
    Genial reseña.
    ¡Nos leemos! :)

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    1. Pues si al final lo lees, ven a contarme ^^. Espero que te guste más que a mí.

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  5. ¡Hola! Cada vez que veo este libro me acuerdo de hace unos años, cuando yo veía culebrones (sí, tengo una mancha imborrable en mi historial o.O) y vi una adaptación de Doña Bárbara. Por supuesto, no se me ocurriría comparar la novela con la telenovela... Pero bueno, sigue sin llamarme demasiado. Sí que había oído que era la obra por excelencia de la literatura venezolana, pero mi relación con los clásicos en endeble.
    De todas formas, me ha gustado la reseña.
    Un beso ^^

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  6. Por esto mismo que dices he tenido problemas con otros libros. Pero si también dices que es como el Quijote de relevante...reto aceptado!

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