Reseña: "Las uvas de la ira", de John Steinbeck

12:30:00

Fotograma de la película The grapes of wrath (1940).

Las uvas de la ira es, quizá, la obra más conocido de John Steinbeck, la que lo consagró definitivamente como el narrador estadounidense más comprometido con los problemas de los más desfavorecidos. Es realismo social, y nació después de que Steinbeck recorriera California documentándose para redactar una serie de artículos periodísticos que hablaran del drama de los emigrantes de los estados interiores más rurales del país que habían tenido que dejar sus tierras para mudarse allí (estos artículos están recogidos en otro libro, Los vagabundos de la cosecha, del que os hablaré dentro de unos días).

Partiendo de esta historia real, Steinbeck nos narra la odisea de la familia Joad, de Oklahoma. A la Gran Depresión que sobrevino a Estados Unidos tras el Crac del 29 se le sumó, en estados interiores como Oklahoma, un fenómeno conocido como Dust Bowl. Este fue un largo periodo de sequía con numerosas nubes de polvo y arena que volvieron impracticable la agricultura en la mayoría de estos estados cuya economía se basaba precisamente en ella. Esto produjo un éxodo de familias pobres hacia otros estados más prósperos del país, principalmente California.

Los Joad son una de las familias afectadas por esta crisis. Deben dejar atrás su hogar y malvender todas sus propiedades para conseguir algo de liquidez y poder comprar un camión que los lleve a todos, padres, hijos y hasta abuelos, a la soleada California. Se dirigen allí siguiendo las promesas de trabajo y prosperidad que hacen los panfletos que se han repartido por todo el estado, solicitando temporeros para recoger fruta y algodón.

La historia comienza con Tom Joad, que acaba de salir de la cárcel tras varios años encerrado por matar a un hombre en defensa propia. Al regresar a casa se encuentra con que su familia se prepara para emigrar en los próximos días, y a pesar de que la ley le impide abandonar el estado, bajo riesgo de volver a la cárcel, no duda en unirse a ellos en su viaje hacia la Tierra Prometida.

Así comienza el viaje de los Joad, que parten llenos de esperanzas de un futuro mejor, pero enseguida se encuentran con la realidad del duro camino hasta California y, una vez allí, con la miseria más absoluta.

Después de las gradas entraban en escena las grandes sembradoras, doce penes curvos de hierro, erectos en la fundición, cuyos orgasmos los producían engranajes, que iban violando la tierra metódicamente, sin pasión.

Es una historia triste, ¿cómo no va a serlo con este argumento?, de esas que encoge el corazón cada pocas páginas. Y es que queremos que a los Joad les vaya bien y se hagan ricos en California, pero también sabemos que la historial real de estos emigrantes del Medio Oeste cuenta otra cosa muy distinta. Los Joad son el homenaje (y reivindicación) de Steinbeck a todos esos trabajadores humildes que se quedaron sin hogar durante la Gran Depresión y tuvieron que luchar para salir adelante y mantener vivos a sus seres queridos. No en vano, los capítulos protagonizados por los Joad se alternan con otros más cortos, con un tono diferente, más poético, pero también más crítico, en el que Steinbeck no habla de los Joad, sino de los emigrantes en general.

Estos cambios de la historia de los Joad al drama emigrante en general son uno de los mayores obstáculos que encontré en la novela al principio. Durante las primeras cien o ciento cincuenta páginas (en total son unas setecientas), el libro se me hizo algo cuesta arriba, me fue difícil habituarme a los saltos de un capítulo a otro, y no terminaba de entrar en la historia. No obstante, a medida que la historia de los Joad fue avanzando por el camino hacia California, empecé a encariñarme con los personajes, y poco a poco entré en el libro, que a partir de entonces me tuvo ya atrapado hasta el final.

Este principio difícil no me pilló de nuevas, porque me había pasado algo parecido, aunque en menor medida, con Al este del Edén, la otra obra de Steinbeck que he leído. Entiendo que esto es un problema para muchos lectores; de hecho, yo mismo suelo abandonar los libros si pasadas unas cien páginas aún no me he metido dentro de la historia, pero esta es una novela larga que va desarrollándose poco a poco, y en mi opinión merece mucho la pena avanzar, aunque sea a trompicones, por esas primeras páginas en las que no acabamos de sentirnos cómodos.

Sentadas miraron las cosas y se las grabaron a fuego en la memoria. ¿Cómo será no saber qué tierra hay tras la puerta? ¿cómo será despertar por la noche y saber que el sauce no está allí? No, no puedes. El sauce eres tú. El dolor de ese colchón...., ese dolor espantoso..., eso eres tú.

El alma de la historia, la clave, son los personajes. Podría empezar a nombrar a todos los Joad entrañables y acabaría nombrando a toda la familia. Me he encariñado especialmente con Tom Joad y, sobre todo, con Madre, que seguramente sean los dos personajes de más peso. También el predicador y Al me gustaron mucho. Incluso personajes muy secundarios, como los Wilson. Una vez empecéis a encariñaros con estos personajes, no podréis parar de leer hasta saber qué pasa con ellos.

El desenlace, sin entrar en spoilers, me ha gustado mucho. La escena final, aunque sin ser gran cosa en apariencia, me parece de una sutileza y un simbolismo exquisitos, y me dejó con una sonrisa en la boca. Un poco tristona, pero sonrisa al fin y al cabo.

De la prosa no voy a decir nada, porque es John Steinbeck, y me importa un comino lo que piense el universo entero: escribe como los ángeles. En lugar de hablar de eso, voy a hacer esa cosa tan odiosa que es comparar Las uvas de la ira con la otra novela del autor que he leído.

Aun siendo esta que reseño ahora su obra más conocida y aclamada, Steinbeck declaró alguna vez que, en su opinión, Al este del Edén era su obra más redonda. Por lo que a mí respecta, estoy de acuerdo: he amado a los Joad y sufrido con ellos, la reivindicación que hace Steinbeck de estos héroes de la supervivencia de la Gran Depresión y la crítica al resto de la sociedad que les dio la espalda me parece maravillosa; pero los Trask (y sobre todo los Hamilton, a pesar de ser más secundarios) y su historia con reminiscencias bíblicas sobre el sentido de la existencia y la esencia del ser humano me conquistaron a un nivel del que Las uvas de la ira, dentro de su genialidad, se queda muy lejos.

Por esta razón no le voy a poner a esta novela las cinco estrellas que seguramente se mereciera en condiciones normales. Porque la sombra de Al este del Edén es muy alargada (y ya sabíais que esto iba a pasar; yo lo sabía).


★★★★

22 comentarios

  1. La leí hace muchos años y me gustó mucho.

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  2. La quiero leer. A ver si me animo de una vez.

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    1. Te voy a hacer bullying hasta que lo leas. ¡LEE EL MALDITO LIBRO! XD

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  3. Como te dije ayer, está ahí en pendientes, como lectura para ya! Ojalá me guste tanto como a ti!

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  4. Gracias por la reseña, tengo el libro en mi estantería desde hace un par de años pero me da un poco de respeto por lo largo que es.
    Ahora tengo más ganas aún de leerlo, a ver si cae pronto :)

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    1. Es normal que de respeto, porque es tochete, pero merece mucho la pena ^^

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  5. Me siento mal por no haber leído este libro :( (bueno hoy me siento mal en general, así que no le demos tanta importancia a eso). Lo he visto miles de veces en la biblioteca. Incluso un día lo tuve en la mano y lo dejé. Quizá no era el momento...

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    1. No te sientas mal, Abbey, ni por esto ni por nada :D

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  6. Lo leí hace un par de años (creo) y al principio me pasó como a ti, no conseguía meterme en la historia. Es de esos libros de digestión lenta, pero terminó por encantarme. Aparte del retrato de una época y la crítica social que hace, para mí la historia de los Joad es una enorme lección de dignidad.

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    1. No podría estar más de acuerdo. Una absoluta lección de dignidad. Por eso a su manera me pareció un libro optimista, en el sentido de que te hace creer en la humanidad (en una parte de ella, al menos).

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  7. yo es que no suelo comparar las obras de los autores... pero bueno. porque las uvas es muy especial para mi porque lo lei por casualidad como hago siempre

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    1. Comparar es feo, sí, pero yo tengo que tener un libro favorito de cada escritor; manías mías XD

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  8. Uno de mis eternos pendientes...
    Besos

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    1. Pues eso hay que solucionarlo, Carax. Ánimo ;)

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  9. Steinbeck es uno de esos autores que tengo eternamente pendientes pero nunca termino de anirmarme a leer algo suyo. Me ha encantado tu reseña, a ver si dejo de postergarlo y leo alguna de sus novelas pronto! ;)

    Besos!

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    1. Es que da miedo el hombre, sí, pero si con esta reseña consigo que te animes, ya soy feliz :D

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  10. ¡Hola!
    De Steinbeck leí "La perla" pero hace tanto tiempo que solo me acuerdo por encima de la historia y de la prosa me he olvidado completamente. Aún así le tengo muchas ganas a este autor. Por lo que cierta persona (no diremos quien) me dijo sobre cierta obra llamada "Al este del edén" y también por lo que he ido viendo.
    Me acuerdo que en secundaria nos pusieron esta película y aunque si que la recuerdo lenta el tema me gustó mucho y creo que si no la hubiese visto a trozos y en días separados me hubiese llegado muy hondo.
    A ver si me pongo ya a leer a este buen señor.
    Un beso :)

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    1. La perla es mi próximo objetivo de mi Johnny (?), a ver si cae en los próximos meses. ¿Y Al este del Edén? Me suena... Sí, creo que hay por ahí un pesado que no se calla con ese libro :P

      La película no la he visto, ¿te lo quieres creer? Un clasicazo del cine... Pero casi mejor, así he disfrutado del factor sorpresa con el libro también :D

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  11. Llevo tiempo teniéndole ganas, igual me animas y todo!

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  12. Yo me estrené con él con Las uvas de la ira y también acabé queriendo leer todas sus obras. Iré poco a poco, así que me plantearé lo del reto.

    Besos.

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