Relato: Elliot (3)

12:30:00

Foto: Unsplash
Se enteró de que los rusos querían matar a Inna a través de un camello que iba todos los sábados al Succubus.

El martes siguiente libraba, así que se presentó sin avisar en el apartamento que Inna compartía con otras cinco rusas, todas putas. Le abrió la puerta una, la menos agraciada, y le dijo que todas las demás estaban ocupadas y que si tenía prisa tendría que quedarse con ella.

—Vengo a ver a Inna.

La puta maldijo en ruso y se metió en la habitación que estaba más cerca de la entrada. Elliot ya conocía el camino, de modo que atravesó el salón sin fijarse en el tío viejo al que se la estaban mamando en el sofá y entró en el cuarto de Inna.

La rusa estaba sentada a lo indio en el alféizar de la ventana, fumando un cigarrillo y hojeando una revista de motos.

—Hace frío. Te vas a constipar. —Elliot cabeceó hacia la ventana abierta. 
—En Omsk este sería el día más caluroso de todo el verano. 
—Estamos en diciembre. 
—Vuestro diciembre es nuestro verano.

Se encogió de hombros y no discutió más. Él llevaba puesta su cazadora de plumas, así que no tenía frío.

—Eres hombre muerto, ¿lo sabías? —prosiguió. 
—Mujer. Soy una mujer. 
 —Ya… No creo que exista la expresión ser mujer muerta
—Pues debería. El inglés es una lengua muy machista.

Inna era especialista en eso, en desviar las conversaciones, especialmente cuando estas eran mínimamente trascendentes. Como aquella vez que, más bebido de la cuenta, Elliot había tratado de confesarle lo que sentía y habían terminado hablando de por qué los alemanes eran los mejores haciendo salchichas.

—Te van a matar, Inna. —Lo intentó de nuevo—. Tienes que desaparecer durante un tiempo. Conozco a un tío que va mucho por el Succubus, el año pasado la policía lo andaba buscando y se escondió tres meses en una cabaña de un pariente cerca del lago. Si quieres, puedo conseguirte las llaves y… 
—No me voy a ir a ningún lado, pequeño bailarín homosexual. 
—¡Pero te van a matar! —insistió—. Dicen que les has robado cinco kilos de coca.

Inna encogió un solo hombro y dio otra calada al cigarrillo.

—Eso es mucha pasta. 
—Ya. 
—Tienes que esfumarte, los rusos no se andan con bromas. 
—No me digas. —Le lanzó una mirada burlona. 
—Te van a matar. —Probó una última vez.

Ella exhaló un largo suspiro y desvió la mirada hacia la calle.

—¿Y a ti qué te importa? 
—No me importa —mintió. 
—Pues ya está. Deja que yo me encargue de mis compatriotas.
—Como veas, a mí me la suda —le espetó—. Solo he venido porque Jack me ha mandado. Dice que eres buena clienta y tal, así que pensó que deberíamos avisarte de que han puesto precio a tu cabeza.

Inna se volvió hacia él una vez más. En esta ocasión, mantuvo la mirada en sus ojos más de lo habitual antes de mascullar:

—De todas formas, no es una cabeza que merezca demasiado la pena. 
—Ya… 
Do svidaniya, Billy Elliot. —Cabeceó hacia la puerta de la habitación. 
—Vale. Hasta luego.

Con un regusto amargo en la boca, se marchó de vuelta a casa.

No quería pensar demasiado en ello, pero ya entonces sabía que aquellas habían sido las últimas palabras que le dirigiría jamás a Inna.

5 comentarios

  1. No quiero que la maten :(

    Me gustan las historias de los bajos fondos, de gente que ya no tiene nada que perder. Esto me ha recordado que mataron a un hombre en mi barrio porque debía dinero a la mafia rusa (sip, vivo en un barrio un poco chungo..jiji) Me gustaría leer la siguiente entrega

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  2. Me he leído las tres partes del tirón, me encanta le historia y como vas definiendo a los personajes, especialmente a Elliot en la 2ª parte. Espero más.

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  3. Nos tienes a todos pendiente del desenlace, ¡se está complicando la historia!
    Por cierto, genial el nuevo diseño del blog.
    Besos!

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  4. Lo he leído un poco por encima porque, según veo en los comentarios, es la tercera parte de un relato. Aun así, la leeré cuando encuentre tiempo ^^ Por lo que he visto tu narrativa se ve ágil y sencilla, así que sigue así, que no desaparezca nunca ese don.
    Te sigo.
    Un beso <3

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  5. Muchas gracias por el vídeo!! :D está muy chulo, a pesar de todas las rarezas que creamos tener y llegar a ser tan torpes (me identifico con darse en la cabeza al entrar en los coches) está bien, todo es correcto. Y los legos son <3

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