Cain #4

Abandonó Los Ángeles de repente, sin avisar. Del modo en que se abandonan todas las cosas importantes.

Empacó solamente lo que le cabía en una maleta grande y otra de mano y lo demás, lo dejó atrás.

El gato, Mr. Claws, tenía desórdenes alimenticios y estaba demasiado gordo para la maleta de mano, así que tuvo que regalárselo a un vecino. Un asiático que apenas chapurreaba inglés. Pensó que aquellos que tenían fama de cocinar a los perros, tendrían que venerar a los gatos por encima de cualquier otro animal, y estaría en buenas manos.

Aidan, su único amigo de verdad en toda la ciudad, se había marchado a Nueva Jersey hacía mes y medio. Así, camino de la estación de autobús, se dedicó a darle vueltas a la cabeza y pensar en otra persona que siguiera en Los Ángeles y de la que le apeteciera despedirse.

Había algo especial en las despedidas, una emotividad elevada al paroxismo, que lo enternecía. Le gustaban. No del modo en que a uno le gusta comer tarta de chocolate y moras, sino más relacionado con la forma en que se disfruta de una historia con final trágico o una película de terror. Un placer masoquista, por llamarlo de alguna manera.

Ya estaba sentado en el autobús esperando la hora de salir, pero seguía moviéndose arriba y abajo por la agenda de su teléfono móvil, en busca de la persona. De la despedida. Todo lo que halló fueron nombres vacuos: otro de sus vecinos, una chica con la que se había acostado tres veces, el tío que le pasaba coca de vez en cuando, su jefe en aquel trabajo en que solo duró tres semanas…

El motor se puso en marcha, y salieron de la estación.

Pensó que dejaba atrás una ciudad que aborrecía y lo había convertido en peor persona. Que había esperanza en el horizonte y eso tendría que hacerlo sonreír al verse reflejado en la ventanilla.

Sin embargo, lo que estaba haciendo era enjugarse las lágrimas.

Cuando uno pasa dos años en el infierno, al menos espera haber hecho algún amigo allí.

Sorbió por la nariz.

Se dijo que uno está tan vacío por dentro como lo está su agenda de contactos.

Resumen de lo mejor de la gala de los Oscar 2015

Va a ser un auténtico reto resumir una gala tan interesante, sorprendente, con tanto ritmo, con un presentador tan en on fire...

Nótese la ironía. Fue un señor coñazo de gala, y encima Birdman, que ya sabéis que no era mi favorita, se llevó tres de los grandes premios (película, director y guion original), lo que a mí me resulta excesivo para una película que me parece que se queda bastante floja cuando le quitas todo el envoltorio técnico y su interesante crítica a Hollywood. También es verdad que no ha sido el año con más competencia, precisamente, pero aun así... Creo que lo habría repartido un poco más.

De lo que sí me alegro es de que Iñárritu se llevara el merecidísimo Oscar como director, porque yo ya os conté en su día que no daba un duro por él, porque me parecía raro que la Academia fuera a premiar a dos mexicanos en años consecutivos. Gracias a Dios, parece que los tiempos están cambiando también en Hollywood.

Sea como fuere, y salvo porque Birdman arrasó más de lo que se esperaba, fue una noche de premios previsibles. Y si eso lo combinamos con discursos sin chicha ni limoná' y una gala sosa, apaga y vámonos.

Así que me niego a dedicarle más líneas. En lugar de eso, os dejo unos vídeos con los tres mejores momentos (¿los únicos buenos?) de la gala del pasado domingo.

1. Patricia Arquette y su discurso, del que bien podríamos decir que es populista, y más si se da en los Oscar. Pero la esencia del mensaje es indiscutible, y encima ayudó a despertar a todos los que se habían quedado dormidos. ¿Qué más se puede pedir?



2. Everything is awesome, que, como era de esperar, también sirvió para despertarnos, gracias a su epiléptica energía y a su puesta en escena totalmente salida de madre. Lady Gaga también estuvo brillante en su momento musical, demostrando que, cuando quiere, puede ser una grandísima cantante y no solo una hortera desesperada por llamar la atención. El problema es que Gaga salió tan tarde en la gala que para entonces ya ni una manada de elefantes en estampida nos habría despertado.


3. John Travolta siendo patético (bis). Es la continuación de la maravillosa historia que comenzó el año pasado, cuando Travolta fue el encargado de presentar a Idina Menzel, que iba a cantar Let it go, y por razones que solo él conoce, decidió presentarla como: «the wickedly talented Adele Dazeem», y claro, el mundo entero comenzó con los chistes sobre la identidad de la tal Adele Dazeem. ¿Ha conseguido arreglarlo con su intervención de este año? Os dejo que lo juzguéis vosotros mismos...


Bueno, y de esto no hay vídeo, pero aparte de a su musa Adele Dazeem, parece que Travolta también intentó toquetear a Scarlett Johansson, y por Internet hay imágenes de la supuesta cobra (o como queráis llamarlo) por parte de la actriz.

¿Y vosotros qué? ¿Qué es lo que más os ha gustado (si es que os ha gustado algo) de los Oscar de este año?

Top ten tuesay: mis heroínas

Idea original de The Broke and the Bookish


El tema del TTT de hoy me encanta: ¡heroínas! Y es que curiosamente, a pesar de ser un hombre (la última vez que lo comprobé, al menos), cuando leo un libro o veo una película/serie mis personajes favoritos suelen ser femeninos. Así que, si me preguntáis por héroes, quizá no tenga más que un puñado, pero con heroínas se me vienen mil nombres a la cabeza.

Después de darle vueltas, he decidido que, como hace mucho que no hablo de series de televisión en el blog, voy a hacer el top 5 con mis heroínas de la televisión. También en parte porque si lo hiciera literario, el top se llenaría con personajes femeninos de George R. R. Martin y Jane Austen, y me parece que un poco de diversidad siempre da más juego.

Así que, sin más dilación, os presento a algunas de mis heroínas televisivas.

(Nota: entiéndase heroína como 'personaje femenino fascinante', porque la mayoría no son heroínas propiamente dichas. Alguna es hasta una completa villana).



5. Veronica Mars | Veronica Mars [terminada]

La única e inigualable. Interpretada magistralmente por Kristen Bell, Veronica era una adolescente hija de un detective privado del cual había aprendido un par de cositas. Se dedicaba a resolver los problemas de sus compañeros de clase, investigar el asesinato de su mejor amiga y, entretanto, darle a todos los capullos del mundo réplicas mordaces como pocas veces se han visto en televisión. Era cínica, descarada, y al mismo tiempo terriblemente tierna. Rara vez se ven personajes adolescentes como este en televisión.


4. Cassie Ainsworth | Skins [terminada]

Otra adolescente genial de una serie juvenil diferente, Skins. Lo he tenido difícil para decidir entre ella y otra grande de la serie, Effy, pero al final mi amor por Cassie ha podido más. Una chica con problemas de autoestima y carencias afectivas que se reflejaban en su relación con la comida, pero también con la gente de su alrededor. Era inestable, triste, aparentemente frágil y un auténtico imán para las desgracias, pero había algo inexplicablemente encantador en su sonrisa y su tono de voz de estar permanentemente drogada y feliz, aun cuando la mayor parte de las veces no estaba ni una cosa ni la otra.


3. Nancy Botwin | Weeds [terminada]

Una madre de familia acomodada que vivía en un barrio residencial con sus dos hijos y su marido. Cuando este falleció, siendo muy joven, de un ataque al corazón fulminante, se vio obligada a encontrar un modo de ganar dinero para mantener su nivel de vida. Y como nunca había trabajado, se le ocurrió que la forma más sencilla de hacerlo sería traficar con marihuana entre sus convecinos. Por supuesto, la bola de nieve fue creciendo poco a poco, y a pesar de ser (en teoría) una comedia, la serie terminó retratando en este personaje un descenso a los infiernos que nada tiene que envidiar al de Breaking Bad. Uno no sabe si odiarla o sentir compasión por la persona en que se llega a convertir, pero sea para bien o para mal, tiene un magnetismo y un encanto especiales.


2. Fiona Gallagher | Shameless (US) [en emisión, quinta temporada]

Los Gallagher son la familia disfuncional más encantadora y adictiva que tenemos actualmente en la televisión, y Fiona, la hermana mayor que se ha visto obligada a sacar adelante ella sola a sus cinco hermanos, una de las mejores heroínas de la ficción. Una mujer fuerte, muy fuerte, y al mismo tiempo terriblemente vulnerable y con problemas afectivos en todos los niveles. Su relación con sus padres es fascinante; su relación con sus hermanos, también; y su vida sentimental, ya, directamente, está a otro nivel. Además, su descenso a los infiernos en la cuarta temporada le arranca de cuajo ese halo de santa que llevaba en temporadas anteriores y la consolida como uno de los personajes más complejos y reales de la televisión (Shameless es una mina de personajes complejos y reales; más que ninguna otra serie).


1. Gemma Teller Morrow, a.k.a. La Reina Motera | Sons of Anarchy [terminada]

La villana absoluta de Sons of Anarchy, uno de los personajes más odiados de la televisión de los últimos tiempos, con toda una horda de haters detrás de ella (y por extensión, también de la intachable actriz que la interpreta: Katey Sagal). Gemma era despreciable y entrañable al mismo tiempo, una mujer capaz de cualquier cosa por proteger a los suyos, un auténtico monstruo que, a pesar de todo, demostró capítulo tras capítulo tener un gran corazón que salía a relucir en los momentos más insospechados. Víctima y verdugo de sí misma, una reina totalmente shakesperiana con una complejidad sobrecogedora.


Y esas son mis cinco chicas. ¿Cuáles son las vuestras? No tienen por qué ser de la tele: películas, libros, también valen. ¡Hablemos de grandes personajes femeninos de la ficción!

El extranjero, de Albert Camus


Como cualquier persona que, en un momento u otro, haya estudiado bastante Literatura, estoy más que acostumbrado a leer lo que yo llamo «libros hito». Para mí un libro hito es aquel que leemos más por su interés histórico o artístico que porque realmente nos entretenga o sea capaz de vencer la barrera del tiempo y llegarnos al corazón. El Cantar de Mío Cid, La metamorfosis, El Jarama, Ulises son libros hito. Por supuesto que habrá quienes los vivan y los sientan, pero en general, no conmueven universalmente como lo hacen otros clásicos: Shakespeare, Brontë, Faulkner, Pardo Bazán...

Si tuviera que ponerle una etiqueta a El extranjero, de Albert Camus, sería sin lugar a dudas la de libro hito. Hito de la filosofía existencialista, de la plasmación de una Europa asolada también espiritualmente por las grandes guerras, y, ¡venga!, si los franceses se empeñan (nada chovinistas ellos), el mejor libro del siglo XX. Le concedo a Camus que su novela es todo eso.

Es todo eso, y aburrida. O por lo menos a mí no me ha entretenido en absoluto. Aun así, gracias a su corta extensión y el interés que tiene como libro hito, es fácil encontrar alguna excusa para seguir adelante y terminarlo. Pero lo que es sentir algo, ni frío ni calor. Y sí, lo sé, puede ser incoherente pedirle a un libro que trata sobre la apatía y la falta de sentimientos que te haga sentir, pero yo soy así, y leo para sentir, no para aprender del existencialismo. Es decir, para eso también leo, pero leo un manual de Filosofía, no una pieza literaria.

No es todo malo, no obstante. Ya os digo que la novela en sí es interesante si la miras desde un punto de vista literario (como trama y personajes, cero interés, obviamente; pero tampoco creo que Camus pretendiera lo contrario) y la prosa está muy bien. Incluso diría que es magnífica durante la primera parte del libro, a pesar de su simpleza, cuando Camus no nos está contando nada y tiene tiempo para recrearse en la escritura. Luego ya se pone las pilas, intenta contar algo en la segunda parte, y esa belleza de la prosa se pierde un poco.

No añado nada más, porque poco me queda por decir. Leed la novela si sentís curiosidad o si os interesa el existencialismo, y puede que seáis de esos afortunados que consiguen disfrutar verdaderamente con ella. Si lo que buscáis es emoción y entretenimiento, personalmente os recomendaría que dejéis este libro para cuando tengáis un día tonto y sintáis curiosidad por leer una de las obras emblemáticas del siglo pasado.


El extranjero probablemente esté bien como crítica a la sociedad de una época determinada y reflejo de una corriente de pensamiento existencialista, pero como eso es todo, como no hay ninguna emoción universal debajo de todo eso, los años no han sido amables con él y no goza de la inmortalidad de los grandes clásicos. Interesante, pero hasta ahí.

★★


FICHA DEL LIBRO:

El extranjero
de Albert Camus

ISBN: 9788420669786
Editorial: Alianza Editorial
128 págs.
Precio: 8,51 € 

Albert Camus (1913-1960) no sólo fue uno de los escritores más prestigiosos de la generación que llegó a la madurez entre las ruinas, la frustración y la desesperanza de la Europa demolida por las dos Guerras Mundiales, sino que el paso del tiempo agiganta cada vez más su figura excepcional y el valor de su obra. " El extranjero " , novela con cuya publicación saltó a la fama en 1942, tiene como referencia omnipresente a Meursault, su protagonista, a quien una serie de circunstancias conduce a cometer un crimen aparentemente inmotivado. El desenlace de su proceso judicial no tendrá más sentido que su vida, corroída por la cotidianidad y gobernada por fuerzas anónimas que, al despojar a los hombres de la condición de sujetos autónomos, los eximen también de responsabilidad y de culpa.

Cain #3

Aidan le dijo una vez, allá en Los Ángeles, que le daba miedo mirar a la gente a los ojos y que, de ese modo, le robaran sus secretos.

Pensó que era absurdo, un miedo infantil, como cuando él era pequeño y no se atrevía a montar en bicicleta después de haberse caído un par de veces.

Ahora, desde la distancia, entendía el significado profundo que entrañaba la confesión de su amigo.

Los grandes misterios de la vida operan de ese modo: se nos esconden durante años bajo el disfraz de lo común, y un buen día, saltan delante de nuestros ojos y nos golpean.

Aquella mañana, sentado en una cafetería frente a su madre, a la que no veía desde que había huido de casa tres años atrás, sucedió eso.

—¿Cómo va todo? —preguntó ella. Sonaba como la hoja de un cuchillo: fría y afilada—. ¿Necesitas dinero? Ya le dije a tu padre que regresarías en cuanto las cosas se pusieran complicadas.

Apartó la mirada y ocultó sus secretos, sus miedos.

—Me va genial. El mundo de ahí fuera es increíble —respondió él—. Solo estaba en la ciudad y pensé… pasar a saludar. Para que supierais que sigo vivo.
—¿Quieres dinero, Cain?

Negó con una sacudida de cabeza y se puso en pie sin terminar el café. Dejó un billete encima de la mesa y masculló que invitaba él.

—Hasta luego, madre.

No fue capaz de mirarla a los ojos, por miedo a que descubriera que no necesitaba dinero. Solo un abrazo.

Quiniela Oscars 2015 (II): actores y actrices

Tras la quiniela de ayer, hoy os traigo la otra mitad, la más interesante para mi gusto, que soy muy amigo del salseo. Y ya sabemos que los actores siempre nos dan mucho más tema de conversación que directores y guionistas.



ACTOR

(Steve Carell, Foxcatcher)
Bradley Cooper, American sniper
Benedict Cumberbatch, The Imitation Game 
Michael Keaton, Birdman
Eddie Redmayne, The theory of everything

Mi favorito: Eddie Redmayne es el que se lo merece, sin discusión posible. También me suele gustar mucho Steve Carell en sus papeles dramáticos, así que imagino que estará bien en este papel, pero dudo que al nivel de Redmayne, que por momentos parece que se ha comido a Stepehen Hawking.
Quién creo que ganará: Pues la cosa entre Eddie Redmayne y Michael Keaton. Redmayne tiene a su favor la interpretación, que es incontestable. Keaton, por su parte, tiene una gran historia que vender: antigua estrella de Hollywood caída en desgracia y minusvalorada por sus compañeros regresa a la primera línea interpretándose (casi) a sí mismo y criticando sin pudor la dudosa moral de la meca del cine.
Con todo, quiero pensar que los académicos no se dejarán cegar por la historia sensacionalista y votarán por la mejor interpretación, que para mi gusto es la de Redmayne.
Me iré a vivir en una cabaña en el monte si gana: Bradley Cooper. Se dice que cierto poderoso productor con fama de comprar votos para los Oscar es el que coloca a Cooper en estos premios año tras año, y no lo dudo. Me parece un actor mediocre tirando a malo en todos sus papeles, y lo triste es que en esta película directamente no tiene más que un puñado de frases y se pasa las dos horas poniendo cara de preocupado. Y mientras tanto, Jake Gyllenhaal, Miles Teller y otros tantos, en su casita. Me da la risa.

ACTRIZ

Marion Cotillard, Two days, one night
Felicity Jones, The theory of everything
Julianne Moore, Still Alice
Rosamund Pike, Gone girl
Reese Witherspoon, Wild

Mi favorita: Tanto Felicity Jones como Julianne Moore están impresionantes y se llevarían el Oscar seguro si la otra no estuviera enfrente. Si me dejo llevar por la simpatía, a Felicity Jones la conozco de su paso por el cine indie y le deseo muchos éxitos profesionales. Sin embargo, creo que la interpretación de Julianne Moore está un punto (quizá solo medio punto) por encima; es verdad que su guion es más facilón y lacrimógeno, pero eso no es culpa suya. En cualquier caso, cualquiera de las dos me parece una merecidísima ganadora.
Quién creo que ganará: Julianne Moore. La interpretación lo merece y además la Academia se lo debe. En la categoría anterior, un candidato tenía la interpretación y otro, la historia que vende periódicos; aquí, Moore tiene ambas cosas, así que sería una de las mayores sorpresas de la gala que no se llevara el Oscar.
Me iré a vivir en una cabaña en el monte si gana: Cualquiera de las otras tres.
Reese Whiterspoon ya tiene (inexplicablemente) uno, cuando es la actriz más sosa e insulsa del universo; no digo que actúe mal, porque no es así, pero no pasa de correcta, y le falta el carisma necesario para que el espectador se quede hipnotizado viéndola actuar.
Cotillard también tiene un Oscar, y esta me parece el caso contrario: es histriónica y sobreactuada hasta decir basta. Para muestra, su escena de "despedida" en la última película del Batman de Christopher Nolan. Que sí, ya sé que no es la mejor película del mundo, pero de verdad que Cotillard está para fusilarla en esa escena. Es algo así como la versión franchute de nuestra querida (ja, ja) Pe: Hollywood la tiene por estrella y uno no acaba de entender por qué.
Y en cuanto a Rosamund Pike, es tan bella como mediocre. Es una chica hecha para telefilms y películas palomiteras, no para interpretaciones mayores. De hecho, en esta película intenta ser una buena actriz, y para mi gusto solo logra pasar del extremo de la frialdad absoluta al histrionismo. Algo así como que durante media película es Whiterspoon y durante la otra mitad Cotillard.

ACTOR SECUNDARIO

(Robert Duvall, The judge)
Ethan Hawke, Boyhood
Edward Norton, Birdman
(Mark Ruffalo, Foxcatcher)
J. K. Simmons, Whiplash

Mi favorito: J. K. Simmons. No dudo que Robert Duvall estará genial, pero veo imposible que me sobrecoja como Simmons. Tampoco pongo en duda que Ruffalo estará insulso y mediocre, como siempre.
Quién creo que ganará: J. K. Simmons. Si no es así, esta sí que sería la mayor de todas las posibles sorpresas de la noche. No creo que haya Oscar más seguro según todas las apuestas que el de este hombre.
Me iré a vivir en una cabaña en el monte si gana: Nadie. Porque si gana Ruffalo directamente me echaré a reír hasta hacerme pis encima. En el fondo casi me apetece verlo, sería como una gran vacilada de Hollywood hacia todos los idiotas que estamos pendientes de sus entregas de premios como si se nos fuera la vida en ello.

ACTRIZ SECUNDARIA

Patricia Arquette, Boyhood
Laura Dern, Wild
Keira Knightley, The Imitation Game
Emma Stone, Birdman
Meryl Streep, Into the Woods

Mi favorita: Kristen Stewart. Y no, no es una broma. La niña es un coñazo, parece bastante insoportable, y en Crepúsculo está para tirarle ácido encima, pero en un año muy mediocre en la categoría de actriz secundaria, su interpretación de la hija menor de Julianne Moore en Still Alice me ha parecido una de las más dignas y emocionantes. Desde luego, mucho más que Emma Stone, Keira Knightley y Laura Dern (que sale, ¿cuánto, dos minutos? en la película). Y Meryl Streep es mucha Streep, pero el papel tampoco da mucho de sí.
En cualquier caso, como el mundo se paralizaría si Kristen Stewart estuviera nominada a un Oscar, me quedo con Patricia Arquette. Su interpretación es buena, pero buena a secas, nada espectacular, y es más mérito del guion y del encanto de la película en sí que de Arquette; pero a falta de mejores opciones, habrá que escogerla a ella.
Quién creo que ganará: Patricia Arquette.
Me iré a vivir en una cabaña en el monte si gana: Emma Stone. Knightley no se lo merece, pero al menos me parece que su interpretación está un punto por encima de la media. Dern tampoco se lo merece, pero es una gran actriz cuando quiere. Emma Stone ni se lo merece, ni su interpretación está por encima de la media, ni es una gran actriz cuando quiere, ni (como tú y como yo) sabe qué se estaban fumando los académicos cuando la nominaron.


¿Y ahora qué? Ya hemos llegado al final de mi quiniela, así que me muero por conocer vuestras apuestas. Y ya que estamos, si alguno sois fans de los actores a los que les he hecho un traje de entierro en esta entrada... retiraos disculpas.

Quiniela Oscars 2015 (I): película, director y guion

Ya sabéis que soy un cinéfilo, y si no, os lo digo: me encanta el cine (entre otras muchas formas de ficción). Por esa razón en el último mes he procurado ver casi todas las películas nominadas en las grandes categorías de los Oscar 2015. Y como la gala es este domingo, no quiero perder la ocasión de hacer mi quiniela para las principales categorías.

Marco entre paréntesis aquellas películas que no he podido ver todavía.

(Hay enlaces a las correspondientes críticas de algunas de las películas en el blog)


PELÍCULA

American Sniper
The Imitation Game
Birdman
(Selma)
Boyhood
The Theory of Everything
The Grand Budapest Hotel
Whiplash

Mi favorita: Tanto Boyhood como Whiplash me parecen dignísimas merecedoras del premio, pero ya que esta última no tiene ninguna opción, habrá que ir con Boyhood.
Quién creo que ganará: Boyhood. También Birdman ha gustado mucho y podría arrebatarle el premio, pero no creo. Cualquier otra que no sea una de estas dos, sería una sorpresa máxima (y en la mayoría de los casos, un disparate gigantesco).

DIRECTOR

Alejandro González Iñárritu - Birdman
Richard Linklater - Boyhood
(Bennett Miller - Foxcatcher)
Wes Anderson - The Grand Budapest Hotel
Morten Tyldum - The Imitation Game

Mi favorito: Iñárritu, sin lugar a dudas, es el que más se merece este galardón.
Quién creo que ganará: Como digo, Iñárritu tendría que ganar, pero se da la curiosa circunstancia de que el director es mexicano, y precisamente fue otro mexicano, Cuarón, el que se llevo el premio a mejor director el año pasado. Me cuesta mucho creer que los señores de la Academia sean lo bastante progresistas como para dar uno de los premios importantes a un mexicano dos años seguidos.
Así que la opción más conservadora sería premiar a Richard Linklater. Pero si, como todo apunta, Boyhood también ganara película y mejor actriz secundaria, quizás sean demasiados premios importantes juntos, y ya sabemos que a la Academia le encanta repartir la suerte y dejar a todo el mundo contento.
Así que me voy a lanzar a la piscina sin agua y voy a apostar por el colorista Wes Anderson.

GUION ORIGINAL

Birdman
Boyhood
(Foxcatcher)
The Grand Budapest Hotel
Nightcrawler

Mi favorita: Nightcrawler sin ninguna duda (a falta de ver Foxcatcher); a Jake Gyllenhaal le han robado una nominación como una casa de grande. Y a la película otra, pero el caso de Gyllenhaal es especialmente sangrante.
Quién creo que ganará: Guion es la categoría de consolación por antonomasia, así que siempre está en el aire y depende de cómo se den los otros premios. Si Birdman no se lleva ni película ni director ni actor principal, le darán este. Sin embargo, todo parece indicar que la lucha estará más bien entre Foxcatcher y Nightcrawler. Como Foxcatcher no la he visto, y a pesar de que a priori parece que ha gustado más, porque está nominada a otros premios, apostaré por mi favorita, Nighrcrawler, porque la Academia solo se hace la moderrna en la categoría de guion.

GUION ADAPTADO

American Sniper
The Imitation Game
(Inherent Vice)
The Theory Of Everything
Whiplash

Mi favorita: Whiplash, sí o sí.
Quién creo que ganará: Lo suyo sería que ganara Whiplash, la joyita indie del año, igual que, por ejemplo, en la pasada edición se lo llevó Her, la joyita indie de ese año. Sin embargo, la película tiene el premio a mejor actor secundario garantizado al 99,9%, y quizá la Academia considere que ya es suficiente con eso y que haría mejor en consolar a otra gran olvidada. ¿Inherent Vice, tal vez? No la he visto, pero es de Paul Thomas Anderson y dicen que a Joaquim Phoenix le han robado una nominación al Oscar (¿cuántas van ya?), así que tiene muchos ingredientes para llevarse la estatuilla.


¿Y vosotros qué? ¿Hacéis apuestas?

Un trozo de mi corazón, de Richard Ford


A estas alturas ya os habréis dado cuenta de que a veces me enrollo como las persianas con las reseñas. En esta ocasión, he tratado de remediar eso e ir directamente a lo esencial. No porque vaya a cambiar (ja, no, me temo que voy a seguir siendo pesado, lo siento), sino porque hay libros de los que no se puede decir mucho más que «te lo recomiendo» o «no creo que te vaya a gustar», y quizá Un trozo de mi corazón pertenezca a este grupo.

Así que, por una vez, empecemos por el final. ¿Recomiendo este libro a alguien que no haya leído antes a Richard Ford? No, desde luego que no. ¿Y a alguien que haya leído otros libros del autor y no le hayan gustado? ¡Diablos, no! Es mi segundo acercamiento a Ford, así que difícilmente puedo dármelas de experto en su narrativa, pero aun así, he sido capaz de notar el gran salto de calidad que se produce entre este libro, el primero que publicó, y el otro suyo que he leído, La última oportunidad, segundo en orden de publicación, que me enamoró. Y por lo que comentan, lo bueno empieza con los siguientes libros, con eso os lo digo todo.

Un trozo de mi corazón no es un mal libro, y de hecho, todos los elementos que hacen de una novela de Ford una novela de Ford están presentes. Empezando por esa prosa entre apática y desgarradora, entre descuidada y lírica, que me enamoró desde la primera página escrita por él que leí. La prosa es puro Ford. Igual que esos (anti)héroes masculinos, perdidos en la vida, y es posible que sin demasiadas ganas de encontrarse, a pesar de que finjan que sí. Los personajes femeninos sí que flojean algo más, pero por lo que llevo leído de este autor, creo que eso es una constante en él: sus personajes femeninos se quedan en nada al lado de los masculinos. Con la excepción, quizá, de Mrs. Lamb, una anciana con una fuerza que traspasa las tapas del libro.

Quizá el problema de Richard Ford sea solo con las mujeres jóvenes. Es inevitable que uno se lo plantee al ver la clase de relaciones tóxicas que todos sus personajes parecen tener con las mujeres.
Pensó entonces que su vida estaba llena de comienzos, como hoy acababa de decidir que lo estaba; y que si uno iba a seguir viviendo, entonces tendría que haber tiempos muertos en los que no había respiración ni vida, momentos que separaban lo que había pasado de lo que acababa de comenzar. Era a estos vacíos, pensó, a lo que había que acostumbrarse. 
Otro rasgo, marca de la casa, que también está presente en la novela es el caos en la narración. Tal vez caos no sea la mejor palabra para describirlo, pero desde luego es lo que se produce en la cabeza del lector cuando comienza a leer y el pasado y el presenten se entremezclan en la narración casi sin pistas de dónde empieza uno y dónde acaba otro. Los recuerdos y las preocupaciones abordan a los personajes a destiempo, y esto supone un constante reto para el lector, que se pasa la primera mitad de la novela (si no toda) haciendo un esfuerzo por mantener la atención al máximo e ir reconstruyendo toda la historia pasada de los personajes a partir de las piezas que Ford nos va dando aquí y allá, de manera dispersa.

Reconstruir el puzzle en su totalidad seguramente sea imposible, pero cuanto más cerca está uno de hacerlo, más comprende qué buscan los protagonistas.

Llegados a este punto tal vez os preguntéis por qué, si digo que la mayoría de rasgos de la narrativa de Richard Ford están presentes, solo recomiendo esta novela precisamente a los fanáticos del autor. Pues porque se nota que es su primera novela, y toda la esencia de Ford está, pero quizá en dosis equivocadas y todavía sin pulir.

Durante las primeras cien o ciento cincuenta páginas, el libro se hace muy cuesta arriba, y a ratos es difícil mantener la atención y seguir la historia. A partir del encuentro entre los protagonistas, la cosa mejora sustancialmente; sin embargo, tal vez el lastre de la primera mitad sea demasiado grande.


La primera novela de Richard Ford lleva su sello por todas partes, pero también demuestra lo mucho que ha crecido el autor desde entonces. Entre los destellos de prometedora genialidad aparecen demasiadas escenas insulsas y confusas que entorpecen la lectura y le exigen al lector, quizás, más de lo que merece la pena dar para la recompensa a obtener. Muy lejos de ser la mejor novela del autor, y solo recomendable para sus lectores más fieles.

★★★


FICHA DEL LIBRO:

Un trozo de mi corazón
de Richard Ford

ISBN: 9788433968050
Editorial: Anagrama
312 págs.
Precio: 7,60 € 

Algunas novelas crean un pequeño mundo cerrado; Un trozo de mi corazón se despliega inmensa en sus paisajes, tanto humanos como geográficos. Richard Ford cuenta la historia violenta —pero también conmovedora y divertida— de Robard y Sam, quienes se conocen en una peculiar casa en una isla del Mississippi. Las intenciones que les animaron a dirigirse a la isla se vuelven muy pronto confusas y acaban por sacrificar sus propósitos iniciales. El libro se inicia con un asesinato misterioso, con una víctima desconocida. Lo que sigue es intenso y a menudo brutal, y culmina con un personaje notable, un hombre valeroso, que se convierte en su propia —y última— víctima. Éste es un libro sombrío e intenso.

Top ten tuesday: mis problemas con los libros

Idea original de The Broke and the Bookish



El tema de esta semana es problemas relacionados con los libros, y me parece una idea estupenda para contaros algo más de mí y que os deis cuenta de que soy un perturbado mental y no deberíais seguir visitando este blog.

No obstante, tampoco soy un perturbado tan grande como para llenar un top 10, así que esta semana se quedará en un top 5. Os presento mis cinco (absurdos) problemas con los libros:

1. Soy géminis — Sí, sí, ya sé que vais a decir que no creéis en eso y que es una tontería. Yo tampoco creo en la astrología... Pero soy un géminis. Sea por la influencia de los astros o por simple azar, el caso es que cumplo con eso que dicen de que los géminis cambian de opinión y de gustos de un día para otro. Así que ahí me tenéis, un día cualquiera, yendo a la librería más feliz que una perdiz a gastarme más dinero del que debería en unos cuantos libros que tengo fichados y que quiero leer en cuanto llegue a casa. Un año después, no es raro que esos libros sigan sin leer en la estantería, porque para cuando llega el momento de ponerme a leer, ya he cambiado de idea y el libro que necesitaba leer sí o sí ahora es el último en la lista.

2. Tengo un TOC — Esto ya os lo he mencionado en alguna ocasión. Me lo he autodiagnosticado yo, pero, eh, mientras no me automedique no pasa nada. Y mi TOC me trae problemas con los libros en todas las maneras en que se os ocurran. Para empezar, si una editorial deja una saga a mitad de publicación en español (classic Timun Mas) y tengo que comprar las continuaciones en inglés, me dan los siete males: ¡la mitad de la saga en un idioma y otra mitad en otro! Aunque es casi peor cuando la editorial continúa publicando la saga pero tiene la feliz idea de cambiar el formato de la edición de un libro para otro. He llegado a esperar años para leer un libro solo por esperar a ver si lo reeditaban en un formato que se ajustase a los demás que tenía en mi estantería.

3. Tengo un TOC (bis) — Con lo referente al aspecto físico de los libros parece que ya tengo bastante, pero es que encima resulta que mis manías también me afectan a veces al orden de lectura, y (especialmente con los autores que me gustan mucho y de los que quiero leer toda su obra) a veces me empeño en leer los libros de un mismo autor por orden cronológico de publicación. Da igual que el que más me llame la atención sea el último, que ahí soy capaz de tragármelos todos desde el primero para llegar a ese. Por suerte esto no me pasa siempre, porque entonces ya sería para encerrarme.

4. Soy una tortuga — Leo despacio, muy despacio, y eso no cambia casi nunca. Si el libro me encanta, estoy tan atrapado que leo palabra por palabra, sin saltarme una coma, y disfrutando de cada línea, parándome a reflexionar, a inventar teorías sobre lo que pasará a continuación, etc. Si no me está gustando demasiado, mi mente se dispersa y al final tengo que releer el mismo párrafo tres veces hasta que soy capaz de enterarme de lo que estoy leyendo, con lo cual también leo despacio. Solo leo a una velocidad medianamente normal cuando tengo entre mis manos un libro que me gusta bastante, pero no tanto como para apasionarme.

5. No tengo paciencia — Es raro que abandone un libro más allá de la página 100 o 150, porque si no me está gustando, no llego tan lejos. Sé que con algunos casos concretos seguramente me esté perdiendo grandes libros que tardan en arrancar, pero es que tengo muy poca tolerancia al aburrimiento. Si un libro me aburre, aparte de que la mente se me dispersa, como os decía antes, termino por enfadarme. Me enfado porque el libro no me entretiene y porque siento que estoy perdiendo horas de mi vida con él; y entonces le cojo manía, y ya entramos en una dinámica de odio que no tiene más salida que abandonar el libro.


Y esos son mis principales problemas. Creo que podría ser peor, ¿no? Al menos no soy de los que dobla las esquinitas de las páginas (seguro que alguno de los que estáis leyendo esto lo hacéis: ¡sabed que ya no os ajunto!). ¿Y vosotros, qué? ¿Problemas con los libros?

Sobre el amor

Todo lo que amamos se convierte en una ficción. De las mías, la primera fue Japón. A los cinco años, cuando me arrancaron de allí, empecé a contármelo a mí misma. Las lagunas de mi relato no tardaron en incomodarme. ¿Qué podía decir yo del país que creía conocer y que, con el transcurrir de los años, se iba alejando de mi cuerpo y de mi mente?
— AMÉLIE NOTHOMB
La nostalgia feliz

So sorry


Perdonad, he tenido el blog abandonado estos últimos días por problemillas personales, pero a partir de mañana retomamos la actividad: Top ten tuesday, un par de especiales de cara a los Oscar (¡son el domingo!) y reseña de Richard Ford, entre otras cosas.

¡Oh! Y además hoy comienza la lectura conjunta de Grandes esperanzas que organiza Sileny. Mi intención es leérmela antes de que termine febrero (y que me encanté), así que espero poder una reseña en las próximas semanas.

Gracias por asomaros por este rinconcito de vez en cuando :)

Me and Earl and the Dying Girl, de Jesse Andrews


Después de una buena temporada de lecturas más densas, me apetecía tomarme un pequeño descanso con un young adult ligero y entretenido de esos que tenía pendientes en la estantería. Decidí que tenía que ser uno en inglés, porque llevaba tiempo sin leer en inglés y así me desoxidaba un poco, y resulta que no tenía mucho donde elegir. De este modo, terminó entre mis manos esta novela que sí es juvenil, sí es entretenida y sí es ligera, en el sentido de que se lee rapidísimo y sin esfuerzo...; pero no, no es una novela ligera. De hecho, es una novela sorprendentemente profunda para el género al que pertenece.

Pero comencemos por el principio.

No me gustan los libros sobre niños/adolescentes que se mueren de cáncer. Es una manía como cualquier otra que tengo, pero sencillamente no puedo con ellos. Y no tiene nada que ver con que sean tristes (me encanta un drama, no os voy a mentir), sino con que todos los que he tenido en mis manos daban la impresión de estar insultando a la inteligencia de los lectores. En mi mundo, llamadme pesimista, los chicos de diecisiete años no se mueren de leucemia recitando grandes monólogos cargados de ingenio acerca del sentido profundo de la existencia humana. Ojalá. Pero no.

Me and Earl and the Dying Girl ES una novela sobre una adolescente que se muere de leucemia.

Y después de esta enorme contradicción, os explico: me atreví a comprar Me and Earl and the Dying Girl, de Jesse Andrews, porque había leído críticas que aseguraban que era la respuesta sincera y realista a Bajo la misma estrella o cualquier otro libro de este tipo, y por alguna razón me fie de esas opiniones en su momento. Ahora, tras haber devorado el libro, solo me queda unirme a ellas y quitarme el sombrero ante Jesse Andrews.

Me and Earl and the Dying Girl es una novela escrita a propósito con un estilo coloquial (posiblemente demasiado), que juega con la jerga de los diferentes grupos sociales y los acentos, que intercala listas, escenas escritas a modo de guion cinematográfico, etc. Toda la estructura de la novela es una amalgama de estilos que le otorga una sensación de caos que, sorprendentemente, funciona. Le queda bien a la historia y al narrador ese aire caótico; encaja a la perfección. Y hace que la lectura sea rápida y sencilla.

Por encima de la forma, que es original y me ha gustado, lo que quiero destacar de este libro es el contenido. En primer lugar, incluso en los momentos más duros, el libro es hilarante. En algunas situaciones incluso llegas a sentirte mal por estar riéndote, pero es inevitable, al menos para mí, caer en el humor de Jesse Andrews. Aun así, esto es solo un extra. Lo mejor de este libro es su maravillosa, inigualable y casi nunca vista franqueza.

La novela ya comienza con un aviso de Greg, el protagonista, para el lector:
Here's the hing: I learned absolutely nothing from Rachel's leukemia. In fact, I probably became stupider about life because of the whole thing. (...) Things are in no way more meaningful because I got to know Rachel before she died. If anything, things are less meaningful. All right?
Porque por poco que nos guste, la realidad es así. La muerte de la gente de alrededor rara vez nos hace entender algo sobre la vida, en todo caso nos hace pensar que algo en ella falla y carece de sentido. Cuando tratamos de animar a alguien que está mal, difícilmente podemos afirmar que lo hacemos por él y que estamos encantados de estar allí; claro que no lo estamos, pero estamos porque tenemos que estar, aun cuando nos haga sentir mal, porque también sabemos que de no estar, nos sentiríamos todavía peor. Y cuando nos damos cuenta de lo egoístas que somos, de como seguimos pensando en nosotros mismos cuando alguien lo pasa mal a nuestro lado, nos sentimos como personas horribles y no sabemos cómo actuar.

Todos eso está presente en la novela, y se acerca mucho más a mi versión de la realidad de un chico de diecisiete años que las citas filosóficas sobre el sentido de la vida en plena sesión de quimioterapia. Ojalá fuera de otra manera, pero para lo bueno y para lo malo, la realidad rara vez es así.

Por eso me ha gustado Me and Earl and the Dying Girl. Es una comedia absurda que toca muchos temas y no se centra exclusivamente en la chica que se muere. Y cuando lo hace, no mete el dedo en la llaga ni busca la lágrima fácil, solo da una visión real y cruda de lo que realmente somos con diecisiete años, sin adornos. Y todo esto lo consigue sin que uno se dé cuenta: las páginas van pasando entre risas y algún que otro mohín hasta que la novela se acaba, uno reflexiona un momento sobre ella y se da cuenta de la crudeza que esconden sus páginas.


Me and Earl and the Dying Girl se atreve a tocar un tema espinoso sin tomar a los lectores jóvenes por tontos. No dora la píldora ni convierte a las personas en santos. Es sincero y crudo, como la vida. Todo esto está escondido bajo una historia hilarante y adictiva narrada con ingenio, sin buscar la lágrima ni la compasión de nadie. Lo más sorprendente de este libro es precisamente lo profundo que puede llegar a ser en medio de su aparente simpleza.

★★★★


PD: Hay película (de ahí ha salido la foto de la cabecera del post). Ya se ha estrenado en el Festival de Sundance, y ha gustado tanto, que no solo se ha llevado el premio del jurado, sino también el del público.


FICHA DEL LIBRO:

Me and Earl and the Dying Girl
de Jesse Andrews

ISBN: 9781419705328
Editorial: Abrams Books
295 págs.
Precio: 6,99 € (tapa blanda, en inglés)

Greg Gaines es un maestro del sigilo en el instituto, capaz de desaparecer a voluntad dentro de cualquier entorno social. Solo tiene un amigo, Earl, con el que pasa el tiempo rodando películas, sus propias versiones incomprensibles de los clásicos de Coppola y Herzog.
Así es hasta que la madre de Greg lo obliga a retomar el contacto con su antigua amiga Rachel.
Rachel tiene leucemia —lo que da pie a situaciones incómodas—, pero su madre ha dado una orden y él debe obedecer. Cuando Rachel deja el tratamiento, Greg y Earl deciden rodar una película para ella, lo que resulta en la Peor Película de la Historia y un punto de inflexión en sus vidas.
Y así, de pronto, Greg se ve obligado a abandonar la invisibilidad y convertirse en el centro de atención.
(Traducción rápida hecha por mí. Perdón por los errores)

Cinco libros para leer en San Valentín

¿Os creíais que las recomendaciones de ayer iban a ser las únicas? Si propuse cinco películas, lo justo es hacer lo mismo con cinco libros. Eso sí, ya os adelanto que tengo cierto gusto por los romances raros y/o retorcidos. Intentaré moderarme a la hora de elaborar la lista, pero no prometo nada.

¡Empezamos!





PARA LOS RETORCIDOS...

Cumbres borrascosas, de Emily Brontë
| comprar en Amazon |

Si habéis escuchado a alguien incluirla entre las «grandes historias de amor de la historia de la literatura», olvidaos. Ese es uno que quiere hacerse el listo y que no se acercado ni de lejos al libro de la mayor de las Brontë. Una novela de pasiones exaltadas, de odio, de deseo, quizá sí, también, de algo parecido al amor; un amor que yo no quiero en mi vida, pero que no se detiene ante nada. Una de las novelas más sobrecogedoras que he leído acerca de las pasiones humanas.

PARA LOS QUE CREEN EN LA MAGIA...

La suerte de los ladrones (y continuaciones), de Lynn Flewelling.
| comprar en Cyberdark |

El inicio de una saga de fantasía clásica (los dos primeros constituyen una bilogía; los demás son historias autoconclusivas con los mismos personajes). Es fantasía tradicional, como os digo, cargada de tópicos y puede que hasta un tanto ingenua comparada con lo que se estila ahora en el género, pero es una lectura adictiva y entretenida para los amantes del género. A pesar de todos los tópicos, tiene un encanto especial. Quizá sea el tipo de romance, rara vez visto en libros de este género.

PARA LOS SAMURÁIS...

Ni de Eva ni de Adán, de Amélie Nothomb.
| comprar en Amazon |

Mi libro favorito de mi escritora favorita no podía faltar aquí. Un canto de amor (a su manera) a un país, pero también una historia de amor juvenil entre hijos de dos culturas opuestas. Pocos han logrado describir con tanta franqueza y ternura como Nothomb una relación amorosa entre dos personas, con sus miedos, sus errores, sus aciertos... Una historia completamente diferente a lo habitual, que quizá os haga enfadar o puede que, como a mí, os conmueva. Porque antes de amar a nadie hay que quererse uno mismo y ser libre.

PARA LOS INOCENTES...

Tell the wolves I'm home, de Carol Rifka Brunt.
| comprar en Amazon |

Otra novela que tampoco es una historia de amor, pero sí contiene una, o varias. La historia de una niña que empieza a crecer y perder la inocencia tras la muerte de su tío, del que estaba enamorada, de esa manera extraña en que lo están a veces los niños. A partir de este suceso, la protagonista empieza a mirar el mundo con otros ojos y a descubrir aquello que antes era demasiado inocente para captar. Una historia de las que llega al corazón.

PARA LOS QUE NO TIENEN MIEDO...

La Regenta, de Leopoldo Alas 'Clarín'.
| comprar en Amazon |

Porque es uno de esos novelones que si no recomiendo siempre que puedo, reviento. Un señor tocho del siglo XIX que de entrada hace temblar a cualquiera, pero que dentro esconde una de las mejores (yo diría la mejor, pero bueno) novelas de la historia de la literatura en castellano. Como las demás, no es una historia de amor al uso, sino algo mucho más complejo, el retrato de toda una sociedad; pero todo comienza con una mujer infeliz en su matrimonio que se dice que el amor no puede ser aquello, que tiene que haber algo más.


Ya lo veis, recomendaciones un tanto atípicas para las fechas, pero os doy mi palabra de honor de que todos estos libros contienen alguno de los mejores retratos del amor (o el desamor, o lo que nunca debería ser el amor) que he leído jamás. ¿Qué opináis?

Cinco películas para ver en San Valentín

Ya os lo dije en la entrada de ayer, pero me reitero: para mí San Valentín es más que nada San Corte Inglés (o San Alcampo, si la relación todavía no es tan seria como para gastarse la paga de todo el mes en un día). Aun así, yo también sucumbo al romanticismo en la ficción, y como sé que seguro que más de uno sois más cursis que un libro de Federico Moccia (o Blue Jeans, si eres de los de San Alcampo), he decidido que esta semana me voy a entregar a la causa.

Ayer ya senté las bases de lo que me gusta y lo que no en los romances, y hoy vengo con unas cuantas recomendaciones filmícas para el día de San Valentín. Hay para todos los gustos, o al menos esa es mi intención.





PARA LOS CLÁSICOS...

A lot like love ('El amor es lo que tiene'), 2005. 
| Ashton Kutcher + Amanda Peet |

Si lo vuestro es la comedia romántica clásica e incluso tópica, pero con mucho encanto y una pareja protagonista con química, esta es vuestra película. Tiene diez años ya, pero creo que ha envejecido bastante bien, y para ser una comedia romántica típica, pasó por las carteleras sin hacer demasiado ruido, así que mucha gente no la conoce. La historia ya la conocéis: chico, chica, química a raudales y el mundo interponiéndose entre ellos durante hora y media.

PARA LOS TIERNOS...

Adam, 2009. 
| Hugh Dancy + Rose Byrne |

Una película sobre la complicada relación entre una chica de familia pija que se acaba de mudar y su vecino, que padece Síndrome de Asperger y se ha quedado solo en el mundo. La interpretación de Hugh Dancy es impresionante, simplemente te enamora con su Adam, y la historia de amor entre los protagonistas es dura, sincera y al mismo tiempo preciosa. El tema es difícil, pero está lejos de ser un drama lacrimógeno. Aunque os tocará un poquito el corazón, eso seguro.

PARA LOS QUE NO SE ATREVEN...

Geography club, 2013. 
| Cameron Deane Stewart + Justin Deeley |

Basada en una novela juvenil de Brent Hartinger escrita en 2003, cuenta la historia de Russell, que está convencido de que es el único homosexual de su instituto y que se va a quedar para vestir santos. Para remediarlo, se mete en un chat de Internet y empieza a tontear con un chico. Cuando se atreven a quedar, descubre que se trata de Kevin, el chico más popular de su instituto. A partir de aquí, ya os lo podéis imaginar: el drama adolescente está servido.

PARA LOS QUE ESTÁN EMPEZANDO...

The first time, 2012. 
| Britt Robertson + Dylan O'Brien |

A ratos descarada, a ratos cursi; loca un momento y terriblemente profunda al siguiente. Una película sobre dos adolescentes que se conocen en una fiesta un fin de semana y conectan casi al instante. Es muy actual y muy sincera, huye de los tópicos y presenta situaciones y relaciones que los jóvenes de verdad hemos vivido: una fiesta que se va de las manos, un novio que se cree más maduro que nadie, una chica que te tiene de pagafantas... Diferente a otros romances juveniles, más realista.

PARA LOS CÍNICOS...

They came together, 2014. 
| Amy Poehler + Paul Rudd |

Una de las películas más locas que vi el año pasado, posiblemente demasiado loca a ratos. Es una parodia llevada al extremo de las comedias románticas, sus personajes, sus tópicos, incluso la clase de actores que suelen protagonizarlas... Es parodia pura, esperpéntica, así que no la recomendaría a alguien que busca una historia de amor; pero si lo que buscáis es reíros de todos esos tontos que están por ahí declarándose amor eterno, seguramente os lo paséis muy bien con esta película.


Espero que os alguna de estas recomendaciones os sirva. He intentado que ninguna sea una película demasiada conocida porque la idea es descubriros alguna que a poder ser no conocierais ya. ¿Qué os parecen?

Top ten tuesday: Cosas que sí y cosas que no en los romances literarios

Idea original de The Broke and the Bookish


San Valentín se acerca y esto inevitablemente marca los temas de conversación de la semana, incluso para los (solterones frustrados) que nos resistimos a seguir el calendario de festividades del Corte Inglés. El tema del Top Ten Tuesday de esta semana son los romances literarios, y concretamente las cosas que me gusta encontrarme cuando leo una historia de amor y las que me dan ganas de tirar el libro a la basura.

NO A:

1. Los triángulos amorosos — No es porque sean un tópico, es sencillamente porque no me gustan. A lo mejor soy un poco radical, pero me resulta imposible creer que dos personajes Fulano y Mengano son los protagonistas de la mayor historia de amor de todos los tiempos si hasta las veinte últimas páginas del libro Fulano duda entre Mengano y su amigo Zutano. Para mi gusto, solo le hacen perder credibilidad a la relación amorosa principal.

2. El amor instantáneo — Que sí, que a los quince años todos nos hemos enamorado y desenamorado de tres personas diferentes en tres días, pero cuando maduramos sabemos ver que esos amores no eran tal, sino encaprichamientos, flechazos, atracciones físicas, química muy intensa, etc. Creo en todo eso, en que se conecte con una persona nada más conocerla, pero no en tener sentimientos y que te duela el corazón a los cinco minutos de conocer a Fulano.

3. Atarte a la pata de la cama — Me gusta un perturbado tanto como a cualquier espectador de Mentes criminales, pero lo único que le pido al autor es que, si su protagonista va a ser un perturbado celoso y posesivo que trata a su pareja como un objeto de su propiedad, sea consecuente. Si la relación es tóxica, la relación es tóxica y puede ser una maravilla de novela (ahí está Cumbres borrascosas). Pero por favor, por favor, basta ya de presentar relaciones enfermizas como algo bonito y normal. Por lo menos mientras el autor no sea capaz de escribir como Nabokov.

4. Los soliloquios peliculeros — Los tiempos cambian, y lo que en el Romanticismo era norma general, en la literatura de hoy en día da un poco de vergüenza ajena. Cada vez que un personaje (ramo de flores en mano) suelta una parrafada súper poética hablando de como los cabellos de su amado huelen a lirios blancos mojados por el monzón en el sur de China, yo cierro el libro y paso a otro. Salvo que el personaje sea una drama queen desde la página 1, en cuyo caso sería coherente. Lamentablemente, rara vez es el caso, suelen ser personajes totalmente normales que se ven repentinamente inspirados en el último capítulo de la novela cuando el autor se viene arriba con las metáforas.

5. Demasiada información — Las escenas de sexo en general no son lo mío. Ni me suele gustar como están escritas ni me suelen aportar nada a la trama o la comprensión de los personajes (aunque siempre hay excepciones). Generalmente me aburren como una ostra. Con todo, las tolero si son contenidas. Lo que me puede es cuando un autor se viene arriba y deja caer con supuesta elegancia píldoras del tipo: «su miembro era sorprendentemente grande para lo que esperaba de un hombre de esa estatura» o «sus pezones eran del color del café molido». En serio, no. Demasiada información para mi gusto.


SÍ A:

1. Los piques — Sí, eso de «los amores reñidos son los más queridos» es un topicazo, pero es de los pocos que a mí me encantan. Cuando se sabe llevar bien un pique y eso va evolucionando hacia una relación amorosa, el lector se lo pasa bomba. Ya lo demostró Jane Austen.

2. Llamar a las cosas por su nombre — Esto está relacionado con el punto dos del bloque anterior. ¡No todo tiene que ser amor! Está bien que los personajes se enchochen, se pongan nerviosos cuando tienen a Fulano cerca, sientan una gran atracción o les apetezca un rollo de una noche con él y si te he visto no me acuerdo. Solo pido que el autor no me intente vender eso usando la palabra amor.

3. Menos tabúes — Se deriva de lo anterior: basta de tabúes con los personajes. Si a mi protagonista Mengano le apetece echar un quiqui, pues no pasa nada, no hace falta que busque al amor de su vida. No voy a dejar de respetar a un personaje porque no sea políticamente correcto y busque el amor de su vida desde la página uno. Y esto se extiende a toda clase de tabúes, que a menudo suelen estar relacionados con el sexo o la sexualidad de los personajes.

4. Las rupturas — Me explico: no es que me gusten las rupturas, pero me parece que el desamor puede ser tan interesante en una novela como el amor, y que dos personajes rompan no siempre tiene que significar que no se quieran o que uno de ellos tenga que ser el malo a ojos del lector. El «vivieron felices y comieron perdices» no es lo único que existe.

5. Saber qué paso después — Si es que parece que algunos autores tienen terror a las relaciones sentimentales, porque en cuanto sus personajes se dan el beso de amor, la novela se termina. Que sí, que la parte de cómo se conocen y llegan a estar juntos es seguramente la más bonita y divertida, pero que el mundo tampoco se termina si el protagonista ya empieza la novela teniendo pareja, o si la encuentra en la página 50 y a partir de ahí se sigue hasta el final del libro.


¿Y vosotros qué me decís? ¿Coincidimos en filias y fobias? ¿Cuáles son las vuestras? Eso sí, como me digáis que os gustan los de atar a la pata de la cama, la tenemos, ya os lo adelanto, ¡hombre ya con la tontería!

Reflexiones literarias: Harper Lee tenía una historia que contar


La noticia ha salido en todos los periódicos y medios digitales habidos y por haber esta semana, así que ya estaréis enterados: Harper Lee, la autora de Matar a un ruiseñor, publicará una especie de continuación en julio de este año. Cincuenta y cinco años después. Cincuenta y cinco años de silencio literario y vida casi eremítica después.

Nelle Harper Lee tiene ahora ochenta y ocho años y vive en una residencia de ancianos. No habla con los medios ni concede entrevistas desde hace muchas décadas, y todo apunta a que eso no va a cambiar. Surgió de la nada en 1960, publicó Matar a un ruiseñor, ganó el Pulitzer, se convirtió instantáneamente en betseller y clásico de la literatura norteamericana y universal y desapareció. Antes de hacerlo, tuvo tiempo de acompañar a Truman Capote en el viaje en que este recabó la información para escribir otra de las grandes novelas americanas: A sangre fría.

Después de cincuenta y cinco años retirada, huyendo de la fama y de la gloria literaria, casi como una escritora fantasma de la que la mayoría de sus lectores ni siquiera habrían sabido decir si seguía viva, reaparece, rondando los noventa años, para publicar una secuela de la que hasta el momento era su única novela. Lógicamente, en el mundillo literario no se habla de otra cosa: ¿por qué lo hace? ¿Por dinero? ¿Por gloria literaria? Medios estadounidenses hasta especulan con la posibilidad de que Harper Lee esté senil y sus allegados la estén utilizando para enriquecerse.

Si hablamos de dinero, resulta casi ridículo plantearse que una octogenaria que vive en una residencia pretenda estirar el chicle para enriquecerse como si fuera una Stepehenie Meyer cualquiera (sin ofender a los fans de la Meyer; es el ejemplo más universal que se me ocurre). Y en cualquier caso, ha tenido medio siglo para exprimir el negocio de Matar un ruiseñor, y no lo ha hecho.

Y si se trata de la gloria literaria, esta ya la había alcanzado con su única novela, y posiblemente pierda más reputación de la que gane con esta nueva publicación. Al fin y al cabo, hasta la fecha Harper Lee era una leyenda, una mujer que había publicado una novela, triunfado y desaparecido. Había algo fascinante y misterioso en torno a su figura. Ahora ya no será una mujer de una única novela.

Entonces, y huyendo de teorías de la conspiración, a mí solo se me ocurre una razón por la que esta mujer podría volver al panorama literaria ahora: Harper Lee tenía una historia que contar. Y no le dejaron contarla del todo, o contarla como quería. Harper Lee todavía tiene una historia que contar.

La nueva novela se titulará Go set a watchman y fue escrita antes de Matar a un ruiseñor, a pesar de que sucede veinte años después. Cuando se la presentó a su editor, este quedó prendado con el personaje de Scout y los flashbacks de su niñez, y le pidió a Harper Lee que escribiera una nueva novela narrando los hechos acontecidos cuando Scout era una niña. Ella no protestó ni se negó (¿cómo iba a hacerlo? ¿qué escritor novel se enfrenta a un sabio editor?), y así nació su célebre Matar a un ruiseñor.

Go set a watchman se dio por perdida y reapareció el pasado otoño, más de medio siglo después. Llegará a nosotros en julio sin modificaciones, sin correcciones ni reescrituras, tal cual la escribió Nelle Harper Lee en su día. Falta por ver si estará a la altura de Matar a un ruiseñor, si la superará o si será una novela fallida de una joven novata que un editor avispado supo transformar en un clásico.

Todo eso, en el fondo, da igual. Llamadme romántico, pero a mí lo que me ha gustado de esta noticia es otra cosa, la historia humana. Han hecho falta cincuenta y cinco años, pero ahora, antes de morir, Harper Lee podrá ver publicada por fin la historia que de verdad quería contarnos. La historia que escribió porque sintió que necesitaba hacerlo y no porque un editor se lo propuso. Una historia que llevaba dentro y que tiene mucho de ella (literalmente; ya sabéis que hay mucho de autobiográfico en la familia Finch). Creo que pocas cosas han de haber más duras para un escritor de verdad (y Lee lo es, indiscutiblemente) que marcharte de este mundo sin poder contar la historia que de verdad querías contar, y ya ni hablemos de darla por perdida durante toda tu vida.

Así que, en resumidas cuentas, me alegro doblemente de la noticia: por la literatura universal y por el corazoncito de la octogenaria y discreta Nelle Harper Lee.

Cain #2

Los Ángeles habían sido malos tiempos. Tiempos de drogas, sexo y noches en blanco. Como un mal sucedáneo de novela nihilista.

Le daban miedo los leones que dormían en jaulas de hormigón y despertaban al crepúsculo para salir a cazar gacelas de satén. Se le erizaba el vello cuando pensaba en las serpientes de neón de al lado de la carretera, atrayéndolo con sus danzas.

Una noche conoció a una mujer en uno de estos bares. Una serpiente de neón. Era tan fea como pudiera ser una chica de veintitantos a la que la vida le da puñetazos a diario. Le faltaban dientes, modales y horas de sueño, pero hablaba con acento de Katharine Hepburn y sabía jugar a las cartas.

Fue a verla durante semanas y ella le enseñó a desplumar a viejos tontos mientras conversaban sobre crímenes, la humedad y lo buenas que eran las películas en blanco y negro. Ocasionalmente, también hablaban sobre por qué la vida era una mierda y no la echarían de menos cuando la perdieran.

Una noche, Cain se presentó en el bar con la libreta del banco en el bolsillo de atrás de los vaqueros y una rosa de plástico en la mano. Iba a pedirle que se fugara con él. Nada romántico, porque entre ellos todo era platónico, solamente una fuga, una huida. Vaciar su cuenta bancaria, comprarse un coche descapotable y un pañuelo bonito para que ella se lo pusiera en la cabeza y conducir. Conducir más allá del horizonte, hasta que el asfalto se convirtiera en tierra rojiza y el hormigón, en hojarasca.

Se harían llamar Bonnie y Clyde durante el trayecto, y Jane y Tarzán cuando llegaran a su destino. 

Oh, eso habría estado bien.

La chica había muerto aquella mañana. Jane, Bonnie, Katharine, o como quiera que se llamara (lo cierto era que jamás había sentido la necesidad de ponerle un nombre: lo inefable no se podría resumir en un nombre). Un tipo la había molido a golpes la madrugada anterior y había pasado tres horas agonizando en el rellano de la escalera, con las otras chicas y sus clientes pasando arriba y abajo sin detenerse a ayudarla, porque eso habría supuesto anteponer la humanidad al buen funcionamiento de la máquina.

Una nota sobre Los Ángeles: la maquinaria siempre antes que la persona, Goliat siempre por encima de David; no llores por nadie, porque nadie llorará por ti.

Le dijeron que los de la morgue aún no habían venido a llevársela y que podía encargarse de su entierro si quería.

Contestó que no importaba, que no era nadie, y volvió sobre sus pasos.

Pensó que ella solía decir que no echaría de menos la vida cuando la perdiera, pero eso no evitó que llorara.

Una dama extraviada, de Willa Cather


Mi primer affair con Willa Cather no ha podido ser mejor: una buena prosa, una buena historia que contar y una edición de Alba Minus. Que venga la gente a hablarme de un Ferrari, que yo me quedo con placeres tan sencillos como este. La única pega que es que no es una novela, sino más bien una novela corta que se lee de una sentada, o como mucho, en dos tardes.

Vayamos por partes. Willa Cather: estadounidense, primeras décadas del s. XX, criada en Nebraska en el mundo de los pioneros americanos, que es el que luego llevará a la ficción de diversas maneras en su obra; por el camino, ganó un Pulitzer. Sin embargo, os tengo que confesar que no llegué a ella por nada de esto, sino por su sexualidad. Leí un artículo en el que hablaba del debate que mantiene la crítica americana acerca de si Cather era lesbiana o simplemente había tenido a una mujer por compañera de vida sin que existiera entre ellas nada sexual.

Sinceramente, me importa un comino la vida sexual de esta buena mujer y no seré yo quien la etiquete si ella no quiso hacerlo, pero esta historia despertó mi curiosidad. Pensé que si en pleno 1900 una mujer de Nebraska se pasaba cuarenta años viviendo en pareja con otra mujer sin importarle lo que se dijera o dejara de decir, debía de ser una mujer de carácter. Y no hay mejor literatura que la de ciertas mujeres con carácter, así que aquí me tenéis, comenzando mi exploración de la obra de miss Willa Cather.

Pasando ya a Una dama extraviada, poco se puede decir de una novela tan corta. Nos narra la historia de Niel, un muchacho de un pueblo pequeño de Nebraska que enseguida se siente fascinado por Marian Forrester, la señora más digna (la Señora) del pueblo; una mujer de las de antes, que trata de llevar un estilo de vida elegante que choca con la nueva situación del mundo. Los tiempos están cambiando, y ese Antiguo Oeste rico, aventurero y noble donde Marian Forrester ha crecido está muriendo, para dar paso a las nuevas generaciones, más pragmáticas, menos idealistas, quizá también menos nobles. A medida que los años pasan y Niel se convierte en un hombre, irá dándose cuenta de que la señora Forrester solo trata de sobrevivir en esta época de cambio, aunque para hacerlo tenga que poner en riesgo su reputación.

Con una sencillez que rara vez se ve, Willa Cather consigue contarnos en pocas páginas dos historias universales que le han dado a la literatura grandes novelones. Por un lado, la historia de un mundo que se está transformando y los personajes atrapados en este cambio, que deben adaptarse a los nuevos tiempos o morir con los antiguos. Por otro, la de un joven que se convierte en hombre y, como todos al convertirnos en hombres, pierde la inocencia; aprende por las malas que idealizar a la persona amada solo conduce a la decepción.

Cather hace un trabajo excelente caracterizando a los dos personajes principales y a los tres o cuatro secundarios más relevantes. Marian Forrester es una mujer fascinante, casi tan enigmática para el lector como lo es para Niel. Es un personaje totalmente gris en un mundo de blancos y negros; uno no sabe si quererla o despreciarla, si es digna de alabanza, de repudia o de compasión. Gracias a este bueno trabajo con los personajes, la autora consigue contarnos en pocas páginas una historia sencilla que esconde una gran complejidad y que, sin que te des cuenta, va calando en ti.

Hasta que no cerré el libro y me di cuenta de que tenía el corazón un poco encogido, no comprendí que Willa Cather estaba emocionándome; hasta entonces, ingenuo de mí, pensaba que solo estaba leyendo un libro interesante y bien escrito, pero de los que no cala hondo. Así de sutil es el trabajo de la autora en esta obra, y hay pocas cosas que yo aprecie más en un escritor que la sutileza.


La historia de una mujer fascinante que se resiste a morir con el Viejo Oeste de los pioneros y un joven ingenuo que madura a través de ella. A ratos encantadora, a ratos un puñetazo en el estómago, pero siempre sutil, escrita con una delicadeza que pocos escritores poseen. Un retrato crudo y melancólico de una época que se termina y de aquellos que se han quedado atrapados en el cambio. 

★★★★


FICHA DEL LIBRO:

Una dama extraviada
de Willa Cather

ISBN: 9788484287001
Editorial: Alba (Minus)
208 págs.
Precio: 8,55 € 

Marian Forrester, esposa de un pionero del ferrocarril, anfitriona de la única casa elegante de la triste población de Sweet Water, siempre alegre en la riqueza y siempre resistente en la penuria, pasa de ser una gran señora a una mujer señalada por todas las habladurías. Un joven que la adora acaba despreciándola, y sobre su relación construye la autora un espléndido ejercicio sobre los entresijos de toda idealización.

El maravilloso retorno a la infancia

Tenía reseña programada para hoy, pero la voy a posponer a mañana porque anoche descubrí una joyita escondida dentro del envoltorio más vulgar, y me apetecía compartirla con vosotros.

Se trata de The Lego Movie ('La LEGO película'), una cinta de animación de la que no esperaba absolutamente nada (¡vamos, hombre! ¡solo son legos!) y que me ha hecho regresar a la infancia y llegar a los títulos de crédito con una sonrisa enorme y la melodía psicotrópica de «Everything is awesome» sonando dentro de mi cabeza. No es Pixar ni Studio Ghibli, pero es una dignísima versión algo más gamberra de la insuperable Toy Story.

Si no le habéis dado una oportunidad todavía, hacedlo, porque es la sorpresa animada del año. Para abrir boca, os dejo un clip de un minuto con una escena de la película.


Cinco películas en cincuenta palabras

El otro día, en el repaso de enero, ya os distéis cuenta de que veo demasiadas películas para poder hacer crítica de todas. Por eso, y como vivimos en la era de la brevedad, se me ha ocurrido traeros este mix de críticas de cine, cada una de ellas en cincuenta palabras o menos. Si os gusta la idea, puedo hacerlo cada cierto tiempo, para así no dejarme tantas películas en el tintero.








Boyhood (Momentos de una vida)

El subtítulo español lo dice todo: «momentos de una vida». Momentos de LA vida. Tan interesante es el modo en que fue rodada como la historia que nos cuenta, que en realidad no es ninguna y es todas. Una obra trascendente acerca de lo ordinario. #Cinemayúsculo 



American sniper ('El francotirador')

Clint Eastwood firma esta ultraconservadora hagiografía de un héroe de la guerra de Irak. Es una película anacrónica tanto en el apartado técnico como en el mensaje que parece querer transmitir. Hace cinco años quizá hubiera tenido algún interés, hoy ya solamente huele a rancio. #RIPClintEastwood 



The theory of everything ('La teoría del todo')

Biopic como tantos otros, efectista y bienintencionado, que maquilla la vida de los protagonistas para esconder los defectos. A pesar de ello, la excelsa interpretación de los dos actores principales lo eleva un escalón por encima de otras cintas semejantes. En ocasiones incluso emociona. #Buencasting 



Birdman o (la inesperada virtud de la ignorancia)

Magistralmente dirigida y con un mensaje corrosivo para ese Hollywood que crea mitos una década para condenarlos al olvido la siguiente. Le falla el alma, no obstante: todo lo que tiene de impecable y de crítica lo tiene de fría. #LainexplicablenominacióndeEmmaStone 



Into the woods

Prometía una revisión adulta de los cuentos de hadas, Disney parodiándose a sí misma, pero se queda en un amago. Tras el giro de mitad de película, deja de ser un cuento de Disney, pero le faltan valor y mala baba para llegar a ser uno de los hermanos Grimm. #Amediogas