Repasando mayo


Un mes más, entre una cosa y otra, no he leído nada de nada, aunque esta última semana parece que he recuperado el ritmo de cara al verano; a ver si es verdad. Eso sí, todo lo que no he leído lo he compensando con las series de televisión, a las que he estado entregadísimo este mes.


LIBROS

1. Refugio del Viento, de George R.R. Martin y Lisa Tuttle ★★★


PELÍCULAS

1. Mad Max (1979): 6/10.
2. A streetcar named Desire (1951): 8/10.
3. The DUFF (2015): 7/10.


SERIES

1. Hemlock Grove (Netflix, USA), primera temporada — Ida de olla gore y psicótica. Al principio cuesta enterarse, pero tiene su aquel.
2. Boardwalk Empire (HBO, USA), primera temporada — Le tenía ganas, y de momento, la primera temporada no ha defraudado.
3. Shameless US (Showtime, USA), quinta temporada — La cuarta fue tan maravillosa que era imposible superarla, pero el espíritu de la serie sigue ahí.
4. Nurse Jackie (Showtime, USA), sexta temporada — La serie va cuesta abajo y sin frenos, pero sigue siendo entretenido.




Y este ha sido mi mayo. ¿Qué tal ha ido el vuestro?

El alcalde de Casterbridge, de Thomas Hardy


Los que llevéis un tiempo por aquí leyendo mis cosas, sabréis que uno de los escritores con los que tenía pensado estrenarme este año y a los que más ganas les tenía es Thomas Hardy. Hoy traigo por fin la reseña de mi primera obra del rey del drama inglés por excelencia, pero lo hago con sentimientos encontrados, porque, aunque la lectura ha sido ágil, adictiva y entretenida, al mismo tiempo me he sentido un tanto decepcionado.

Pero vayamos por partes. El alcalde Casterbridge, la novela a la que me refiero, es una de las últimas obras de Hardy, y se considera que pertenece a su etapa de madurez, caracterizada por ser más dramática y oscura. Tengo entendido que Hardy es un autor dramático y oscuro en general (muertes, suicidios, abandonos, violaciones, abortos y enfermedades pueblan sus novelas), así que ya os podéis imaginar el nivel de dramatismo de este libro.

Efectivamente, ya el punto de partida de la trama deja claro que esta historia no va a ser un cuento de hadas: hace dieciocho años, un alcohólico vende a su mujer y su hija recién nacida a un marinero; luego se arrepiente, hace la promesa de que no beberá ni una gota de alcohol en los próximos veinte años y termina convirtiéndose en un hombre respetable, alcalde del pueblo de Casterbridge y próspero empresario; entonces, una mujer y su hija aparecen en su vida y dicen ser esa mujer y esa hija. A partir de aquí sería entrar ya en el terreno de los spoilers, pero como os podéis imaginar, se trata de una historia llena de secretos, mentiras y enredos en las que todos estos personajes y sus dramas personales van chocando en lo que parece una historia destinada al fracaso.

Empecemos por lo bueno: es una lectura ágil, diría que de las más rápidas que he encontrado en lo que va de año. Esto siempre depende mucho de la persona que lee, pero para mí tanto la prosa de Hardy como su forma de ir estructurando los sucesos de la novela han hecho que me resulte muy fácil de leer. De hecho, si no terminé la novela en tres días fue por circunstancias externas que me impidieron leer un rato todos los días. Así que, para todo el que quiera leer clásicos y le dé miedo o le resulten densos, creo que Hardy es una buena opción, al menos esta obra: es ágil, es ligera y la trama está llena de enredos e idas y venidas, lo cual la hace bastante adictiva.

Sin embargo, no todo es positivo, y a mí, como os decía al principio, este primer acercamiento al autor me ha decepcionado un poco. En parte el problema que he le he encontrado es lo mismo que antes ponía como virtud: la ligereza. Tenía a Thomas Hardy por un gran novelista inglés al nivel de otros, o al menos eso es lo que había escuchado decir a la gente, así que me ha chocado un poco encontrarme con un escritor extremadamente folletinesco.

Un poco de folletín está bien y le da color a cualquier novela, pero cuando se sobrepasa el límite y se escribe folletín puro, a mí ya se me pierde como lector. Para que nos entendamos, los folletines eran a la literatura del siglo XIX lo que las telenovelas a la televisión actual: historias adictivas, llenas de giros de guion y casualidades inverosímiles que mantienen al lector/espectador en vilo, pero narradas con sencillez, sin una verdadera complejidad detrás de lo que cuentan. Es decir, sería literatura de consumo rápido, puro entretenimiento sin pretensiones y de calidad a veces dudosa.

Pues bien, para mi gusto, al menos en esta obra, Thomas Hardy sucumbe por completo al folletín. Llega un momento en que las casualidades y los giros de la trama son inverosímiles al más puro estilo de ese hermano secreto que aparece en todas las telenovelas. Además, la propia prosa de Hardy me ha resultado decepcionante también, muy simplona, falta de emoción... No sé, muy de folletín también (aunque eso quizá sea la traducción, no lo sé).

En resumidas cuentas, como entretenimiento, la novela es una lectura más que decente, y ya digo que me parece un buen autor para que los que no estén muy familiarizados con los clásicos ingleses empiecen a tomar contacto, pero yo me había aproximado a Thomas Hardy con la idea preconcebida de que iba a encontrarme un Dickens, una Austen, una Brontë, una Gaskell (ya entendéis por donde voy) y la cosa se ha quedado más bien en el Dumas más simplón.

Al final todo se reduce a lo que uno va buscando de las lecturas, me imagino.


Novela rápida, ligera y adictiva con un punto de partida bastante original. Poco a poco se va perdiendo dentro de sus propios giros folletinescos y acaba pecando de falta de profundidad. Aun así, como entretenimiento con sabor de época es más que aceptable.

★★★

Nueva crítica de "Las vidas que no vivimos"


Entrada más rápida que un quiqui con Flash (?) para hacerme un poco de autobombo, que algo bueno tendrá que tener ser el amo y señor del blog.

Hace unas semanas os traía el enlace de la crítica que habían hecho las Malas Hierbas de mi novela juvenil Las vidas que no vivimos (tenéis toda la información en la sección de Publicaciones). Hoy os traigo otra reseña, esta vez de la mano de Irilaya de Irilaya against the world.

Y nada más, os advertí que sería visto y no visto, pero es que mi mamá me enseñó que, si vas a hacer spam, al menos sé breve.

Nos vemos el viernes (probablemente) con la santa reseña de El alcalde de Casterbridge que lleva como un mes esperando para ser publicada.

Microrrelato: El lado frío de la cama

Foto: Unsplash
Si pudiera hablar como escribo, te diría tantas cosas… Que echo de menos tu risa inoportuna y el póquer a las tres de la madrugada; que tú me habías curado el insomnio y ahora no sé dormir sin tus ronquidos. Te diría que te quiero más de lo que quiero quererte y no sé expresarlo. Que el lado frío de la cama está más frío sin ti.

La esencia de Girls capturada en cinco minutos

Me gusta mucho Girls, no como a esos hípsters pasados de rosca que dicen que es la mejor serie que existe y que Lena Dunham es el mayor genio de su generación, pero me gusta mucho. Es una serie extremadamente graciosa (si uno se aproxima a ella sabiendo lo que se va a encontrar) que, por lo menos a mí, me ayuda a exudar toda esa mala baba acumulada que tengo siendo un cabrón y riéndome de las desgracias de estas cuatro chicas tan patéticas. Y tan reales, dentro de los límites de la ficción. Porque aparte de divertidísima, Girls tiene mucho de sátira de la juventud actual (de nosotros, sí), y suele dar bastante en el clavo.

La cuarta temporada ha sido más floja que las anteriores. Aunque sería injusto echarle la culpa a Dunham, porque no creo que el problema esté en el guion, sino en que, de ahora en adelante, la serie va a ir a menos, y es inevitable. ¿Por qué? Porque sus personajes están madurando (¡oh, horror!). Incluso Marnie, sí. Y a medida que maduren, irán dejando de ser tan patéticas y odiosas, y, quién sabe, quizá llegue un punto en el que ya no podremos disfrutar riéndonos de las continuas humillaciones públicas de Marnie y tendremos que sentir pena por ella.

Ese apocalipsis en Girls ya se ha empezado a entrever a finales de esta cuarta temporada, cuando la siempre egocéntrica y adicta al drama Hannah ha tomado una decisión respecto a su vida sentimental que me ha impedido reírme de ella o alegrarme de su desgracia... Porque creo que es correcta y madura. Casi nada para el cuerpo, oye.

Lo dicho, si no tenéis problemas con los personajes repelentes y os sentís capacitados para disfrutar siendo mala gente y riéndoos de las desgracias de otros, os recomiendo mucho Girls, si no la habéis visto.

Y para muestra, esta joyita de sketch (del mismo programa que hace poco nos traía uno similar con Jon Nieve) que nos resume a la perfección por qué Hannah es un personaje tan odioso (y tan genial).


He vuelto y disculpas


Esta entrada es básicamente para dejar constancia de que sigo vivo y, después de unas semanas off del mundo blogueril en general, voy a ir volviendo poco a poco a coger el ritmo y a traer contenido al blog cuando pueda.

Siento la ausencia, pero se me han juntado un montón de cosas, pero principalmente dos de ellas: por un lado estoy poniéndome a tope con el inglés para sacarme un título oficial, y por otro, estoy escribiendo más que nunca porque quiero terminar una novela para enviarla a un concurso que cierra plazo ahora en junio. Así que, entre uno y lo otro, me queda el tiempo justo, y estas primeras semanas lo he administrado bastante mal (no he leído na-da, con eso os lo digo todo).

Ahora creo que ya he cogido el ritmo, así que espero poder volver a pasarme activamente por vuestros blogs y, sobre todo, darle un poco de vida a este.

Así ha ido abril


Este abril he estado a un millón de cosas (y todo apunta a que voy a seguir así los próximos meses), y encima he pasado por un pequeño bache lector, así que no ha sido demasiado productivo en lo literario. Con lo que sí que he estado un poco más metido ha sido con las series; a ver si aprovecho y hago alguna entrada del tema en las próximas semanas.

Sin más dilación, este ha sido mi mediocre mes de abril:


LIBROS

1. El alcalde de Casterbridge, de Thomas Hardy ★★★
2. Agosto, de Tracy Letts ★★★★★
3. La espada del destino (Geralt de Rivia #2), de Andrzej Sapkowski ★★★


PELÍCULAS

1. Insurgent (2015): 7/10.
2. This is where I leave you (2014): 6/10.
3. Hello Ladies: The Movie (2014): 8/10.
4. Big Hero 6 (2015): 6/10.


SERIES

1. The Americans (FX, USA), tercera temporada — Final de temporada trepidante. Esa Paige. Muchas ganas de la cuarta.
2. Vikings (History Channel, USA), tercera temporada — También muy emocionante en su recta final.
3. Looking (HBO, USA), segunda (última) temporada — Mucho mejor que la (aburrida) primera temporada; es una pena que la hayan cancelado justo cuando empezaba a encontrar su voz.
4. Parks and Recreation (NBC, USA), séptima (última) temporada — Ha sido una temporada final bastante floja, pero la serie es una de las comedias más entrañables.
5. Hello Ladies (HBO, USA), primera temporada — Comedia indie de una única temporada bastante interesante.
6. Marvel's Daredevil (Netflix, USA), primera temporada — Esperaba un placer culpable y me he encontrado un serión oscuro, de ambiente opresivo y personajes fascinantes.



Lo dicho, un mes muy regulero en cuanto a lecturas, estoy un poco en un bache lector, pero cuento con que se me pase en las próximas semanas. ¿Cómo ha sido vuestro abril?

Agosto, de Tracy Letts


La lectura de esta maravillosa obra de Tracy Letts fue lo que me llevó a dedicar una entrada a recomendaciones teatrales el pasado Día del libro. Es un género que me gusta mucho, incluso me atrevería decir que más leído que representado, porque soy bastante purista y me gusta el teatro de corte más clásico, y hoy en día es más fácil encontrarte un Shakespeare adaptado a nuestros días que un Shakespeare a lo teatro isabelino.

Mi vuelta a leer teatro después de algo así como un año sin hacerlo ha sido, en realidad, trampa. Porque aunque no había leído Agosto, sí que he visto la película al menos dos o tres veces. Fue una de las candidatas a los Oscar de 2014 en las categorías interpretativas, y además está dirigida por el showrunner de Shameless, una de mis series favoritas de todos los tiempos. La película en sí me encantó en su momento, y había escuchado decir que era muy fiel a la obra original y que era poco más o menos una representación teatral grabada con cámaras, así que me imaginaba que el libro me iba a gustar.

Efectivamente, ha sido así. En esto de los libros hay pocas apuestas seguras, pero Agosto lo era, al menos para mí. Y es que la obra de Tracy Letts es todo lo que a mí me gusta leer: un drama familiar con muchos personajes, tensión, emociones contenidas que acaban desbocándose y pequeños toques folletinescos que ayudan a que la historia enganche. Cuando todos estos elementos los coge un buen escritor, el resultado suele ser una obra maestra.

No me atrevería a calificar Agosto como tal, pero desde luego, para ser una obra de 2007, tiene una calidad y un sabor a clásico tales que, de no saber que es una obra reciente, uno pensaría estar leyendo a un dramaturgo más afianzado dentro del canon.

De hecho, las reminiscencias lorquianas, concretamente de La casa de Bernarda Alba, son unas cuantas: familia reunida forzosamente a raíz de una situación con el padre; madre dominante; hijas sometidas que ansían libertad y al mismo tiempo se enfrentan entre ellas; atmósfera opresiva, oscura, con un calor sofocante... Y podríamos seguir hablando largo y tendido de ello. De alguna manera, Letts toma la obra de Lorca (conscientemente o de pura casualidad) y la actualiza, añadiendo a lo que ya había nuevos temas más cercanos al lector/espectador de ahora: alcoholismo, drogadicción, infidelidad, divorcio, etc.

Los personajes son variados y están muy bien caracterizados todos ellos. Evidentemente, Violet, la madre, y su hija mayor (¿y predilecta?), Barbara son los personajes más importantes y atractivos de la obra. También es muy interesante ese torturado Little Charles (en la película lo interpretó a las mil maravillas el bueno de Benedict Cumberbatch), especialmente la dinámica con su madre, Mattie Fae (en la película, bordada por ese genio que es Margo Martindale). En este sentido, me pilló (gratamente) por sorpresa la importancia de la hija de Barbara, Jean, y de la criada india, Johnna, que en la película estaban más desdibujadas, pero en la obra original tienen una relación muy interesante y juegan un papel clave, especialmente la última.

En resumidas cuentas, el Agosto de Tracy Letts es una obra de teatro que bebe de los clásicos y comparte su esencia, y que seguramente acabe convirtiéndose en uno dentro de no muchos años. Es teatro de corte más conservador, seguramente poco arriesgado en comparación con la mayoría del teatro contemporáneo, pero tiene una fuerza dramática maravillosa y esconde mucha profundidad debajo de los problemas de esta familia terrible.

No podría recomendarla más a todo el que le guste el teatro. Leedla o vedla representada (la película prácticamente cuenta como representación, y los actores están estupendos en sus papeles), pero no dejéis de darle una oportunidad.


Los conflictos de la familia protagonista de Agosto tienen mucho de Lorca, en el mejor sentido, y no podrían estar contados mejor ni a través de personajes más apasionantes. Cuando se lee, uno pensaría estar ante una pieza clásica del teatro y no una de 2007. Maravillosa de principio a fin.

★★★★★


FICHA DEL LIBRO:

Agosto
de Tracy Letts

ISBN: 9788466328043
Editorial: Punto de lectura
192 págs.
Precio: 7,59 € 

El retrato de una familia disfuncional de la América profunda en su peor momento Ingenio, acidez, ironía, tragedia y mucho humor negro Tras la desaparición del patriarca de los Weston una calurosa noche de de verano, el clan se ve obligado a reunirse en la casa familiar de Pawhuska, Oklahoma, donde sentimientos reprimidos durante años estallan en un torrente de emociones. Todos estarán bajo la influencia de Violet, una mujer que cuando no está absolutamente drogada por las píldoras, suelta veneno por la boca; se enfrentarán con su pasado y su presente, entre secretos y verdades a medias. 
Premio Pulitzer de Teatro 2008, la adaptación cinematográfica de la novela está protagonizada por Meryl Streep, Julia Roberts y Ewan McGregor.