Top ten tuesday: mejores lecturas del año hasta el momento


Pues eso, el tema del TTT de hoy consiste en hablar de los diez mejores libros que hemos leído en esta primera mitad de 2015, así que, aquí van los míos...


Sí, esta ha sido una entrada troll en toda regla, no os lo voy a negar, pero dentro de mi cabeza la idea era divertidísima y tenía que hacerlo. Los que llevéis un tiempo por aquí seguro que lo pilláis, y a los nuevos: básicamente Al este del Edén es mi obsesión literaria desde la segunda semana de este año, y nunca pierdo la oportunidad de recordaroslo en este blog.

Bromas aparte, nos vemos dentro de un par de días con una entrada en condiciones (la segunda parte de las adquisiciones de primavera que os prometí hace tiempo). Y prometo no trollearos más.

Reseña: Canciones de amor a quemarropa, de Nickolas Butler


Qué bonito es que un libro satisfaga tus expectativas incluso cuando estas eran bastante altas, ¿no os parece? Hoy quiero reseñar mi última lectura, esa joya de lo cotidiano que es Canciones de amor a quemarropa.

Algunos ya me habréis oído mencionar en alguna ocasión las ganas que tenía de leer esta novela y lo mucho que me tiraba para atrás el precio (soy tacaño, qué vamos a hacerle); pero cuando al final la gané como premio en un concurso, ya no había impedimentos. Y menos mal, porque desde que leí por primera vez la sinopsis supe que este era mi tipo de novela. No es algo muy frecuente, por lo menos en mí, que rara vez suelo apuntarme a la lectura del bestseller de turno o "el libro del año" según los críticos, pero en este caso sí que me atraía mucho.

No me extenderé demasiado porque ya habréis oído hablar de él en todas partes y no quiero ser repetitivo. En líneas generales, Canciones de amor a quemarropa es la historia de un grupo de amigos de toda la vida de un pueblecito de Wisconsin que, en sus treinta y pico, se reencuentran gracias a la boda de uno de ellos, y a partir de ahí reconectan después de que sus vidas hayan tomado rumbos diferentes a lo largo de los años.

La novela es tranquila, sin que sucedan grandes cosas, y se centra en explorar las preocupaciones y dilemas de estos personajes y sus relaciones con los demás. Uno de los pilares del libro es el tema del hogar, y ese modo casi sobrenatural en que la tierra en que nacieron, el pueblo, casi como un organismo vivo, los atrae y los aleja.

Esta fuerza atávica de la naturaleza en la novela me ha parecido uno de sus rasgos más interesantes y me ha recordado, con sus matices, a esa naturaleza viva de la literatura del regionalismo hispanoamericano. Para mí, es lo que le da al libro el toque especial para diferenciarlo de otras novelas sobre amigos que se reencuentran.

Más allá de eso, la novela es casi intachable. Está bien llevada, ligera, pero sin pasarse; reflexiva cuando toca, lenta en los momentos necesarios... A nivel de ritmo no podría ser mejor. Prueba de ello es que uno tiene la sensación de haber leído diez páginas y cuando mira, ve que han sido cien.

Los personajes son siempre la base de una historia de este tipo, y Butler los construye muy bien. Hay dos que se quedan descolgados en la trama, Kip y Ronny, aunque con este último creo que eso no supone un problema porque, aun siendo a veces un secundario, es muy entrañable y el lector conecta enseguida con él. Kip me sobra un poco más en la novela, no acabo de ver su papel, y a pesar de que en su último capítulo lo comprendemos un poco mejor, sigue dándome la impresión de que está poco desarrollado en comparación con los demás y que su papel en la historia no es merecedor de concederle un punto de vista.

Para terminar, en cuanto a su narrativa, me ha gustado mucho el equilibrio entre ligereza y profundidad que tiene Butler, aunque quizá no acabo de ver esa prosa tan poética que la crítica se empeña en atribuirle. Eso sí, cuando toca la naturaleza, su pluma gana muchos enteros; por eso decía, en parte, que para mí el tema de la naturaleza es lo que hace que Canciones de amor a quemarropa pase de ser una buena novela a una muy buena novela.

La única pega que le puedo poner es el final, que en mi opinión resulta un poco atropellado (aparte de que el detonante que da pie a que se resuelva todo no me convence mucho en el contexto de la historia). No es tanto que termine de manera más o menos abierta, que eso es casi una exigencia en una novela que trata sobre la vida de un grupo de personas, como que me parece que desatiende a la mitad de los personajes principales (de nuevo, Kip y Ronny; y en este caso también Beth) y los despide en una línea para centrarse en la resolución del conflicto de machotes que, todo sea dicho, a mí me pareció bastante infantil desde el principio. Mucho más interesante me resulta la perspectiva de Beth y esa lucha interna entre la seguridad del hogar y el afán de aventuras que es tan humano y tan típico de cualquier persona de treinta y pocos que de repente se ve casada y con hijos mientras sus antiguos compañeros siguen viviendo la vida como si no hubiera mañana.

En resumidas cuentas, es una buena novela y es muy entretenida. Puede apasionar o simplemente gustar, eso ya depende de cada lector, pero es un libro muy recomendable para cualquiera.


Una historia coral (más o menos) sobre un grupo de amigos de la infancia a los que la vida ha llevado por diferentes caminos. Muy humana, muy real, con personajes que parecen conocidos y conflictos que todos conocemos. La naturaleza y el pueblo de Little Wing son un personaje más, quizá el más interesante de todos.

★★★★

Microrrelato: La princesa

Foto: Unsplash

He soñado con un palacio de oro en las nubes. En él vive una princesa siempre vestida de fiesta, con pestañas de mentira y lágrimas de verdad. La princesa tiene un príncipe que la quiere delante de la gente pero la desprecia cuando no hay nadie. En la soledad de su alcoba, la princesa tararea en voz baja una melodía triste, y luego se mete en la cama y se imagina a un chico de la Tierra que sueña con princesas que viven pero en realidad están muertas.

Series que he visto últimamente: Daredevil

La semana pasada comencé la sección (o lo que sea), y hoy vuelvo con la siguiente entrega, esta vez hablando de una serie que vi hará cosa de mes o mes y medio, y que fue mi mayor sorpresa televisiva de los últimos años (y la de mucha gente, me parece a mí). Seguramente porque todos esperábamos un pestiño, como mucho un guilty pleasure, y lo que hemos encontrado ha sido un drama que no tiene nada que envidiar a los habituales de las nominaciones en los premios televisivos.

Se trata de...

Daredevil


Antes de que lo digáis: no, Netflix no patrocina estas entradas (aunque si están interesados, mi email lo tienen a la derecha, oye...). Pero sí, Daredevil, al igual que Sense8, de la que hablaba la semana pasada, es una de las series de creación propia de Netflix. La plataforma está apostando fuerte por las series y le está saliendo bien, porque las que no son un éxito de audiencia, lo son de crítica, y en general todas tienen un nivel superior a la media (incluso House of cards, que me parece la serie más sobrevalorada del momento, es mejor que muchas que se emiten en televisión).

Y como en Netflix parece que su filosofía es apostar fuerte con ideas un poco locas, se les ocurrió firmar un acuerdo con Marvel para producir varias series ambientadas en su universo. Los fans de Marvel estaban encantados, pero el resto de personas, admitámoslo, nos pusimos un poco de mal humor al pensar que íbamos a tener que tragarnos más basurilla prefabricada del universo Marvel. Qué equivocados estábamos...

Daredevil no es como el resto de películas y series que ha producido Marvel hasta ahora. Gracias a Dios. Sé que hay muchos fans de las distintas franquicias: vengadores, aironmanes (?), capitanes, agentes de patatín... Pero yo no me encuentro entre ellos. Por no ser, no soy fan de nada que tenga que ver con los superhéroes, salvando todo lo relacionado con los X-Men, y creo que únicamente porque les cogí cariño desde pequeño. Todo lo demás me parecen productos más o menos entretenidos para quien le guste el género, pero a mí me producen sopor (me sucede lo mismo con Fast & Furious y sus derivados).

El caso es que, como nada fan de los superhéroes y teniendo en mente aquella obra maestra de la caspa que fue en su día la película de Daredevil, me acerqué a la serie con muchos prejuicios, y me llevé un buen puñetazo en la boca, lo cual siempre viene bien para ponernos los pies en el suelo.

Daredevil es una maravilla. Es oscura, hipnótica y fascinante; así, con todas las letras. La ambientación es espectacular, tanto que uno casi puede sentir los olores de Hell's Kitchen mientras ve los episodios. Todo esto está tan bien trabajado y tiene tanta personalidad que es imposible no meterse de lleno en el universo de la serie (del cómic en el que se basa).

Además de esto, a nivel de guion tampoco se quedan atrás. Es lenta, con capítulos de casi una hora en los que abundan las escenas largas. Mucha gente ha criticado esto, pero a mí, sin embargo, me parece que es lo que distingue a la serie de otros productos de superhéroes. Huye de la sucesión de escenas cortas de acción y cocina todo con escenas muy largas, con diálogos también muy pausados, lo que, unido a la ambientación, crea un aire de inquietud, de que en cualquier momento va a suceder algo malo, que le va muy bien a la serie.

Los personajes también están bien construidos en ese guion, y los actores, espectaculares. Aparte de Charlie Cox como Daredevil, destaca, por supuesto, Vincent D'Onofrio, el mejor villano que hemos visto en televisión en años; y que espero que se lleve como mínimo unas cuantas nominaciones en la temporada de premios. Y ya como apuesta más personal, me encanta también esa Vanessa Fisk elegante y fría, casi rozando la sociopatía, de la israelí Ayelet Zurer.

Mención aparte se merecen las escenas de acción. Nunca me han importado demasiado en las series, pero reconozco que aquí ha habido varias (la famosa del pasillo es una de ellas, por supuesto) que me han dejado impresionado y mirando de hito en hito la pantalla sin parpadear.

En definitiva, la serie tiene el pack completo: guion bueno como pocos se ven en las series de televisión hoy en día, actores entregados y una ambientación que se siente en la piel. A los que os gusten los productos de superhéroes os tiene que gustar si o sí, o yo me retiro ya del mundo; y a los que, como yo, seáis unos rancios de la vida, os invito a que dejéis a un lado los prejuicios y le deis dos episodios a la serie, porque igual os calla la boca como hizo conmigo.

#ProblemasDeFilólogos

Vivía en un estudio, por la noche cenaba gratis en el bar, estaba hasta el cuello de deudas y de día trabajaba en una peluquería llena de egos femeninos.
—Eh, Pollo Frito —bromeaban—, ¿qué tal te trata ahora tu carrera?
—¿A quién se le ocurre graduarse en Inglés? ¿No lo hablabas antes de ir a la universidad?

· Nickolas Butler, Canciones de amor a quemarropa.
En el mundo deben de existir pocas cosas realmente interculturales, que sean iguales aquí y en la otra punta del planeta. Ni lo más mundano, un váter, lo es. Pero creo que lo que más se ha de acercar a un nexo entre todas las culturas existentes es esa manía de dar por culo a los filólogos.

Ay, si nos dieran un euro por cada vez que hemos escuchado esa preguntita (allí con el inglés, aquí con el español y seguro que en Kuala Lumpur con el malayo), cómo de ricos seríamos...

¿A los matemáticos les pasará lo mismo? ¿Les preguntarán si no sabían sumar antes de la universidad? Y seguro que a los enfermeros les dirán que si no sabían usar el botiquín. O a los economistas si no se administraban la paga ya antes de empezar los estudios.

Qué tontos que somos a veces, pero qué divertidos también.

Cine: Lucky Them (2013), joyita indie con alma roquera


El cine independiente americano cada vez es más un cajón de sastre donde ya tiene cabida casi cualquier cosa que no sea una superproducción. Incluso se usa como reclamo, eso de calificar como "indies" películas con una factura técnica de cuidado, la Warner Bros. como productora y protagonistas con un caché que podría terminar con el hambre en África. Ser una película indie está un poco de moda, en definitiva, porque parece que da prestigio, que los espectadores somos idiotas y nos vamos a creer que eres un cineasta/actor con oficio solo porque tu campaña de marketing diga que tu película es cine independiente.

En fin, reivindicaciones aparte, dentro del indie americano hay varios tipos de películas. Por un lado está el postureo (postureo máximo, que dirían por ahí), que se corresponde un poco con lo expuesto anteriormente. Luego tenemos otro caso habitual, que es el de las películas que se escudan detrás de la etiqueta de independientes para justificar un guion plano que aburre hasta las piedras. Y, finalmente, muy de vez en cuando uno se encuentra una joya, una película modesta, rodada con oficio, con un guion sólido y sustentada en el buen trabajo de unos actores a los que se nota con ganas de trabajar.

La clave está en hacerlo con amor, igual que las lentejas.

Lucky Them (2013) es una de esas películas independientes con alma. No es nada sorprendentemente teniendo en cuenta la historia que hay detrás. El guion estuvo más de una década pululando por Hollywood, luchando por ver la luz, con Paul Newman como principal baluarte (hasta iba a hacer un cameo en la cinta). Tras su muerte, su esposa, otra grande del cine, Joanne Woodward tomó el relevo y se convirtió en productora ejecutiva para sacar adelante esa película por la que el amor de su vida había peleado tanto. Con algo así detrás, era difícil que la película no tuviera alma.

La cinta cuenta la historia de Ellie (Toni Collette), una crítica musical de mediana edad marcada por algo que ocurrió diez años atrás, cuando su novio de toda la vida, una estrella del rock llamada a convertirse en una leyenda de la música, decidió dejarlo todo y desaparecer. Poco después, su coche fue encontrado junto a unas cataratas, pero ella siempre se ha negado a creer que está muerto.

Ellie tiene ahora una vida desordenada, un tanto inmadura: recorre los bares de Seattle buscando nuevas estrellas de la música y, a menudo, se acuesta con hombres más jóvenes con los que no suele ir más allá de eso. Un buen día, su jefe le dice que la revista para la que trabaja se está yendo a pique y que tienen que adaptarse a los nuevos tiempos; que ya basta de salir a la calle a buscar gente con talento y escribir sobre ella. Necesitan una historia potente, como el décimo aniversario de la desaparición de Matthew Smith. ¿Y quién mejor que Ellie, su novia de aquel entonces, para escribir sobre ello?

De esta manera, Ellie revive uno de los hechos más determinantes de su pasado y trata de averiguar qué fue de su antiguo amor, acompañada por un millonario excéntrico (Thomas Haden Church) cuyo último capricho es convertirse en director de documentales, y que cree haber encontrado en su historia con Matthew Smith lo que andaba buscando.

No es un secreto que Toni Collette es una de mis actrices favoritas, y en esta película me vuelve a recordar por qué. Está cínica, áspera y en un registro más bien cómico durante la mayor parte de la historia, pero su personaje esconde una vulnerabilidad que se atisba en pequeños momentos y que finalmente sale a la luz. Collette está inmensa: comedida, sutil, pero hipnótica. Ella es el pilar de la película.

También Thomas Haden Church está muy bien en un papel todavía más cómico que acaba resultando entrañable y robando el corazón del espectador.

En líneas generales, se trata de una película modesta, pero hecha con oficio. Es una mezcla curiosa de comedia, drama, musical y, si me apuráis, hasta tiene momentos con un toque de thriller. Va de menos a más, y es sorprendente como, guiada por la fuerza de las interpretaciones, va ganando en profundidad y dramatismo, hasta que, de pronto, uno se encuentra en cierta escena hacia el final de la película, en la que Collette y otro actor que no voy a nombrar (para evitar spoilers) se comen la pantalla, con algo que es cine en estado puro, hecho casi sin líneas de guion.

Ahí uno se da cuenta de que la comedia sobre una crítica musical de vida alegre que ha estado viendo durante la última hora y media se ha convertido, en algún momento, en un drama complejo con unos personajes inesperadamente profundos. Y eso es cine.

Lo dicho: cine independiente con mucha alma. Y Toni Collette comiéndose la pantalla. Además, la música es una gozada. Recomendada para aquellos a los que os guste el cine pequeñito y acogedor.


8.5 | 10

Reseña: Refugio del Viento, de George R. R. Martin y Lisa Tuttle


Polémicas y adaptaciones al margen, Martin es uno de mis escritores predilectos. Creo que, dentro del género de la fantasía, es de lejos el mejor de los actuales; o por lo menos, el que mejor equilibrio tiene entre pluma, personajes, ambientación y tramas. De todas sus novelas, la única que no pude terminar fue Muerte de la luz, debido a mi proverbial problema con la ciencia ficción, cuyas sinopsis me enamoran y contenido me aburre soberanamente. Este, Refugio del Viento, era de los pocos libros de Martin (libros reales; paso mucho de esos sacacuartos que se inventa Gigamesh poniendo el nombre de Martin en grande cuando apenas firma un relato entre cincuenta que tiene la antología), y el mes pasado por fin tuve la oportunidad de leerlo.

Llevaba bastante tiempo en mi estantería, un par de años como mínimo, y si no lo había leído hasta ahora había sido porque la mayoría de críticas no lo ponían muy bien. Eso, y que a la otra escritora no la conozco. Y encima la trama parecía una mezcla complicada de fantasía y ciencia ficción... Sin embargo, el libro estaba en mi lista de lecturas para primavera, y con lo bien que me he portado cumpliendo con casi toda la lista, no podía echarlo a perder.

El resultado ha sido bastante bueno. Iba con miedo de aburrirme y dejar el libro a las primeras de cambio, pero para nada. Es cierto que no es el tipo de novela que me gusta leer y que, en general, me ha parecido sosa y descafeinada a todos los niveles, pero la he disfrutado, algunas partes más que otras. De hecho, siendo una de esas ediciones de Gigamesh con letra minúscula y ese papel de color blanco nuclear que tan nervioso me ponen, ser capaz de terminar el libro es un merito extra.

Efectivamente, en Refugio del Viento (los topónimos en esta novela huelen a Martin a kilómetros de distancia) la fantasía y la ciencia ficción se dan la mano. Nos encontramos con un mundo futuro situado en un archipiélago difícil de navegar, cuya única forma eficaz de comunicación son los voladores, una suerte de clase privilegiada, vistos casi como hijos de los dioses, que cuentan en su familia con unas alas mecánicas que les permiten planear por el aire y avanzar de una isla a otra para llevar mensajes.

Las alas se heredan de padres a hijos y no se pueden fabricar más, porque son algo así como una reliquia de los primeros moradores de aquellas tierras, llegados de un mundo diferente y con más recursos, y los habitantes actuales de Refugio del Viento son incapaces de imitar su tecnología. De manera que, aquel que nace en una familia de voladores y tiene derecho a unas alas, se convierte automáticamente en un privilegiado, mientras que los que nacen en familias sin alas, dependen de estos para casi todo y rara vez logran salir de sus islas natales; o si lo hacen, se exponen a morir en la peligrosa travesía en barco.

El punto de partida de la novela es la aparición de Maris, una joven de origen humilde que es adoptada por un volador sin hijos que la convierte en su heredera. Sin embargo, cuando este volador tenga un hijo de su propia sangre, Maris verá puesto en peligro su sueño de ser voladora, e iniciará una lucha contra la tradición que impide a la gente de a pie el acceso a las alas (incluso sin son más capaces que el hijo de un volador), lo cual hará temblar los cimientos de la sociedad del archipiélago.

Como podréis deducir enseguida de lo que os he contado, la novela esconde una crítica social muy oportuna que remite a nuestra sociedad, al mundo real, como ocurre a menudo con la buena ciencia ficción. Posiblemente esto sea lo más conseguido de la novela, el modo en que Martin y Tuttle dan forma a esta alegoría en la que se ponen en cuestión esas tradiciones que condenan a una parte de la sociedad a la pobreza y convierte a unos pocos en una élite. Creo que han conseguido tratar muy bien el tema y además lo integran muy bien en la historia, sin que dé la impresión de que solo querían hacer la crítica social y la trama quede un poco difuminada en comparación, como pasa a veces con las novelas que parten de una premisa como esta.

La historia de Maris, y por tanto la propia novela, se compone de lo que podríamos considerar casi tres novelas cortas independientes: adolescencia, juventud y madurez. Entre ellas transcurren varios años, y cada una nos cuenta una historia con su propia trama y desarrollo, aunque todo formando parte de esa gran trama global que es el enfrentamiento de Maris a la tradición que le impide convertirse en voladora por el mero hecho de no haber nacido en una familia privilegiada.

El peligro de este tipo de estructuras es que siempre hay una historia que destaca sobre las demás. Personalmente, tanto por entretenida como por los dilemas que plantea, la más interesante me ha parecido la segunda, la historia de la Maris de veintimuchos-treinta años, mientras que la última me ha dado la impresión de que se alargaba demasiado y daba vueltas sobre lo mismo una y otra vez para llegar a una conclusión que, en realidad, se veía venir ya desde hacía bastantes páginas.

En cuanto a los personajes no hay gran cosa que decir: Maris es la protagonista absoluta, todo esta narrado desde su punto de vista, y por tanto, es un personaje tridimensional y muy bien construido. La mayoría de secundarios más importantes también lo son (me quedo sobre todo con Val y S'Rella). Aun así, para mi gusto les falta a todos carisma a raudales si los comparamos con los personajes más celebres de otras novelas de Martin.

Finalmente, de la prosa no tengo ninguna queja. Al contrario, estoy gratamente sorprendido, porque en ningún momento he notado el cambio de estilo. No sé qué ha escrito cada uno de los autores, pero si alguien me preguntara, y con unos cuantos libros de Martin a mis espaldas, diría que a mí todo me parece escrito por él y que no noto ninguna salida de tono. Eso, en una novela escrita entre dos autores, es algo muy, muy meritorio.

Así que, en resumen:


Una mezcla de fantasía y ciencia ficción con una ambientación interesante que plantea cuestiones que invitan a reflexionar sobre nuestro propio mundo. Es entretenida, aunque el interés decae de una historia a otra, y se queda pequeña al lado de otras grandes novelas y personajes de Martin.

★★★

Contándoos mi vida (y no os pago por ello)

Foto: Unsplash

No soy de hablar de mí mismo en el blog, soy bastante reservado, pero en esta ocasión me apetece compartir con vosotros a qué me he dedicado estos últimos tres meses, aunque ya os lo había avanzado en su momento sin dar demasiados detalles. No es nada especialmente interesante, pero bueno, todos tenemos nuestro lado cotilla más o menos desarrollado (yo bastante, confieso), y lo mismo a alguno os interesa.

Por ahí atrás, especialmente durante el mes de mayo, el blog estuvo un poco abandonado. Todo comenzó en abril, cuando me puse las pilas con esto de escribir y me impuse un ritmo diario de trabajo. No soy fan de esto de los horarios fijos (soy un hippy en secreto), pero quería presentar la novela a un concurso que cerraba el plazo esta semana, y si no me forzaba, no iba a llegar ni de milagro.

¡Al final lo he conseguido! Estoy muy contento, aunque solo sea por haber terminado una novela a tiempo de presentarla a un concurso, que siempre que me lo he planteado en el pasado he acabado llegando tarde o quedándome atascado a medio camino. Ahora llega la parte divertida: el concurso es nada menos que el Minotauro 2015, que para quienes no lo sepáis, es uno de los pocos concursos importantes de fantasía, ciencia ficción y terror que tenemos en este país, así que las posibilidades son escasas tirando a nulas. Pero bueno, a veces lo importante de las metas no es cruzarlas en primera posición, sino que el mero hecho de que estén ahí te motiva para seguir avanzando.

La novela en sí es un engendro raro y no tengo muy claro que me guste. O sea, sí, claro que me gusta, pero más bien no tengo claro que pueda gustarle a alguien que no sea yo. Es algo así como una historia existencialista protagonizada por vampiros depresivos. ¿Suena apasionante, eh? En fin, que lo importante es que la he terminado, que hacía ya algo más de un año que no terminaba de escribir nada largo y estaba empezando a frustrarme.

Lo malo de forzarme a escribir todos los días es que he tenido que ir quitando el tiempo de mis horas de lectura hasta que al final prácticamente me he quedado sin leer nada en este último par de meses. Así que a ver si ahora recupero el tiempo perdido y os traigo un par de reseñas, que de momento ya tengo en mi poder algún libro que llevaba MUCHO esperando tener (pista: Canciones de amor a quemarropa) y que espero que no me decepcione.

Y en realidad, esto es todo. Ya os había dicho que era una entrada muy tonta, pero me apetecía compartir esto con vosotros y explicaros en condiciones por qué he estado algo missing estas últimas semanas.

Nos vemos pronto con una entrada con (espero) más contenido.

Series que he visto últimamente: Sense8

Los que os paséis por aquí de vez en cuando y hayáis leído mis repasos mensuales, ya sabréis que para mí el concepto de "ver un par de series" implica una media de cinco o seis temporadas (mínimo) al mes. Quizá por eso no suelo traer muchas series al blog, porque veo tantas que me es imposible hacer una crítica en condiciones de todas.

Aun así, hoy voy a comenzar una ¿sección? (lo que sea; dejemos que la cosa fluya) y voy a comentar una de las últimas series que he visto. En concreto, uno de los estrenos más sonados de la temporada (y con razón).


Sense8


Terminada hace solo un par de días, la nueva apuesta de Netflix tiene muchos elementos para llamar la atención del público. Por un lado, es la última creación de los Wachowski, las mentes perturbadas que nos trajeron Matrix y, más tarde, la adaptación cinematográfica de El atlas de las nubes. Además, uno de los ocho protagonistas de la serie es Miguel Ángel Silvestre (alias El Duque) con un calcetín metido en el paquete y compartiendo escenas de cama con Poncho de Rebelde (algunos seréis demasiado jóvenes para acordaros de esta telenovela, y no sabéis lo afortunados que sois).

Creo que mi opinión está, no obstante, bastante libre de contaminación externa, porque ni me gusta especialmente Matrix (me entretuvo en su día, pero parad de contar), ni he visto el Atlas (quiero leer antes el libro), ni me atrae en absoluto el Duque (ya no hablemos de sus capacidades interpretativas, que me atraen aún menos). Oh, oh, y falta lo más importante: mi relación con la ciencia ficción es, cuando menos, complicada.

Pues a pesar de todo eso os digo con la boca bien grande que Sense8 me ha enamorado, tanto a nivel visual como de concepto. Es, sin embargo, una serie complicada, y entiendo que haya polarizado tanto las opiniones, porque creo que tiene muchos defectos que no son tan importantes a mi juicio, pero que entiendo que, si no conectas con la historia, te desquiciarán.

A saber: es lenta, de capítulos largos y le sobran minutos por todas partes (bueno, en realidad no le sobran si estás metido en el clima de la serie, pero a nivel de trama, son minutos inútiles, hay que admitirlo); además de eso, es cierto que en esta primera temporada se revela poca cosa de la trama general y que las tramas individuales están muy descompensadas entre ellas en interés. Por otro lado, hay muchos momentos de flipada absoluta que nos recuerdan que estamos ante las mentes que nos trajeron Matrix. Y por supuesto, el gran fallo: las escenas de vaginas dilatadas y bebés saliendo de ellas. Lo siento, seré un ser despreciable, pero a mí "el milagro de la vida" me da un poco de asco.

Dicho todo esto, os invito a que probéis la serie, por lo menos tres capítulos, y veáis si es lo que estáis buscando o no. Porque de verdad que es una serie original, fresca y que, si os gusta, os gustará mucho. Creo que es de esas series/películas con las que hay que conectar a nivel emocional, y si lo haces, estás perdido, pero si no vas a preguntarte qué ven en ella los demás. Y lo de conectar emocionalmente con ocho personajes y sus historias no es fácil y depende de mucho de cada uno de nosotros, de nuestras experiencias y de nuestro tipo de sensibilidad. He ahí la razón de que Sense8 tenga tantos defensores y detractores, ambos igual de vehementes, a los pocos días de haberse estrenado.

Yo, desde luego, he conectado mucho con ella, incluso aunque a veces me sobren minutos y haya tramas que me gusten menos que otras. Me he enamorado de sus ciudades, su fotografía, su diversidad, su visión de las conexiones humanas, del alemán y la india, de cómo toca el piano el padre de la islandesa y del modo en que usan What's up de 4 Non Blondes en el cuarto capítulo, que para mí es la canción mejor integrada dentro de un capítulo de serie desde hace bastantes años (diría que desde este momento, pero igual me estoy dejando llevar por la pasión del momento).

Por esto y por mucho más, Sense8 hay que probarla y decidir si sí o si no. En cualquier caso, como experiencia televisiva es indiscutible que ofrece algo nuevo, diferente y hecho con cariño y estilo. El resto ya depende de cada espectador.

The Smiths y Julia Roberts


Se dio la vuelta, estrujando el vaso con los restos de cóctel en la mano, y avanzó con infinita lentitud hacia una fiesta que ahora se le antojaba incluso menos divertida que cuando se escondió en el cuarto de los abrigos.

Rachel seguiría abajo con su perfecto Philip y todos los demás. Y ahora, encima, seguro que tendría una discusión con Louis cuando le contase que acababa de conocer a una amiga suya y la había llamado zorra.

«Law. Law dijo que le diéramos un toque si nos recogíamos pronto», recordó de repente. «Quizá todavía pueda llamarle…».

Podría esperar a que fuera a recogerlo con el viejo Pontiac Firebird de su padre, montarse en el asiento del copiloto y dejarlo conducir sin rumbo hasta que la gasolina empezara a escasear y decidiera detenerse en mitad de ninguna parte. Estaría sonando algún grupo de música desconocido al que Sean llamaría The Smiths aun sabiendo que se equivocaba. Puede que Law intentara explicarle quiénes eran en realidad, y hasta convencerle de que los había escuchado un centenar de veces en ese mismo coche. Luego, abriría la guantera y sacaría algo de la hierba barata que a veces le robaba a su hermano cuando venía a lavar la ropa los fines de semana. Porque el hermano de Law era de esos que cambian maría por una colada bien hecha, por ridículo que parezca si lo miras desde fuera.

Al final, después de unos minutos de conversaciones vacuas, Sean le hablaría de Rachel y su enfermiza atracción por los capullos. Por todos los capullos que no eran Sean. Puede que incluso se le escapara alguna lágrima; a veces le pasaba. Pero cuando estaba con Law eso no era importante, porque él siempre lloraba con las películas antiguas de Julia Roberts y defendía la necesidad de que los hombres lloraran. «Esa es nuestra lucha», decía, «las tías están todo el día con sus batallas por la igualdad de oportunidades y todo eso. Nosotros tendríamos que pelear por nuestro derecho a llorar sin que nos vean como nenazas».

En cualquier caso, con lágrimas o sin ellas, el dolor terminaría por esfumarse. Casi podía escuchar la voz de Law en su cabeza: «Rachel necesita ayuda psicológica. Algún día la encontrarán tirada en una cuneta, y entonces ya será tarde».

Se encenderían un segundo cigarro y hablarían del futuro, la universidad, la familia y otras muchas cosas sin importancia hasta que se sintieran más animados. Entonces, regresarían a la civilización.

· Extracto de Las vidas que no vivimos

Top ten tuesday: los (mis) más esperados de 2015

El tema de hoy me encanta y me da miedo al mismo tiempo. La cosa va crear un poco de hype con las cinco películas y las cinco series que más ganas tengo ganas de que se estrenen a lo largo de este año: pero claro, las mayores decepciones son hijas de las grandes expectativas, de manera que hay que andarse con cuidado.

Estos son los diez estrenos audiovisuales que espero con más ansia que el nuevo single de Rebeca de "Duro de pelar":


PELÍCULAS


The Hateful Eight — La nueva de Tarantino es un western y su protagonista femenina es La Puta Ama (antiguamente conocida como Jennifer Jason Leigh). No hay más preguntas, señoría.

Adam Jones — Bradley Cooper me parece el actor más sobrevalorado del momento, y me veo venir que con esta película le va a caer otra nominación en los Oscar del año que viene y a mi me va a salir urticaria, pero el resto del reparto es estupendo, el argumento es atrayente y la dirige John Wells, creador de dos maravillas: Shameless y Agosto.

The Revenant — Junto a lo de Cooper, tengo otra opinión que va bastante en contra del universo, y es que Iñárritu es uno de los mejores realizadores que hay, pero a nivel de guion y narrativa, sus películas son un poco cuadro. En este caso, sin embargo, tiene un repartazo encabezado por DiCaprio y Hardy y el guion se basa en una novela, así que confío en que equipo de guionistas sea capaz de sacar algo a la altura de la realización de Iñárritu.

Southpaw — Tiene pinta de que va a ser la típica película de boxeadores más bien tonta y poco profunda (y aparte hay que aguantar a Forest Whitaker y a Insulsa McAdams), pero Gyllenhaal últimamente se sale con sus papeles y el guion lo firma el magno Kurt Sutter, así que puede que sea un guilty pleasure decente.

Macbeth — Más morbo que otra cosa, porque quiero ver si destrozan a Shakespeare o qué, porque la dirige el mismo hombre que va a encargarse de la adaptación de Assassin's Creed, y eso de por sí ya es una mezcla curiosa de proyectos. Pero es que luego resulta que la presentaron en Cannes y Carlos Boyero dijo que era una película digna, así que tengo curiosidad por verla.


SERIES


Scream — Truño is coming. Lo sabéis, lo sé, todo el mundo lo sabe. Han tomado el nombre de mi franquicia de terror favorita y todo apunta a que van a hacer una serie adolescentoide sin ninguna relación con las películas. Pero en fin, yo a las series chorras de la MTV siempre les doy una oportunidad porque muchas funcionan como guilty pleasure, y con esta no podía ser menos. Ya os contaré, porque se estrena a finales de este mes.

The Bastard Executioner — La nueva serie de Kurt Sutter, del que os hablaba antes, creador de esa maravilla shakespeariana que es Sons of anarchy. Calculo que va a ser como un Juego de tronos escrito por un hombre en vez de por dos adolescentes nerds, y además aparece La Otra Puta Ama (antes conocida como Katey Sagal, amante esposa de Sutter) haciendo de bruja (o séase, lo que mejor sabe hacer).

Scream Queens — Básicamente parece que va a ser la versión más teenage y más petarda de American Horror Story. A mí con eso ya me tienen.

The Man in the High Castle — ¿Una serie de televisión basada en la ucronía escrita por Philip K. Dick en la que los aliados perdieron la Segunda Guerra Mundial? Desde luego, Amazon Studios ha entrado fuerte en esto de las series, y después de Transparent, vienen a confirmar con este proyecto que todavía se puede innovar en lo que a ficción televisiva se refiere.

A.K.A. Jessica Jones — No daba un duro por la Marvel (y me la traía al pairo, tampoco os lo voy a negar), pero el culo de Daredevil me dejó con la boca abierta, así que ahora las expectativas con Jessica Jones están muy altas; lo cual casi asegura una decepción, pero... así semos.


Y con esto, dejo de fanboyear respecto a cosas que aún no han llegado. ¿Vosotros tenéis mucho hype con algún futuro estreno? Contadme, contadme.

Apaga Supervivientes y enciende Survivor

Llevo bastante tiempo sin hablar de series, y por eso hoy cambio de tercio y dejo aparcada la literatura para hablar de televisión. No de una serie, sino de un... ¿reality? ¿concurso? Es difícil encuadrar Survivor en una categoría concreta, porque es una experiencia televisiva compleja que tiene también mucho de serie de televisión, con sus héroes, sus villanos, sus tramas que continúan a lo largo de la temporada...

Pero comencemos por el principio. ¿Qué es Survivor? La respuesta simple es que se trata de la versión estadounidense del reality de aventura que aquí se emite en Telecinco bajo el nombre de Supervivientes. ¡Esperad, esperad! No me tiréis libros de Belén Esteban a la cabeza todavía, porque, aun siendo versiones de, en teoría, el mismo programa, no tienen nada que ver.

Precisamente se me ocurrió hablar de Survivor el otro día, cuando estaba fanboyeando con un conocido y este me dijo que menudo postureo me gastaba, que a ver qué sentido tenía ver un reality con famosos casposillos americanos, que seguramente a la mitad no los conociera, en vez de ver la versión española con su Chabelita y su Nacho Vidal. Y ahí fue cuando me di cuenta de que realmente existe gente que cuando ve mencionado Survivor en las webs y blogs se cree que es el mismo programa solo que con una Kardashian en lugar de una Pantoja. ERROR.

Survivor es, para empezar, un concurso de gente anónima (aunque en alguna ocasión también ha participado algún ex deportista pseudofamoso) y se graban dos temporadas durante el verano para emitirlas después, una en otoño y otra en primavera. Esto quiere decir que los espectadores no intervienen en el juego. Da igual si a la audiencia le caes bien o mal, porque al final lo que va a determinar tu futuro en el juego es tu habilidad para engañar y/o encandilar a tus compañeros.

Y es que en Survivor son los propios concursantes los que expulsan a través de una votación anónima (al estilo de las nominaciones de aquí), pero luego estos mismos expulsados son los que tienen la ocasión de votar en el programa final para elegir cuál de los finalistas va a ganar el premio, un suculento millón de dólares. Así que, en resumidas cuentas, tenemos a 18 o 20 americanos (según la edición) que en cada episodio deben expulsar a uno de sus compañeros para mantenerse ellos en el juego y, al mismo tiempo, tienen que arreglárselas para que estos compañeros a los que expulsan luego estén dispuestos a hacerlos millonarios. Ahí, evidentemente, es donde entran el juego las estrategias: pactos, mentiras, traiciones, coqueteos... Todo lo que uno se pueda imaginar tiene cabida en el concurso.

Si os gustan este tipo de juegos de estrategia y habilidades sociales, Survivor se convertirá en vuestra peor adicción. El problema que tiene es que el programa lleva ya 15 años en antena y cuenta con nada menos que 30 ediciones, con lo cual uno puede sentirse perdido y no saber por donde empezar. Por esa razón, para todo el que tenga curiosidad, he aquí mi... 


Guía (extremadamente personal) para comenzar a ver Survivor



1. Survivor: Samoa (temporada 19) — Es una edición ideal para empezar porque en ella aparece por primera vez uno de los mayores villanos de la historia de Survivor. Tiene mucho movimiento desde el primer capítulo y es bastante fácil de seguir para los que no estén muy familiarizados con el juego.


2. Survivor: Cook Islands (temporada 13) y Survivor: China (temporada 15) — Una vez iniciados con una temporada más moderna, considero que estas dos son un must-see en lo que respecta a las quince primeras temporadas. Son un poco más difíciles de encontrar y en la calidad del vídeo se nota que son antiguas, pero son vitales porque en ellas aparecen por primera vez varios concursantes que más adelante se convertirán en grandes estrellas del programa.


3. Survivor: Micronesia (temporada 16) — Considerada la segunda mejor temporada de la historia del programa. Es una temporada especial porque la mitad de los concursantes son nuevos, como en cualquier otra edición, pero la otra mitad son ex concursantes de ediciones pasadas. Si habéis visto las dos anteriores, estáis de sobra preparados para esta, aunque a algunos de los ex concursantes no los conoceréis. Aunque si antes queréis echar un vistazo a más temporadas antiguas, mejor que mejor.


4. Survivor: Heroes vs. Villains (temporada 20) — La MEJOR temporada del reality, sin lugar a dudas. Cumplían diez años y había que celebrarlo, por eso hicieron una edición especial compuesta enteramente de ex concursantes, diez de los mayores héroes de la historia del programa enfrentados contra diez de los mayores villanos. Lo mejor de lo mejor que ha pasado por el programa, y desde el primer episodio hasta el último las espadas están en alto y uno no puede descansar ni un segundo.

5. Ya habéis visto lo básico, ahora sed libres — Una vez vistas estas temporadas, ya seréis auténticos expertos en Survivor. Podéis continuar viendo ediciones antiguas sueltas (algunas son más flojas que otras) o podéis continuar adelante a partir de la 21 hasta la actualidad. Aunque todavía ninguna edición ha llegado al nivel de Heroes vs. Villains, os esperan muchas sorpresas y muchos grandes personajes por descubrir también en estas temporadas más recientes.


Y eso es todo. No sé si le podrá interesar a alguien, pero aquí queda mi recomendación y mi granito de arena para dar a conocer el que para mí es, con mucha diferente, el programa de televisión más apasionante. Oh, y las temporadas son entre 13 y 15 episodios de 40 minutos de duración, como una serie de cable cualquiera. ¿Se puede pedir más?

(Huelga decirlo, pero este reality, al ser de otro país, no hay posibilidad de verlo desde España. Otra cosa es que se pueda encontrar fácilmente por la red y con subtítulos. Especialmente si tiráis de Torrent, a partir de la temporada 13 podréis encontrarlas todas o casi todas).

Adquisiciones de primavera (I)


Creo recordar que en algún momento dije que no iba a comprar muchos libros a lo largo de los próximos meses, que tenía lecturas pendientes acumuladas para todo el año. Seguro que lo dije, porque siempre lo digo, pero una cosa es la teoría y otra es la práctica; sé que me entendéis y que os pasa lo mismo.

Así que a lo largo de estos tres meses han caído más de uno y más de dos libros. Para dinamizar un poco la cosa y no hacer una entrada eterna que nadie querría leer, hoy solo voy a enseñaros una parte, los libros comprados de primera mano. Y la semana que viene ya volveré con la segunda parte, en la que os enseñaré un botín de segunda mano de lo más jugoso.

Sin más dilación, he aquí los libros:

1. Cranford, de Elizabeth Gaskell — Leído, (muy) disfrutado y reseñado aquí.

2. Historia de dos ciudades, de Charles Dickens — Si recordáis, mi primer contacto con Dickens, allá por marzo, fue solamente aceptable. A este libro, sin embargo, le tengo muchas ganas y creo que me va a dejar más satisfecho que el anterior. Aunque voy con las expectativas bajas para no llevarme un chasco como la última vez.

3. El alcalde de Casterbridge, de Thomas Hardy — Chasco por tener demasiadas expectativas fue también lo que me pasó con mi primera lectura de este autor (reseña), que ha venido a confirmar lo que ya sospechaba: el único Thomas Hardy para mí es este.



4. Las uvas de la ira, de John Steinbeck — Los que llevéis un tiempo por aquí ya sabréis de mi obsesión con cierto libro de este autor y estaréis esperando que haga un poco de spam al respecto, ¡pero no! En lugar de eso, me limito a enseñaros la que será mi próxima lectura de Steinbeck. Si no me he puesto ya con ella es porque quiero retrasar el placer todo lo posible.

5. El lustre de la perla, de Sarah Waters — Detrás de este título que suena un poco a novela erótica barata se esconde, según dicen, una novela muy interesante que explora esa sexualidad oscura, morbosa y prohibida típica de la era victoriana, en este caso a través de una relación entre dos mujeres. Ya os lo he dicho muchas veces, pero atrae mucho el periodo victoriano, especialmente la versión más oscura y retorcida del mismo (¿Alguno veis la maravillosa Penny Dreadful?).




6. Saga. Capítulos uno, dos y tres, de Brian K. Vaughan y Fiona Staples — Mi primer acercamiento a la novela gráfica, y no podría haber sido más satisfactorio. He leído ya los dos primeros volúmenes (reseña del primero) y me he encontrado con una historia preciosa, cargada de originalidad, acerca de una de las cosas más importantes que existen: la familia. Mucha reflexión y profundidad detrás de una trama aparentemente sencilla de acción en el espacio.


Esto es todo por ahora, pero volveré la semana que viene con otras cuantas joyitas que también he ido adquiriendo a lo largo de la primavera. Hasta entonces, ¿qué me decís de estos libros que os he enseñado?

La Sirenita de Sofia Coppola


Igual ya habéis leído eso de que van a hacer una película en imagen real de La Sirenita (no se si sigue en marcha el proyecto, porque en mi opinión es un despropósito...). Y cosas de la vida, la directora va a ser Sofia Coppola, esa mujer que no podría ser más hípster e intensa ni intentándolo.

Sí, lo sé, la combinación de La Sirenita + Coppola suena maravillosamente ridícula. Y eso fue lo que debieron de pensar en su día los amigos de Funny or Die, que el año pasado hicieron este sketch tan divertido (y acertado).