El lago, de Banana Yoshimoto

Banana Yoshimoto, autora de El lago
Antes de El lago, de esta autora había leído Kitchen, que, a pesar de no ser un libro redondo, me llamó la atención y me hizo tener el nombre de esta mujer guardado en la mente. Es una autora curiosa, tanto en lo que escribe como en el cómo lo escribe. 

No he leído tanta narrativa japonesa como puede haberlo hecho Isa, por ejemplo, pero unos cuantos libros y autores han caído. Ya me pareció con su otra novela, y me lo vuelve a parecer ahora, que Banana Yoshimoto está muy occidentalizada, y eso se mezcla en su escritura dando lugar a una prosa fronteriza entre la oriental y la occidental que a ratos me recuerda (aunque no tenga nada que ver) a la de la mejor Amélie Nothomb.
«También existe otro tipo de amor», pienso.
No sólo el que consiste en preocuparse el uno del otro, abrazarse, en querer estar juntos, sino otro amor, que se comunica de modo absoluto justamente porque se reprime y se sofoca. Un sentimiento auténtico que llega disfrazado de jamón o de dinero.
Reflexión innecesaria aparte, y centrándome ya en El lago, la novela es, como ya dije en Goodreads, rara incluso para una obra japonesa. Narra la curiosa historia de amor (o quizá de amistad o de entendimiento mutuo) de Chihiro y Nakajima, dos jóvenes japoneses que tienen en común su soledad dentro de la gran ciudad y el peso de la pérdida de un ser querido aún a su espalda. Conocerse les ayudará a ambos a comprenderse mejor y abrirse al mundo, un poco como si se hicieran terapia el uno al otro, aunque las heridas de Nakajima desde el principio parecen ser mucho más profundas que las de Chihiro.

Solo he leído dos novelas de Yoshimoto, como decía al principio, y también alguna que otra reseña de sus obras, y empiezo a convencerme de que si no siempre, casi siempre hablan de la pérdida, la soledad y el desarraigo. Sus personajes son extraños, de una tristeza que te encoge un poco el corazón, como los de mi querido Richard Ford (segunda comparación sin mucho sentido con uno de mis autores favoritos; eso ha de significar algo). En definitiva, que la Yoshimoto tiene una especie de encanto triste, pero a la vez bonito, que le da mucha personalidad a lo que escribe.

No obstante, a pesar de todo lo dicho, El lago no es una novela necesariamente triste. Esto de las sensaciones depende más que ninguna otra cosa de cada persona, pero me pasó con Kitchen y me ha pasado ahora que, más alegres o más tristes, las historias de Banana Yoshimoto me dejan al final con una visión optimista del mundo y del porvenir.


★★★★

Cinco libros para Halloween

Esta es la segunda (y última) entrada de la serie dedicada a recomendaciones dentro del género del terror aprovechando la coyuntura de que la fiesta de Halloween está cada vez más extendida por el mundo y que algo bueno habrá que sacar de ella. En la primera os recomendaba cinco películas; ahora toca hacer lo propio con libros.

Por una de esas muchas incoherencias que pueblan mi vida, aunque me encanta la novela gótica y me gusta también bastante el terror actual, mientras que el cine de terror no es mi favorito; a pesar de esto, digo, estoy mucho más puesto en el cine. Lo dicho: incoherencia absoluta. Así que, desde mi experiencia más bien limitada en la literatura de terror y gótica, estas son mis cinco recomendaciones.


Cinco libros para Halloween



PARA LOS RAROS...

En las montañas de la locura, de H. P. Lovecraft.

Hará cosa de cuatro o cinco años pasé por una etapa bastante intensa de leer a Lovecraft. No llegué, ni por asomo, a completar la vastedad de su obra y apenas metí medio pie en su universo onírico y desquiciado, pero quedé prendado. Recomiendo esta novela por poner algo concreto, pero en general mi recomendación es leer cualquier cosa de este autor. Es muy particular y seguramente no guste a muchos, pero hay algo único en su manera de escribir y crear atmósferas casi de la nada.







PARA LOS CRÍTICOS...

La abadía de Northanger, de Jane Austen.

No podía faltar la Austen en esta lista. No es terror (obviamente), pero lo que hace en La abadía de Northanger es un ejercicio divertidísimo de metaliteratura. Toma la tópica historia de casas con misterio de la novela gótica de su época y la retuerce hasta crear un libro que funciona tanto como una novela costumbrista más de Jane Austen, como una parodia de un tipo de literatura que en la época tenía mucho éxito.







PARA LOS QUE CREEN EN LOS FANTASMAS...

La casa infernal, de Richard Matheson.

La casa infernal es una novela menos conocida del autor de Soy leyenda. La leí precisamente después de haber leído este último libro, y me gustó mucho más. La trama es más tópica: la clásica historia de casas embrujadas y espíritus, sin grandes novedades. Pero como novela de casas embrujadas, es de las mejores que he leído, y no me canso de recomendarla, a pesar de que no sea una novela para todos los gustos. La atmósfera y la intriga que crea Matheson son alucinantes, y las mantiene hasta la última página de la novela.






PARA LOS QUE LE DAN VUELTAS A TODO...

Otra vuelta de tuerca, de Henry James.

No soy muy dado a decir que es obligatorio leerse un libro, pero en este caso tengo que decirlo: si os gusta la literatura gótica, Otra vuelta de tuerca es lectura obligada. No porque sea una novela magnífica con una trama muy elaborada y grandes personajes. Es buena y entretenida, pero las hay mejores. Lo que la hace indispensable son, por un lado, la atmósfera que crea James casi sin esfuerzo y, por otro, el juego que le propone al lector a través de la narradora. La gracia de Otra vuelta de tuerca está en que uno le dedica más horas a hacer especulaciones sobre lo que ha ocurrido que a leerla.






PARA LOS QUE CLÁSICOS...

Drácula, de Bram Stoker.

Y terminamos con otro clásico indiscutible del género que todo el mundo debería leer. Vaya por delante que a mí es un libro que no me entusiasmó tanto como a otros lectores. De hecho, su narración a través de diarios se me hizo extremadamente cansina al final. Con todo, creo que es la novela ideal para todo aquel que solo haya leído terror contemporáneo y tenga interés por adentrarse en los clásicos de la literatura gótica. Sus personajes son tan parte de la cultura popular que es fácil interesarse por ellos. Y, como digo, de ahí uno ya puede pasar a otros clásicos del género.



¿Qué opináis? Contadme si habéis leído o tenéis pensado leer alguno de estos libros. Y ya que estamos, recomendadme alguna lectura de este género.

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (Blade Runner), de Philip K. Dick

Fotograma de la película Blade Runner (1982)
Dejadme que abra con una reflexión/pregunta, que además seguramente sea la mejor forma de resumir mi opinión sobre ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?. Me da mucha pena cuando una adaptación cinematográfica me gusta más que el libro en el que se basa; me da tanta pena que me resisto a decirlo en voz alta, porque siento como si le estuviera lanzando un ladrillo a la cara al escritor. Escribir una novela da tanto trabajo, tantos quebraderos de cabeza, y, normalmente, se saca tan poco dinero de ella en comparación con una película, que me parece especialmente cruel decirle al escritor que, encima de todo, el tío que se ha forrado con su historia haciendo menos trabajo también lo ha ganado en calidad. Eso tiene que doler. ¿A vosotros no os fastidia cuando os sucede eso?

Pues esto es lo que me ha pasado con la novela de Philip K. Dick, convertida en un clásico del cine de ciencia ficción de los años 80 por Ridley Scott bajo el título de Blade Runner. Y por lo que he leído en los comentarios del repaso de septiembre, casi todos los que la habéis leído estáis de acuerdo conmigo.

Vayamos por partes. ¿cuál es el argumento del libro? Es casi parte de la cultura popular, pero, para quienes no lo conozcáis, narra la historia de Rick Deckard, un hombre que vive en una Tierra futura y distópica y malvive a base de dar caza a androides que se hacen pasar por humanos. La situación se complica con la aparición de un nuevo modelo de androides cuyo parecido con los humanos roza la perfección, y que además están a su vez dispuestos a matar a Deckard y a cualquier otro mercenario que los persiga para salvarse.

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? es un clásico del género y plantea con bastante acierto una especie de drama existencial sobre el concepto de ser humano y el enfrentamiento entre lo natural y lo artificial. Si la tecnología crea un ser tan parecido a nosotros que se necesita a un experto y un test especial para detectar que es un androide, ¿sigue siendo un mero producto tecnológico? ¿En qué momento se convierte en humano y adquiere la libertad que todo humano debería tener? 

Como me ocurre siempre con la ciencia ficción, las cuestiones que plantea la novela me encantan (de hecho, he leído el libro precisamente porque estoy escribiendo algo de temática similar), pero todo lo demás me falla. Los personajes me dejan frío, no consigo conectar con ellos ni que me importen. En cuanto a la ambientación, es bastante escueta. Y aquí vuelvo al tema de la adaptación: estaría bien si no hubiera visto la película. Pero, una vez vista Blade Runner, la ambientación de la novela se queda muy lejos de esa estética medio de cine noir medio cyberpunk tan envolvente que tiene la película y que es, en mi opinión, lo mejor de esta.

En definitiva, me duele decirlo, pero creo que la adaptación de Ridley Scott es más atrayente que el libro en cuanto al mundo que recrea y, por qué no, también me parece que hace más interesante el argumento de Philip K. Dick, jugando a la ambigüedad con el personaje de Deckard y dándole a todo un aire más de tragedia griega. A pesar de todo, en sí misma, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? también puede ser una lectura interesante.


★★★

Crowdfunding literario

Ya sabéis que no suelo hacer publicidad, pero siempre me gusta echar una mano a los autores que están empezando o quieren empezar. Ayer, Ainoa Marco me envió un correo con la información de un crowdfunding que está llevando a cabo para sacar adelante su primera novela, Previsión 24h. Os dejo la sinopsis del libro, las primeras páginas y un enlace al crowdfunding para que podáis enteraros de todo.

Argumento: La historia se desarrolla en el barrio de Santos, donde vive la típica familia perfecta que acude todos los domingos a misa, la mujer mayor que vive sola y recibe la visita de su hija cuando se queda sin tuppers en la nevera, la vecina runner, el matrimonio cotilla de enfrente, los adolescentes a los que siempre dejan solos en casa… Y luego está el protagonista: Sebastián, un hombre solitario y de mediana edad que tiene cero ambiciones en la vida.

Sebastián recibe cada mañana una carta en su buzón. Con el paso de los años, esta carta se ha convertido en el único motivo que le impulsa a salir de la cama. Un remitente desconocido le plantea para cada día diferentes alternativas, y le explica qué consecuencias tendrán cada uno de sus posibles actos. ¿Salir a pasear o quedarse en casa leyendo? ¿Irse pronto del trabajo o quedarse a hacer méritos delante del jefe? ¿Ver la película de Antena 3 o la de Telecinco?

Pero aunque hasta este punto pueda parecer una novela puramente costumbrista, Previsión 24h pertenece al género del realismo mágico. El protagonista trabaja en un taller de reparación de robots, los documentales sobre dragones son algo recurrente en televisión y existen empresas curiosas, como las que ofrecen citas en los trayectos de avión o las que hacen regalos a los usuarios que consiguen aprender un nuevo idioma.

La historia conduce hacia el descubrimiento de quién es ese autor en cuyas cartas se predicen las próximas 24 horas del protagonista. Mientras llega el desenlace, el lector irá haciendo parada en los diferentes momentos, unos más realistas que otros, que conforman la vida del barrio de Santos y de sus habitantes.

Halloween: cinco películas que ver

La globalización ha hecho que lo que hasta hace nada eran tradiciones exóticas de la gente loca de otros países se conviertan en un fenómeno también para nosotros. Halloween es un buen ejemplo de esto. En el lado negativo, esto puede ser bastante cansino, tener que cargar con las festividades absurdas extranjeras además de con las nacionales, pero también es una buena excusa para bucear en mundos a los que a lo mejor no nos acercamos durante el resto del año.

En el caso de Halloween, este es, indudablemente, una excusa perfecta para explorar el género del terror en todas sus vertientes. Así que voy a aprovechar la ocasión para hacer un par de entradas temáticas: una (esta) recomendando cinco películas para disfrutar en Halloween y otra (la semana que viene) haciendo otro tanto de lo mismo, pero en esta ocasión con libros.

¡Comencemos!


Cinco películas para Halloween



PARA LOS CLÁSICOS...

Al final de la escalera ('The Changeling'), 1980.

Hoy en día se llama "terror psicológico" a cualquier película de terror en la que no haya un asesino o un monstruo físico, incluso aunque muchas de ellas no tengan nada de psicológico (ver a una tía poseída caminando por el techo es bastante físico). Al final de la escalera es lo que viene a mi mente cuando pienso en terror psicológico. Pocos efectos especiales, buen uso de la música y la cámara para crear ambiente, desarrollo de personajes y un miedo que no viene de la película en sí misma, sino más bien de los miedos infantiles que esta rescata del fondo de nuestro cerebro.





PARA LOS HÍPSTERS...

It follows, 2014.

Película de terror independiente del año pasado que lo petó en los festivales y encandiló a la crítica especializada. En mi opinión, su éxito es bastante merecido, aunque solo sea por la rematada originalidad de su propuesta, que es una vuelta de tuerca al terror que impera en Hollywood y que, para mi gusto, abusa demasiado de lo visual, los efectos especiales y los ruidos a todo volumen para provocar el susto de cinco segundos. It follows trata de ir más allá, de crear una sensación de miedo que envuelve al espectador y lo persigue durante toda la película, manteniéndolo inquieto más allá de los sustos puntuales.






PARA LOS QUE SE LO TOMAN A GUASA...

Scream. Vigila quién llama ('Scream'), 1996.

Scream es una de mis sagas cinematográficas favoritas, y esta película, la original, es uno de los hitos indiscutibles del cine de terror. Es la cinta que resucitó el subgénero slasher (asesino matando adolescentes) tan cultivado en los años 80. Pero no se quedó ahí, sino que lo llevó un paso más allá, introduciendo toques de parodia y de metacine. El resultado final es difícil de calificar, es de esas cosas que hay que sentir, pero podríamos decir que Scream es una película de terror totalmente seria y bien realizada y, al mismo tiempo, es cien veces más divertida y paródica que Scary Movie (su supuesta parodia). Entremedias, también es un ejercicio meta intachable por parte del gran Wes Craven, que nos dejó hace un par de meses. Una buena ocasión para disfrutar de una de sus películas más emblemáticas.




PARA LOS GAMBERROS...

The Faculty, 1998.

Si la anterior tenía mucho de parodia, The Faculty tiene aún más. Una película de extraterrestres e institutos dirigida por Robert Rodríguez que antepone la diversión al miedo o la verosimilitud. Es una gran payasada, una película muy petarda que no se puede tomar en serio; pero también divertídisima. Cuenta, además, con un reparto de lo más curioso en el que se pueden reconocer muchas caras que triunfarían un par de años más tarde. Ideal para cuando uno echa de menos las tonterías del instituto.






PARA LOS QUE QUIEREN PENSAR...

Donde viven los monstruos ('Where the wild things are'), 2009.

Esta no es una película de terror, pero no a todo el mundo le gusta pasar miedo, ni siquiera en Halloween. Tiene monstruos y a un niño que vive aterrorizado por ellos, si eso cuenta. Where the wild things are adapta un libro infantil de Maurice Sendak, uno de esos libros infantiles que se disfrutan mucho más de adulto, cuando uno puede desentrañar la alegoría que representa la historia de Max y sus monstruos. De la película se encargó Spike Jonze, ese friki maravilloso responsable también de Her, y que, al menos para mí, es garantía de calidad. Una película tierna y profunda que habla de miedos mucho más cercanos a nosotros que las cintas anteriores.




¿Las habéis visto? ¿Tenéis alguna película en el punto de mira para sumaros al espíritu de Halloween? Si ninguna de las anteriores os convence, recordad que Cincuenta sombras de Grey también computa como película de terror.

Lo que el viento se llevó, de Margaret Mitchell

Fotograma de la película Gone with the wind (1939)
Estoy convencido de que la mayoría de vosotros, incluso los que no hayáis leído el libro, sabríais contarme de principio a fin las peripecias de ese volcán de mujer que es Scarlett O'Hara, la protagonista de Gone with the wind. Su figura y la de Rhett Butler son ya tan parte de la cultura popular que aún no me explico cómo he podido vivir veinticinco años sin sufrir grandes spoilers de su historia. Más allá de que sucedía durante la Guerra de Secesión y que ella ponía a "Dios por testigo de que jamás volvería a pasar hambre", era poco más o menos virgen respecto a ella cuando comencé la novela.

Gracias a eso, he podido disfrutar (y sufrir; sobre todo sufrir) con los personajes a lo largo de las mil páginas de librazo que es Gone with the wind. Por si alguien, como yo, tiene las nociones justas de qué trata, este sería un breve resumen: nuestra protagonista, Scarlett O'Hara, es una muchacha sureña que disfruta de la buena vida en su plantación hasta que la Guerra de Secesión estalla y la situación del sur de los Estados Unidos empieza a cambiar. A partir de ese momento, tendrá que ingeniárselas para salir a flote y adaptarse a todo lo que se le venga encima.

Gone with the wind es Scarlett. Lo habitual es que las novelas así de extensas sean corales, bien porque intenten retratar la vida de toda una clase social o bien porque sigan a varias generaciones de una familia. Esta novela es especialmente rara dentro del grupo de "grandes tochos" (empleo una terminología sacada directamente de los manuales de Biblioteconomía, como veis); es rara, digo, porque se centra exclusivamente en Scarlett O'Hara. Son mil páginas que equivalen a unos doce años en la vida de esta mujer, desde el final de la adolescencia hasta la madurez. Solamente a través de lo que le sucede a ella, Mitchell consigue retratar de manera mágica la vida sureña en estos años de cambio.
As God is my witness, as God is my witness, the Yankees aren’t going to lick me. I’m going to live through this, and when it’s over, I’m never going to be hungry again. No, nor any of my folks. If I have to steal or kill–as God is my witness, I’m never going to be hungry again.
Dado que son mil páginas acompañando a Scarlett, es obvio que el disfrute de la novela depende mucho de ella. Me imagino que es un personaje que gran parte de la gente odiará, y que habrá más de una persona que habrá dejado a medias el libro o la película por no tragarla, pero yo no puedo hacer otra cosa que adorarla. Aparte de ser uno de los personajes mejor desarrollados, para bien y para mal, que he tenido el gusto de leer, me gusta cómo es. No es lo que llamaríamos "buena persona", pero hay algo en su fuerza arrolladora y su lucha por la supervivencia que la vuelve hipnótica. Y el hecho de que su bondad esté tan enterrada y salga a la luz en contadas ocasiones la hace aún más fascinante.

Gone with the wind es una novela que trata muchos temas: la guerra, la esclavitud, el amor (tóxico), las convenciones sociales absurdas, el papel de la mujer en la sociedad, la maternidad...; pero, por encima de todo, es una novela acerca de la supervivencia. De levantarse del suelo cuando todo se va al garete y seguir adelante pase lo que pase.

Me gustan las historias de supervivencia y, por encima de todo, me gustan los personajes supervivientes, así que no existía la posibilidad de que no me quedara prendado de Scarlett y su epopeya. Porque eso es lo que es: una epopeya que ya les habría gustado escribir a los griegos.

Además del trabajo con el personaje principal, los secundarios también tienen una viveza difícil de describir: Melly, Rhett, Mammy o Ellen O'Hara son casi igual de fascinantes que la protagonista. Y, aun por encima de todo esto, la ambientación es exquisita. He aprendido más acerca de la Guerra de Secesión leyendo esta novela que en todos estos años de leer acerca de ella y verla en mil y una películas. 

Y ese sur romántico que describe Mitchell... resulta difícil no dejarse contagiar por su nostalgia y añorar su belleza. Ese es otro gran mérito (o error, según algunos) de la novela: consigue convertir en idílica la vida del sur de Estados Unidos en aquellos años. Casi hace de la esclavitud y la situación de los negros algo romántico. Suena enfermizo dicho desde la actualidad, pero hay algo precioso en la relación de Mammy y el resto de negros con los O'Hara, y estamos hablando de la esclavitud. Este tema fue muy polémico cuando se publicó el libro, ya que muchos consideraron intolerable la imagen que Mitchell daba de la esclavitud, casi como algo bueno que los estados de la Union "habían echado a perder". Yo creo que es un gran logro de la autora: cuando lees la novela, la ambientación es tan envolvente que acabas comprendiendo el modo de pensar de los personajes y, por un momento, llegas a aceptar como naturales cosas como la esclavitud. Partiendo de la base de que esto es una novela, ficción, y no un ensayo promoviendo unas conductas u otras, a mí me parece que es una prueba de lo bien escrito que está el libro.

Poco más tengo que decir (bastante me he alargado ya). Gone with the wind me ha fascinado. Ese sur echado a perder, la asfixia de la guerra, la obstinación de esos sureños que se resisten al cambio como si les fuera la vida en ello (probablemente les fuera) y, por encima de todo, Scarlett O'Hara. El resto de lo que se cuenta en estas mil páginas es una anécdota al lado de ella. Muy pocas veces un personaje me ha causado tanta repulsión con algunos de sus actos y, al mismo tiempo, resultado tan admirable. En ese sentido, esta es una novela incómoda: te hace apoyar acciones y situaciones que sabes que no están bien, y eso solo puede ser un testamento a la capacidad de Margaret Mitchell para sumergirte en la historia hasta que pasas a formar parte de ella como un sureño más.


★★★★★

Mis parejas favoritas de la TV

Esta idea llevaba meses rondando mi mente, y gracias a que el otro día estaba visitando el blog de Nina y vi que ella había hecho una entrada con sus parejas literarias preferidas, me acordé de que tenía esto pendiente. ¡Amor en serie! Una lista con mis OTP ('one true pairing' a.k.a. la pareja ideal) de las series de televisión. Podría intentarlo con libros, como hizo Nina, pero, rarezas que tiene uno, no suelo shippear mucho a los personajes de los libros, y sin embargo lo hago todo el tiempo con las series de televisión.

Voy a intentar reducir los spoilers al mínimo, pero no puedo hacer una lista de parejas sin spoilear que son/fueron/serán pareja (duh). Aunque también es verdad que soy muy de shippear a personajes que nunca llegan a tener nada, así que no os confiéis (dato random: si Penny y Sheldon se hubieran enamorado, quizá habría seguido viendo TBBT más allá de la tercera temporada... O no).

1. Ian & Mickey, de Shameless (US).


Pondría todas las parejas de Shameless en esta lista, incluso las que duraron solo un par de episodios, pero es que esta serie maneja demasiado bien los personajes y sus relaciones (por eso es mi favorita). No obstante, en favor de la diversidad, voy a tratar de reducir la presencia de Shameless en esta lista al mínimo Pero Ian y Mickey no podían faltar. Su amor es más bien chungo, oscuro y violento, como casi todos en la serie, pero, en el lado positivo, es igual de puro, generoso y pasional.

2. Aidan & Sally, de Being Human (US).


Otra de mis series preferidas, también con un tratamiento exquisito de los personajes. Es una serie muy poco conocida y, en mi opinión, muy infravalorada. Es verdad que trata sobre un vampiro y su mejor amigo hombre lobo que se van a vivir a una casa que está embrujada por un fantasma (ahí es nada) y parece que va a ser la típica chorrada entretenida a lo True Blood, pero es una serie que esconde mucha profundidad debajo de esto. Usa a los no-humanos para reflexionar sobre el concepto de humanidad, como hace ahora Penny Dreadful con más estilo y mejor presupuesto. En fin, que Aidan y Sally son oro ya por separado, pero yo los shippeaba desde el capítulo uno, porque lo valen.

3. Rory & Jess, de Gilmore Girls.


Hay una teoría (seria) que dice que es posible determinar el carácter de una persona en función del chico que le gustara para Rory de entre los tres novios: Dean, Jess y Logan. Yo era de Jess, el chico malo, pero malo de los de antes, cuando eso implicaba hacer pellas y pasarse una hora del toque de queda, no como ahora, que parece que en lo juvenil se lleva que el chico malo maltrate a la chica. En fin, que me pierdo: Jess era el clásico malote con buen fondo, y además el único con inteligencia y cultura suficientes para aguantar una conversación con Rory y su madre.

4. Lip & Mandy, de Shameless (US).


Lo siento, pero esta otra pareja de Shameless no podía quedar fuera de la lista. En realidad, Lip me gusta con todas las chicas con las que ha estado (¡que en su día fui muy shipper del Lip + Karen!), pero Mandy es mi favorita. Como siempre en esta serie, es una relación difícil y que te lo hace pasar mal, pero está tan bien llevada que resulta preciosa. Sobre todo por Mandy, claro; pocas veces se ve a un personaje que sienta un amor tan desinteresado por alguien como el que siente ella por Lip, pobrecita.

5. Luther & Alice, de Luther.


Como en el caso anterior, el mérito aquí es más del personaje femenino. En este caso aún más, porque creo que shippearía a Alice hasta con una piedra, pero es que la mera idea de una sociópata (¿dos sociópatas, quizá?) enamorada, o en una especie de estado de admiración y respeto equivalente al amor para ella, me fascina. Alice es un personaje fascinante en sí mismo, y su relación con Luther lo es todavía más. Es una pena que ahora Ruth Wilson esté ocupada en Hollywood, pues parece que vaya a tener ocasión de volver a Luther.



Y hasta aquí. Tengo material para llenar mil listas como esta, pero he decidido reducirla a mis cinco favoritas, que ya bastante larga me ha quedado. Bueno, ¿qué os parecen mis OTP? Si habéis visto las series, quizá podáis observar un patrón que deja bien claro que no me gustan mucho las parejas tipo Disney (qué le vamos a hacer).

Para terminar, esto no es un tag en sí mismo, pero si a alguno os gusta y queréis llevároslo a vuestro blog, daos por tagueados.

Las Catilinarias, de Amélie Nothomb

En la foto: Amélie Nothomb
A estas alturas, creo que huelga decir que la Nothomb es mi escritora favorita y que va a ser difícil de que alguien llegue a desbancarla (ahí andan Steinbeck y Austen, pero...). No sé qué me pasa con esta mujer, porque soy consciente de que algunos de sus últimos libros soy muy flojos, pero conecto a la perfección con su humor negro, su prosa medio pedante y los juegos narrativos de algunos de sus libros. No voy a abundar en ello, pero, en resumidas cuentas, va a ser difícil que reseñe algún libro de esta buena señora sin alabarla, porque incluso sus novelas más deficientes me gustan más que las mejores novelas de muchos otros autores.

Las Catilinarias, por suerte, no es una de esas novelas flojas de las que hablaba. Al contrario: pertenece a esa etapa joven de las primeras publicaciones de Amélie Nothomb en los años noventa, donde no se nota el desgaste que al menos yo entreveo en sus últimos libros.
¡No estamos en el teatro! Cuando se supone que se ha llegado al final, no basta con bajar el telón. Y si la obra es mala, pues bien la culpa es tuya.
La historia es sencilla y muy nothombiana. Una pareja que lleva junta prácticamente desde la infancia aprovecha la jubilación de él, un viejo profesor de Clásicas, para retirarse a una casa aislada en el campo donde disfrutar de sus últimos años lejos del bullicio de la ciudad. Para su desgracia, el vecino de la casa de enfrente comienza a visitarlos todos los días a la misma hora, y ninguno de sus intentos educados de quitárselo de encima parece funcionar. A partir de aquí, la situación se complica y enloquece.

Esta trama sencilla lleva el sello de la autora. Pocos personajes y predominancia del diálogo en una obra tan breve que se devora en un par de horas. Además, contiene otros elementos extravagantes que, sin embargo, son una constante en la obra de la escritora belga: la misantropía, la obsesión por la comida, los personajes grotescos... Me ha recordado, a pesar de que no se parece demasiado ni en la trama ni en la forma, a Higiene del asesino, la primera novela de Nothomb y también la primera que leí.

Las Catilinarias es un ejemplo perfecto de la narrativa de pura ficción de los primeros años de esta autora. Es extraña y parece obra de una desquiciada, y en ella los lectores habituales de esta autora reconocerán muchos de los tópicos que marcan su obra. No está a la altura de alguna de sus obras pseudo autobiográficas y tampoco es su mejor novela de ficción pura (para mí esas siguen siendo Ácido sulfúrico y Cosmética del enemigo), pero está muy por encima de sus últimas publicaciones. Siempre es un placer volver a la Nothomb de los comienzos.


★★★★

Book tag: 7 cosas sobre libros

Uno de mis propósitos para esta nueva temporada en el blog (soy de los que se organiza en torno a septiembre y no a enero) es traer más tags. En estos últimos meses me he aficionado bastante a ver tags de todo tipo en YouTube, y tenía pensado traer alguno aquí. Y como si me hubiera leído la mente, Rachel me ha nominado para el book tag de 7 cosas sobre libros. Así que, sin más dilación, adelante con él:

Siete libros que leer antes de morir

  1. La novela de Genji, de Murasaki Shikibu.
  2. Guerra y paz, de León Tolstoi.
  3. En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust.
  4. Moby Dick, de Herman Melville.
  5. Notre Dame de París, de Victor Hugo.
  6. Los Buddenbrook, de Thomas Mann.
  7. El manantial, de Ayn Rand.
Siete citas de libros

  1. «Huir también puede ser un acto de amor. Para amar, necesito ser libre. Me marcho para preservar la belleza de lo que siento por ti.» Amélie Nothomb en Ni de Eva ni de Adán.
  2. «Todo lo que amamos se convierte en una ficción.» Amélie Nothomb en La nostalgia feliz.
  3. «Maybe I was destined to forever fall in love with people I couldn’t have. Maybe there’s a whole assortment of impossible people waiting for me to find them. Waiting to make me feel the same impossibility over and over again.». Carol Rifka Brunt en Tell the wolves I'm home.
  4. «—A veces —dijo Julia—, siento que el pasado y el futuro se acercan con tanta fuerza por ambos lados que ya no queda sitio para el presente.» Evelyn Waugh en Retorno a Brideshead.
  5. «Todas las cosas grandes y preciosas son solitarias.» John Steinbeck en Al este del Edén.
  6. «As God is my witness, as God is my witness, the Yankees aren’t going to lick me. I’m going to live through this, and when it’s over, I’m never going to be hungry again. No, nor any of my folks. If I have to steal or kill–as God is my witness, I’m never going to be hungry again.» Margaret Mitchell en Gone with the wind.
  7. «You're so brutal to those who love you, Scarlett. You take their love and hold it over their heads like a whip.» Margaret Mitchell en Gone with the wind.
Siete personajes masculinos que me gustan
(aquí me han jorobado, que a mí siempre me gustan más los femeninos)

  1. Sandor 'El Perro' Clegane, de Canción de hielo y fuego.
  2. Lee, de Al este del Edén.
  3. (Sand dan) Glokta, de La primera ley.
  4. Alec, de El mensajero de la oscuridad.
  5. Harry Quinn, de La última oportunidad.
  6. Abner Marsh, de Sueño del Fevre.
  7. (Menudo) Rinri, de Ni de Eva ni de Adán.
Siete personajes que quiero matar

¡Ninguno! Le he estado dando vueltas, pero no se me ocurre ningún personaje en concreto. Eliminaría a todos los personajes planos de los libros, pero si partimos de personajes con profundidad, me gustan incluso los más odiosos, porque le dan salsa a la historia.

Siete cosas que odio en los libros

  1. Amores instantáneos que opacan la trama general.
  2. Escenas de sexo de varias páginas llenas de metáforas desagradables y que no aportan nada a la trama (hola, Ken Follet, ¿qué tal?).
  3. Personajes planos.
  4. Cuando un escritor presenta a todo los personajes diciendo de manera sistemática cuál es su color de pelo y de ojos.
  5. Los finales de cuento de hadas (cuando el libro no es un cuento de hadas).
  6. Los experimentos excesivos. La novela experimental no es lo mío.
  7. Que la editorial ponga el precio en veinte euros y me vacile con la corrección/traducción.
Siete escritores

  1. Amélie Nothomb (¿sorprendidos, verdad?).
  2. John Steinbeck (aún más sorprendidos).
  3. Jane Austen.
  4. Richard Ford.
  5. George R. R. Martin.
  6. Philippe Claudel.
  7. Yoko Ogawa.
Siete blogueros a los que taguear

¡A todos y a ninguno! Ya sabéis que no me gusta taguear a nadie, así que a quien le guste, que se suba al carro.

A sangre fría, de Truman Capote

Fotograma de la película In cold blood (1967)
He aquí un libro leído este verano y cuya puntuación os sorprendía a muchos (por baja) cuando os la adelantaba en el repaso de agosto. Pues, efectivamente, A sangre fría es una novela (o reportaje; ya llegaremos a esa parte) que no me ha hecho sentir gran cosa, y ya es difícil teniendo en cuenta los hechos que describe y la crudeza con que lo hace.

A sangre fría es, para entrar en materia, un libro muy atípico. Diría que ambicioso rozando lo pretencioso, pero igual es excederse. En él, Truman Capote tira de las notas de su investigación de un crimen real para narrar todo lo que lo rodeó, cómo afectó al pueblo donde tuvo lugar y qué final tuvieron los asesinos. Con este tipo de libro, en el que se novelizan hechos reales con un estilo que a veces se acerca al del reportaje periodístico, Capote consiguió lo que buscaba y dejó su impronta en la historia de la literatura. Aquí nace la novela testimonio, un género que tuvo bastante éxito en las décadas siguientes y que, en realidad, no es nada nuevo: tomar una historia real y contarla con un estilo novelesco. Eso es la literatura desde Aristóteles: mímesis, imitación de la realidad; pero tampoco hay que entrar ahora en el debate de si la novela testimonio tiene sentido como género literario o es algo redundante.

En cualquier caso, yo he leído A sangre fría como una novela, y como una novela la voy a valorar. Sé que suele haber muchas polémicas en este punto, pero desde el momento en que introduces una sola metáfora o describes cómo se siente alguno de los personajes, en mi opinión estás haciendo literatura, nada ni remotamente parecido al periodismo. Da igual que lo que cuentes sea una historia real.

Insisto mucho en esto porque creo que el cómo te enfrentes a A sangre fría es clave en la impresión que te causa. Para quienes lo tomen por algo así como una crónica de la realidad o un reportaje periodístico, seguramente tendrá mucha más fuerza y dejará una huella más honda que en aquel que lo lea como una novela en la que, como en tantas otras, alguien asesina a alguien.

Sea por eso o no, a mí la novela me ha entretenido y mantenido interesado en casi todo momento (la leí en tres o cuatro días, de hecho; y para mí eso es bastante rápido); pero hasta ahí. No consigo encontrarle ese punto especial que sé que otra mucha gente le ve y que lo eleve por encima del "una buena novela". Seguramente sea, ya digo, que cuando leo un libro de este tipo me olvido de todo lo exterior y no me importa si lo que narra es real o cuánto esfuerzo de documentación tuvo que hacer el autor. Para mí cuenta lo que hay entre las tapas del libro. Es una elección personal, una forma de aproximarse a la lectura.

La mayor virtud de la novela es la de humanizar a los asesinos. O para ser exactos, humanizarlos sin por ello rasgar ese aire de deshumanización que impregna toda la novela y el propio estilo con que está escrita. En este aspecto, resulta una obra muy interesante. Y, desde luego, ha dejado su huella en la literatura universal, sea por el contenido o por circunstancias externas. Más allá de eso, yo no he conseguido encontrarle ese destello de algo especial. Interesante, más que otra cosa.


★★★

Repasando septiembre


¿Qué tal ha ido vuestro mes de septiembre en cuanto a leer y ver cosas se refiere? El mío flojito, porque se me ha juntado todo como solo pasa en septiembre: papeleos, más vida social de lo acostumbrado, una pequeña crisis lectora ahora a final de mes y, en medio de todo, Scarlett O'Hara. La mayor parte de este mes, mis ratos libros se han ido en devorar ese mastodonte que es Lo que el viento se llevó, encima en inglés, porque lo tenía a mano y me parecía absurdo gastar dinero y comprarlo en español solo por ahorrarme el esfuerzo extra de leerlo en inglés. Pero entre que son mil y pico páginas, que es denso y el inglés, las primeras dos-tres semanas de septiembre me las pasé atrapado en esta obra (aunque no me arrepiento nada; ya os contaré dentro de poco en la reseña)


LIBROS

1. Gone with the wind, de Margaret Mitchell ★★★★★
2. ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, de Philip K. Dick ★★★
3. Rudin, de Ivan Turguénev ★★


PELÍCULAS

1. Me and Earl and the dying girl* (2015): 8/10
2. Les amours imaginaires (2010): 8/10
2. Growing up and other lies (2014): 6/10


*Ojo al dato: parece que en español han tenido los santos huevos de llamar a la película Yo, él y Raquel. Claro que sí.


SERIES

1. The good wife, sexta temporada — Iba con pocas ganas porque en la quinta ya empecé a notar que la calidad bajaba un poco y había oído pestes de esta sexta, pero la verdad es que me ha gustado mucho más que la anterior, a pesar de que es verdad que se nota el bajón inevitable en las series que llevan más de tres-cuatro temporadas.
2. Unbreakable Kimmy Schmidt, primera temporada — No entiendo las buenas críticas y los premios. Me ha parecido una comedia muy del montón y no me ha arrancado ni una sonrisa. Es verdad que las comedias no me suelen gustar, pero aun así, no entiendo por qué se le ha dado tanto bombo a esta.
3. Narcos, primera temporada — Técnicamente no la he terminado, porque me queda un episodio, pero creo que ya puedo decir que me ha sorprendido gratamente (prometía ser una caca, pero para nada). Además, tiene uno de los mejores episodios pilotos que recuerdo en mucho tiempo, y que por alguna rareza de mi cerebro me recordaba todo el tiempo a Scorsese (lo cual suele ser positivo).



Y así ha sido mi mes. ¿Coincidimos en algo? ¿Qué habéis leído/visto vosotros?

Aprovecho para decir que, con el cambio de mes, he actualizado las recomendaciones de la barra de la derecha del blog.