Cómo escribir con brújula sin morir en el intento

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El otro día escribí una entrada en la que hablaba de las dos grandes formas de escribir, con mapa y con brújula, y os explicaba qué prefería y por qué (podéis leer la entrada aquí). Como ya dije entonces, soy un escritor de brújula convencido. Sin embargo, reconozco que es un método difícil de seguir a veces, sobre todo al principio, y entiendo que mucha gente intente cambiarlo por el mapa. Yo mismo lo intenté después de un par de fracasos, hasta que me di cuenta de que me gustaba mucho más lo que escribía cuando tiraba de brújula.

Por eso, a continuación os voy a dar unos cuantos consejos basados en mi experiencia para poder ser un escritor de brújula y salir adelante. En la otra entrada os decía que creo que cada uno debería experimentar y ver lo que le funciona a él, pero a mí estos trucos me han salvado de abandonar/destrozar una novela en más de una ocasión.



No tengas miedo.

Sé que parece una obviedad, pero es que a mí me ha pasado cientos de veces. Empiezas a escribir muy convencido, porque el principio suele ser fácil, pero pasados unos días empiezas a asustarte por la magnitud de lo que tienes entre manos (cof, la historia, no vayáis a pensar mal) y te dices: "Tendría que haber planeado mejor la historia; ¿cómo voy a escribir algo como esto sin un guion más detallado?". Pero ya es tarde para dar marcha atrás y pasarte al mapa, así que terminas abandonando la historia con la excusa de que en la siguiente lo harás mejor y usarás mapa.

Esto es un error. Salvo que la novela que tienes entre manos de verdad no te guste nada o sea muy mala, pero la mayoría de las veces no es así. Somos nosotros, que tenemos tendencia a poner trabas a todo lo que escribimos.

Así que mi primer consejo es así de sencillo: no hay que tener miedo a escribir con brújula. En el momento en que te planteas eso de "a lo mejor tendría que haber planeado mejor esta parte", entras en una espiral que solo tiene una salida: abandonar la novela. Y eso es lo que queremos evitar.


Sé flexible: escucha a los personajes.

Otro error que yo he cometido muchas veces es el de encerrarme en mis ideas iniciales y forzarme a seguir con ellas incluso aunque me pareciera poco natural una vez avanzada la historia. Sobre todo me pasaba con los personajes y sus relaciones.

Esto es algo muy normal. Desde que empiezas la novela tienes la idea de que tus personajes Fulano y Mengano van a enamorarse y acabar juntos felices y comiendo perdices, pero con el paso de las páginas, no empiezas a tenerlo tan claro. Resulta que te es más fácil escribir escenas de Fulano con otro personaje con el que no contabas, Zutano, y son mejores que las que tiene con Mengano. Es indiscutible que Mengano tiene más química romántica con Zutano que con Mengano, tu idea inicial. 

Esto es un quebradero de cabeza, hay que admitirlo, y siempre parece que lo más fácil es hacer oídos sordos a esa nueva relación que está surgiendo y centrarte en lo que tenías planeado en tu cabeza antes de volcarlo en el papel. Según mi experiencia, esto es un error, porque en el fondo de ti sabes que lo que estás haciendo es forzado y falso, y esa sensación te persigue toda la novela. 

No hay que confundir esto con tus preferencias personales, claro. Puede ser que te encante el ship de un personaje con otro que es muy amigo suyo, como le pasará a muchos lectores, pero hay que saber distinguir eso de cuando de verdad tus personajes tienen un vínculo de ese tipo y te piden a gritos que les dejes expresarlo.

Y como con el tema romántico (que es el que a mí me da siempre más problemas), con todo. Si un personaje te pide algo, concédeselo, siempre que sea razonable. Encabezonarte en seguir el plan inicial pensando que es más fácil al final te puede complicar la vida.



Toma notas.

Otro peligro muy grande de escribir con brújula es que a veces nos pasamos con eso de "lo tengo todo en mi cabeza". Una cosa es no usar mapa y no tener una libreta llena de guiones detallados capítulo por capítulo, y otro muy distinta es no anotar nada.

A mí me ha pasado miles de veces. Tengo una de mis habituales epifanías en la ducha, pero es sobre una parte de la novela que está todavía lejos. ¿Qué hago? Pues me digo a mí mismo que muy bien, que la guardaré dentro de mi cabeza junto al resto de ideas y que ya me acordaré de ello cuando llegue a esa parte de la historia. 

Error. No sé vosotros, pero yo tengo una memoria altamente falible, y lo que suele pasar es que llego a dicha parte y me quedo pensando: "Yo tenía una idea genial para esta escena, pero solo me acuerdo de esta parte...".

Así que, aunque lo tuyo sea escribir con brújula, si se te ocurre una buena idea, anótala. Yo, cuando escribo, siempre tengo en la última página del documento una especie de lluvia de ideas y frases que se me han ido ocurriendo y que quizá use o no en la novela. Muchas se quedan fuera, pero mejor eso que llegar a la página 200 y acordarte a medias de aquel giro genial que se tuviste en la ducha el mes pasado.


Apóyate en lo que ya tienes.

También sucede a menudo que, cuando ya has avanzado bastante con la novela, llegas a uno de esos baches de los que cuesta salir. Una escena que no te acaba de convencer, que es difícil de escribir y te da pereza o que, simplemente, no sabes cómo enfocar. Lo peor que se puede hacer en estos casos es retrasar el momento de escribir y esperar a que llegue la inspiración para poder ponerte con esta escena problemática. Siempre que he caído en esta trampa, lo único que he conseguido es pasarme días y días sin escribir, hasta que al final acabas por perder el hilo de la novela y el interés. Desastre absoluto.

Para estos casos yo tengo un truco que siempre me da resultado, y que consiste en buscar la motivación no en lo que estoy escribiendo en este instante, sino lo que voy a escribir más adelante. Es decir, esta escena es complicada y me está haciendo pasarlas canutas, así que es normal que no me apetezca mucho escribirla. Sin embargo, ¿qué hay de esa otra escena? Esa escena final potente o el giro dramático que viene dentro de cinco capítulos, o esa discusión intensa entre los protagonistas que me muero de ganas de escribir. Todas esas pequeñas ideas que ya tienes en tu mente y que todavía no has llegado a escribir; esas son la clave.

De manera que, cuando me atasco en una parte de la novela, uso como motivación estas escenas que me apetece tanto escribir. De esta manera me obligo a seguir escribiendo para llegar a estas partes. Y la cuestión es que, una vez empiezas a escribir, coges ritmo enseguida y la escena difícil pronto deja de serlo.



Estas son mis cuatro claves para no abandonar cuando escribo usando el método brújula, a pesar de que este es mucho más propenso a los atascamientos que el mapa.

Espero que esta especie de bilogía sobre mi método de escritura os haya resultado interesante y hayáis sacado algo útil. Si no, al menos consolaos con que la entrada que os traeré a finales de semana hablará de literatura propiamente dicha.


#momentospam: No me quiero pasar de pesado, así que os lo digo así rápido y al final, pero ¡el jueves sale a la venta mi novela Monstruos! Si os interesa saber algo más, podéis pinchar aquí.

7 comentarios

  1. Dios santo, Jorge. Esta entrada soy yo. SOY YO. Es que ay. Me ocurre lo mismo que a ti: lo que más me gusta de lo que escribo es lo que escribo con brújula. No ya sólo el proceso (que sí), sino también el resultado. Y lo de cambiar al mapa uf. El primer punto que has tratado es que me define completamente: escribo superfeliz y motivada el inicio de la novela, y de repente me atasco y pienso mierda, debería haber planeado esto, cómo voy a continuar ahora. Y ocurre justo lo que dices, al final dejas de escribir porque no haces ni lo uno ni lo otro. Quizás con el segundo de los puntos que has puesto no tengo tanto problema, pero es que el resto es mi día a día actual. Justo estoy con una novela que me tiene loca por este tema. Y es una novela que me encantaría escribir (y que cuando empecé a escribir me dije que no podía no terminarla, pero aquí estamos), pero me enfango tanto con esto de las escenas complicadas y de no haber planeado con detalle que. En fin. Me atasco yo sola, en vez de continuar tecleando. Y lo peor que ocurre (y a mí me ha ocurrido chorrocientas veces, sobre todo en este último año) es que al final se pierde el interés en la novela y se deja de escribir. Voy a intentar poner en práctica tus consejos. Me encanta leer que no soy la única a la que le pasan todas estas cosas, de verdad. Al menos así me doy cuenta de que siguiendo algunos consejillos tal vez pueda salir del bache. Un post muy interesante, Jorge.
    ¡Un beso!

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  2. ¡Hola!

    Me encanta la entrada, me acabo de pasar por la anterior (porque no tenía ni idea de qué era eso de escritor de brújula y escritor de mapa) y te he dejado un pequeño testamento jajaja.
    Yo soy más de mapa, o al menos ahora mismo, pero igualmente hay cosas en las que coincido totalmente y que me han pasado. Lo de los personajes. Sí, si Futano tiene más química con Mengano que otro, pues déjales. A mí me pasó y me empeñé en que no, en que tenía que estar con el primero, y al final quedaba todo poco natural x) Sabio consejo lo de escuchar a los personajes.
    Y lo de las escenas difíciles... ay, eso es probablemente lo peor. Pero tienes toda la razón, si piensas en lo que va a pasar luego, es mucho mejor. De hecho, me he dado cuenta de que muchas veces a mí lo que me funciona es simplemente dejarla y seguir. Ya volveré a ella, ya la terminaré. Al final siempre termino volviendo y eso me sirve mucho.

    ¡besos!

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  3. Esto me viene TAN bien. Justo ahora estoy en esa parte en la que todo concluye, así que quiero hacer un bosquejo de mapa para no dejar nada al azar, pero sigo siendo predominantemente brújula, así que estoy, hablando mal, cagada hasta las patas.
    Gracias por este par de entradas tan completas, me encantaron.
    Un besote :)

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  4. Siempre me he considerado de brújula y estoy de acuerdo con todo lo que has puesto. De hecho, lo qeu estoy aprendiendo a hacer, cuando digo que hago esquemas, son apuntes sobre la ambientación y la cronología, que es lo que más me gusta al escribir así (rollo: ¿Esto pasó hace un año o hace dos?), y luego anoto líneas generales de cada capi porque el "apóyate en lo que tienes" lo hago al revés: miro hacia atrás. Mi idea es que la historia y el subconsciente ya sabe lo qeu quiere, así que la respuesta suele estar en las pistas que fui dejando y que al final siempre encajan solas, pero ahora que sé darles una ayudita cuando no soy vaga... Así que, cuando hago esquemas de cinco capis en cinco, por ejemplo, muchas veces hago esquema de tres que ya hice y dos de los que están sin escribir para apuntar detalles que dejé perdidos, por si algún día los quiero.

    Me han gustado mucho las dos entradas, vaya ^^

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  5. Me ha ENCANTADO esta entrada. También soy escritor de brújula, convencido, y también me encuentro con los mismos obstáculos. Tu perspectiva me recuerda un poco a la de Anne Lamott, sobre todo, me hace pensar en aquello que dice, y que a mi me gusta mucho, de escribir como conduciendo en la noche o en la niebla, viendo y siguiendo solo los faros del coche de delante, pero sabiendo que al final vas a llegar a tu destino.

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  6. Hola, soy nueva por aquí. Me ha encantado este post. Yo me considero escritora de brújula. Aunque creo que deberíamos ser las dos cosas, puesto que cuando nos ponemos a escribir casi siempre se tiene un principio y un final. Luego para determinadas cosas a la hora de escribir, nos dejamos llevar.
    Un beso y me quedo por aquí.

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  7. ¡Buenas!
    Esta entrada llevaba en mis marcadores demasiado tiempo...

    Ya te comenté por tu otra entrada que yo no sabía bien si era de brújula o de mapa, pero creía ser más de mapa. Me llamaba bastante la atención ver cómo os manejábais quienes estábais al otro lado, así que me ha parecido interesante tu entrada.

    Eso sí, pensaba que serías mucho más caótico por eso de ir brújula en mano. Creo que todo lo que comentas me ha pasado a pesar de considerarme más de mapa... que quizá no, quizá soy de brújula, solo que no tan aventurera. Lo de olvidar cosas que quería escribir me pasa demasiadas veces y lo peor es que me pasa con cosas que quería COMENZAR a escribir, por lo que no tengo ninguna base desde la que intentar recordar OTL Lo de forzar las cosas se nota un montón tanto como escritor como desde el sillón del lector...

    Y ya para acabar, he leído a varios escritores comentar que comienzan escribiendo el final, por el medio o simplemente van escribiendo las escenas que les apetecen y luego las unen. Eso es demasiado caos para mí, pero será cuestión de probar, porque no sé si a ti te pasará, pero a veces ni saber que pronto llegará la escena parece sacarlo a uno del bloqueo mental...

    ¡Saludillos! ♪

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