Los límites de la ficción

11:00:00



Seguro que os habéis enterado del escándalo en torno a la editorial Alfaguara y el libelo de María Frisa, 75 consejos para sobrevivir en el colegio. Por si no estáis al día, os dejo aquí un enlace que resume el culebrón hasta el momento. Y por si os da pereza leer, aquí un resumen de mi cosecha:

Licenciada en Psicología Clínica por la Universidad de Misnarices escribe un libro infantil al estilo falso manual en el que una niña da consejos a otras (de entre 9 y 12 años) sobre cómo comportarse en el colegio. La autora hace la típica de querer “conectar con el público joven” siendo súper guay, dabuten y diciendo sandeces en el argot que ella cree que manejan los niños. Si de niños os pusieron alguna de las lecturas obligatorias que me tocaron a mí, sabréis como yo que esos libros siempre suelen ser un despropósito. El problema es que este se pasa de rosca porque, siempre “en clave de humor” y de “ficción”, se monta un monólogo sexista, misógino y clasista y hace apología del acoso escolar. Se han recogido firmas para pedir su retirada y, días después, Alfaguara sale con un comunicado con el ya típico: “es ficción”.

Podríamos entrar en paranoias de teoría literaria acerca de si acaso existe algún libro que no sea ficción, incluso un libro de recetas. Pero dejándolo al margen, aceptamos barco. De acuerdo, 75 consejos para sobrevivir en el colegio, es un libro de ficción (¿una novela?) que, a modo de parodia, imita la estructura de los manuales y libros de autoayuda. Algunas grande superficies lo colocan en la sección de no ficción junto a, qué sé yo, la biografía de Auryn. Pero vale, seguimos aceptando barco. Es un juego literario, algo antiquísimo en la historia de la literatura. María Frisa ha hecho la de Anónimo cuando hizo pasar el Lazarillo por una biografía.

Que sí, que está muy bien y que hasta cierto punto yo me lo puedo llegar a creer. Porque he leído fragmentos del libro y tengo claro que la tal María Frisa no habla en serio cuando les dice a sus lectores de nueve años las cosas que les dice. Está claro que no habla en serio porque si lo hiciera, esa mujer estaría en un centro con paredes acolchadas (o en la cárcel; según los resultados del estudio que le hicieran). Ahora bien, comprando la teoría de que el libro es ficción pura y dura y que eso está indicado por arriba y por abajo en el libro y que es imposible que existan confusiones, la pregunta obligada es la siguiente:


¿Tiene límites la ficción?


Hablar de los límites del humor es ya un clásico, y en este caso se combina con los de la ficción. Si yo escribo un libro titulado 75 consejos para exterminar judíos, siempre en clave de humor, y lo pongo en las librerías dentro de la sección de “ficción”, ¿surge algún problema? Ahora imaginemos que mi editorial es la repera y plantan una caseta haciendo promoción de sus libros, entre ellos el mío, delante de una sinagoga un día muy transitado. ¿Sigue estando igual de bien/de mal mi libro?

Son preguntas que os planteo, no tengo una respuesta. Es decir, tengo la mía, mi opinión, pero creo que los límites de la ficción son un tema complejo y que suscita mucho debate.

Desde luego, yo tengo claro que, para mí, no todo vale en la ficción. Soy muy abierto en ese sentido, muchísimo, y toleraría casi cualquier barrabasada siempre que cumpla con dos condiciones: 1) que el libro esté claramente dirigido a adultos; 2) que esté bien escrito.

El primer punto es discutible. Habrá muchas personas que digan que los niños son mucho más avispados de lo que pensamos (que lo son) y que a los nueve años ya captan la ironía tan bien como cualquier adulto. No lo sé; quizá si alguno tenéis formación en la materia podáis darnos datos al respecto. En cualquier caso, y aun aceptando que un niño de nueve años no tenga problema en darse cuenta de que lo que escribe María Frisa es humor, hay otra pregunta que hacerse: ¿es adecuado hacer humor sobre sexismo y acoso escolar con niños de nueve años? Hay padres que no quieren que se les dé educación sexual a sus hijos hasta que no tengan bigote, pero ¿enseñarles chistes sobre que tu novio no te deje mirar a otras personas es adecuado? Que son chistes, que sí, que ya hemos aceptado barco hace un rato, pero yo sigo sin verlo claro.

Lo segundo, para mí, sí que no tiene discusión. Un libro que defiende ideas peligrosas, por muy ficción y/o humor que tenga, tiene que estar bien escrito. Y en estos casos, por bien escrito quiero decir “que se entienda”. Ya no los niños de nueve años, sino cualquiera de nosotros, cualquier adulto. Si nosotros leemos el libro de María Frisa y pensamos: “¿de dónde ha salido está colgada?” es que algo falla en ese libro y en cómo está escrito. Porque, y tiro de mi ejemplo de cabecera, no conozco a nadie que lea Cumbres borrascosas y piense que eso es un modelo de relación sentimental sana entre adultos. Nadie lo piensa porque el libro está bien escrito. Y los niños leen cómics de superhéroes y ninguno va por la vida imitando a Kingpin. De nuevo, porque están bien escritos.

Pero este tema ya está muy manido. Pasó hace mucho con los libros que continuaron Crepúsculo, luego con After y otros sucedáneos. Siempre “es ficción”, da igual que sea ficción mal escrita (porque los lectores de After leen Cumbres y esta última relación no la idealizan, por qué será), y también que esté dirigida a lectores en una edad tan vulnerable como la adolescencia. Y si todo esto da igual, ya no entremos a pedir explicaciones sobre 50 sombras y otros libros que directamente van dirigidos a público adulto, porque entonces el “es ficción” ya te lo espetan en mayúscula y negritas.

Pues nada, que es ficción: todo vale. No importa si tienes cincuenta años, quince o nueve ni si el libro retrata comportamientos poco saludables o hace apología de ellos (hay diferencia, y bien gorda). Nada de eso, porque es ficción, y olé.

Como decía en los primeros párrafos, esta entrada no es para dar una respuesta universal a algo que no la tiene y que da para debates interminables. Solo soy yo diciendo que, para mí, hasta la ficción tiene límites. Pocos, pero los tiene.

8 comentarios

  1. Muy buen post, Jorge.

    La verdad, contestar a tus preguntas es prácticamente imposible. ¿Por qué? Yo siempre he pensado que la ficción no tiene que tener límites, que se puede plasmar en papel cualquier idea, siempre que cuando estemos haciendo apología de algo «malo» quede claro que no se trata de la normalidad, que estamos realizando una crítica y todas estas cosas.

    No he leído este libro así que no puedo opinar, no obstante, lo que se ha repetido hasta la saciedad por las redes es que no deja en ningún momento claro que no es una guía de verdad, sino que es una parodia y es justamente eso lo que le hace objeto de críticas.

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  2. Buenas

    A mí me ha sorprendido mucho la que se ha armado en torno al libro y la autora. Las capturas que vi en Twitter me parecieron bastante desafortunadas y el título del libro no invita a pensar en una obra de ficción, francamente. Pero, haciendo un esfuerzo, supongo que puede llegar a aceptarse como tal.
    De todos modos, es bastante inquietante que, aunque a modo de parodia, como defienden editorial y autora, se exponga un pensamiento semejante a niños de 9-10 años. No es que los niños sean imbéciles, pero en cierto modo de normaliza algo que puede haber quien interprete literalmente.

    Estoy de acuerdo con lo que comentas de la ficción. Ponerle límites no deja de ser como intentar ponerle puertas al cielo: absurdo, inútil e, incluso contraproducente. Me ha gustado mucho la comparación que hacer, por ejemplo, entre Cumbres Borrascosas y algunas novelas cuestionables por tóxicas que han salido últimamente. Creo que la clave estriba, cómo no, en la construcción de la obra. Si la obra es buena, no hay límites, porque el autor habrá sabido doblegarlos a sus intenciones y explayarse largo y tendido sin ningún problema, tocando todos los temas posibles, sean cómodos, incómodos o políticamente incorrectos. Cuando la calidad brilla por su ausencia pasan cosas como esta que nos atañe ahora, porque no hay por donde coger nada.

    Un gran post.

    Besinos ^^

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  3. Muy interesante tu entrada y no estás falto de razón ¿Límites a la ficción? No, pero obviamente el autor o autora debe ser consciente de lo que escribe y para quién lo escribe. Yo no he leído he libro, pero sí que cuando era niña leí "Manual de instrucciones para chicos" que contenían topicazo y prejuicios a raudales y tan mal no he salido, porque a mí no me han educado las lecturas sino mi madre. En cualquier caso, sí, la autora debería habérselo pensado dos veces. Eso sí, no estoy para nada de acuerdo con la campaña tan brutal de derribo que se está llevando a cabo contra la autora. Me parece un horror que no tiene justificación alguna. No te gusta el libro, no lo compres; no te parece apropiado para niños, denúncialo, pero de ahí a acosar e insultar a la autora hay un mundo y se están cruzando límites muy peligroso porque al final el "denunciador" se convierte en lo que "denuncia". Un saludo!

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  4. ¡Buenas!
    Me enteré de refilón de esta "polémica" y la verdad es que no esperaba esa contestación por parte de la editorial con la que se ha montado.

    Yo soy de las de "venga ya, ¡es ficción!" en muuuchas ocasiones, pero a la vez estoy de acuerdo contigo en que:
    1) todo tiene un límite.
    2) no tengo respuestas, sólo me planteo preguntas.

    Siempre digo que no creo que ver películas gore te vuelva un asesino ni leer romances tóxicos te convierta en carne de relación tóxica. Sinceramente, no lo creo; para mí, cuando alguien dice "ay, me gustaría un novio como [personaje masculino de turno]" es como cuando dice "ay, ojalá viviera en la Tierra Media". ¡Já! Como si alguien quisiera vivir ahí D: XD Me cuesta pensar que la ficción es más el motor de la realidad que el reflejo de ésta, aunque creo que hay un poco de ambas cosas.

    Pasando al libro que comentas hoy, para mí, su problema principal (porque salvo un par de citas no lo he leído, así que no sé si la ironía queda clara o no, ¿al parecer la autora dice que sí y que la protagonista evoluciona?) es el público al que va dirigido. No soy de los que piensan que los niños son dulces angelitos azucarados, pero creo que no porque los críos busquen porno en Google tengamos que ponernos a hacer bromas sexuales a su alrededor, no sé si me explico... Por otro lado, llámame estúpida si quieres, pero al ver las citas no me ha dado sensación de ironía ninguna, más bien de cutre-guía de cutre-revista "para chicas". Repito que quizá haya una evolución en la protagonista y la ironía quede clara, no lo sé, pero de entrada no es eso lo que me parece.

    Me ha gustado mucho la parte en la que hablas de retratar una situación VS hacer apología de algo, creo que esto es muy importante, aunque en cierto modo también espinoso a su manera. ¿Una persona que considere románticos los celos va a retratarlos como algo malo? Probablemente no. ¿Qué hacemos entonces? ¿Obligar a esa persona a que escriba lo que nosotros queremos? Al final todo se basa en enfadarnos porque X piensa distinto o eso siento yo.

    ¿Debería tener límites la ficción? Uhhh, tema espinoso. ¿Qué límites ponemos, pues? ¿Consideramos los límites nosotros? ¿Las personas que son más liberales que nosotros? ¿Las que lo son menos? ¿Hasta dónde está bien limitar? Un tema muy complicado, desde luego... Y a mi modo de ver, casi imposible de hacer sin aplicar una censura que dudo que convenga a nadie.

    Si me preguntas a mí, creo que al final todo cae bajo su propio peso y que no podemos censurar a todo el mundo para "proteger" a nadie. Es un tema complicado y entiendo que no siempre será posible, pero me parece que no nos queda más que educar e informar. ¿Le compraría yo esto a un crío? No. Ni le daría pésimos consejos que, sin necesidad de libros ni polémicas, muchos padres o adultos en general dan a los niños sin ironía alguna; pero claro, si queremos libertad, hay que pagar un precio...


    Muy interesante la entrada y el mío un comentario muy caótico, seguro (para no variar...).

    ¡Saludillos! ♪

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  5. Es muy complicado hablar de un tema como este, sobre todo cuando mucho de lo que nos rodea es ficcion (novelas, cine, series, teatro) o sea, centrándome en el tema, lo sniños son inteligentes pero hay que ver que hasta dultos crecidos y bigotudos a veces no entienden tampoco la ironía imaginate si un niño lo hará, que hay casos pero no se puede generalizar.

    Es dificil porque el libro creo yo deberia tener un aviso que diga que es una parodia, porque es un libro para niños, los adultos posiblemente no necesitaríamos un aviso así, pero hay que mantener las formas.

    Es muy complicado repito hablar de este tema en mi opinión.

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  6. La ficción tiene y debe tener límites, meter mierda y decir que es valida solo por que se vende como ficción no sirve de nada. Me había enterado por encima de la polémica por haber estado fuera de casa, pero bueno, nada me sorprende ya. Un abrazo^^

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  7. Híjole, es un tema bien complicado. Como dices, hay momentos en los que es inevitable preguntarse hasta dónde llega el límite de la ficción. O si ésta tiene límites para empezar. De todo lo que comentas, aplaudo esta reflexión:

    "Un libro que defiende ideas peligrosas, por muy ficción y/o humor que tenga, tiene que estar bien escrito"

    Porque es verdad. Yo defiendo la idea de que es necesario hablar de ciertos temas incluso en la ficción, pero siempre es necesario hacerlo de la manera apropiada. La excusa de "es ficción" es tan tonta si pensamos que no todos reaccionan de igual manera ante lo que la ficción les otorga. Y seguro que habrá niños de 9 años que entiendan el tono de ironía que la autora dice tener en su escrito, pero habrá otros que no y es por esos que se vuelve un problema.

    En fin, como tú, yo sólo tengo preguntas y reflexiones propias, pero jamás una respuesta al respecto.

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  8. El tema es muy difícil de delimitar, y es complicado decir algo definitivo. Para empezar, vamos a diferenciar entre niños y adultos. Nadie le puede recriminar a una persona adulta que lea libros mal escritos y con extra de incorrección moral, política... lo que sea. Ante este caso, creo que se pueden lanzar críticas, pero no crear una polémica escandalizada. Pero es algo totalmente distinto de dar algo así de leer a un niño, una personita que se está formando y al que cosas como estos libros pueden marcar muchísimo. No es tratar a los niños de tontos, sino de niños. Falta mucho para que termine de formarse su criterio, así que es peligroso darles algo así. También dependerá del niño, cada uno es diferente. Pero hay que tener cuidado con estos libros.

    También creo que esas páginas estaban totalmente descontextualizadas, y que yo no he leído el libro entero, así que tampoco puedo opinar sobre si en general, es adecuado o no. Pero, como todo el mundo parece coincidir, la respuesta absoluta no creo que exista.

    Un beso!!

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