Mis ganadores de los Oscar 2016

Estoy un poco desaparecido últimamente, pero es por cosas bonitas, y, de hecho, la principal os la contaré muy pronto (¿crear hype, yo? ¡qué va!). Pero de momento hoy toca la entrada ya tradicional de apuestas y deseos para las principales categorías de los Oscar que se celebran esta madrugada. Este año he podido verlas todas, incluyendo alguna que se ha quedado atrás en la carrera por el Oscar, y tengo que decir que sigue parciéndome que los Oscar llevan unos cuantos años a la baja, aunque es verdad que el nivel de esta gala me parece mejor que el del año anterior.

Va a ser una entrada larguita, tened paciencia conmigo, pero es que tengo mucho que decir. Y al final, en los comentarios, quiero enterarme de vuestros favoritos y vuestras apuestas, que esa es la mejor parte.


MEJOR PELÍCULA


Bridge of Spies ('El puente de los espías')
Brooklyn
The Revenant ('El renacido')
The Big Short ('La gran apuesta')
Room ('La habitación')
Mad Max: Fury Road 
The Martian ('Marte')
Spotlight

Cuál creo que va a ganar: Todo apunta a que nos vamos a tener que comer a Iñárritu por todo el alma un año más. Y la segunda en las quinielas es The big short, que me da la risa solo de pensarlo. Sin embargo, voy a ser optimista y voy a apostar por la tercera en discordia, Spotlight, que era la favorita antes de empezar la carrera y se ha ido quedando atrás en estas semanas. Para mí, de las tres, es la que más se lo merece (sin ser más que un telfilm a lo Antena 3 que trata un tema muy interesante).

Cuál quiero que gane: Dentro de esta lista hay una película que me parece que ha comprado la nominación (The Martian), dos que están bien para pasar la tarde, pero no tienen nivel de Oscar (Spotlight, Brooklyn), una soberana mierda (The big short), una película exquisitamente rodada pero cuyo guion tiene la misma profundidad que el vídeo de la boda de tus padres (The revenant) y tres películas que, menos mal, sí están al nivel de los Oscar, aunque una de ellas (Bridge of spies) sea un tan clásica y conservadora que pega más para una gala de los Oscar de los años 90. Entre Room y Mad Max no sabría decidirme. Desde el principio he ido con Room, pero Mad Max está solo un milímetro por debajo en mi corazón, así que si ocurriera el milagro de que cualquiera de las dos ganara, sería feliz y pensaría que se ha hecho justicia.


MEJOR DIRECTOR


Adam McKay – The Big Short
George Miller – Mad Max: Fury Road
Alejandro G. Iñárritu – The Revenant
Lenny Abrahamson – Room
Tom McCarthy – Spotlight

Quién creo que va a ganar: Si George Miller no lo impide, ganará Iñárritu. Esta es, precisamente, la única categoría en la que me parecía bien y justo que ganara el mexicano.

Quién quiero que gane: Voy con Miller. Creo que los dos favoritos hacen un trabajazo, pero Iñárritu lleva dos años de momentazos y creo que un veterano como Miller se lo merece. Además, me parece que su trabajo es más meritorio por el nivel de dificultad que tiene rodar una película como esa, en continuo movimiento, en el desierto, etc. Miller, sí.


MEJOR ACTOR PRINCIPAL


Bryan Cranston – Trumbo
Matt Damon – The Martian
Leonardo DiCaprio – The Revenant
Michael Fassbender – Steve Jobs
Eddie Redmayne – The Danish Girl

Quién creo que va a ganar: El mundo ha decidido que tiene que ganar DiCaprio y no creo que la Academia tenga bemoles para negárselo, porque después de la polémica de los actores negros, no querrán otro escándalo como el que se desataría si no le dan el premio a Leo. Otra cosa es que se lo merezca (por esta película).

Quién quiero que gane: ¿Jacob Tremblay? Si las nominaciones se hicieran ahora mismo, seguramente Jacob estaría nominado y con posibilidades de ganar, porque el niño ha enamorado a USA en sus entrevistas, y ya sabemos que eso ayuda (¿de qué está si no ahí Matt Damon?). Pero como la vida es así de injusta, habrá que elegir entre los otros cinco.

Son cuatro actorazos (y Matt Damon), pero, creo yo, ni uno solo hace una interpretación digna de Oscar, ni siquiera la mejor de su carrera. DiCaprio es un top, pero después de Infiltrados, Django o El lobo, me parece de chiste que se le quiera dar el premio precisamente por este papel tan... simple y vacío. Que lo hace bien, sí, pero es que hasta Matt Damon podría hacer bien ese papel.

Fassbender y Redmayne están bien en sus papeles (mejor Redmayne), pero creo que ambos tienen el problema de que el personaje no da más de sí. Y es que no todo depende del actor, también influye mucho el personaje tal cual está en el guion. Creo que en ninguna de las películas se les saca todo el jugo posible a los personajes, así que quedan a medio gas.

Y finalmente, en este año tan mediocre en lo que se refiere interpretaciones masculinas (in my opinion, que dirían en The good wife), para mí la mejor de las cuatro (y Matt Damon) es la de Bryan Cranston. Como les pasa a los dos anteriores, creo que el guion tampoco le da mucho espacio al personaje para enamorar al espectador, pero Cranston es el actor más solvente del grupo junto a DiCaprio, así que sale ganando por descarte.


MEJOR ACTRIZ PRINCIPAL


Cate Blanchett – Carol 
Brie Larson – Room 
Jennifer Lawrence – Joy
Charlotte Rampling – 45 Years
Saoirse Ronan – Brooklyn

Quién creo que va a ganar: ¡Brie Larson! Todo lo demás, sería una sorpresa mayúscula.

Quién quiero que gane: En esta categoría no soy nada objetivo. La mayoría no lo recordaréis, pero hace cosa de un año hice una entrada hablando de mis actrices favoritas, y una de ellas era esta muchacha a la que hasta hace nada conocíamos cuatro gatos. No soñaba entonces al nombrarla que, en efecto, acabaría teniendo su oportunidad de brillar menos de un año después. Si me gustaba antes, cuando era casi siempre relegada a secundaria, con Room me ha confirmado que no me equivocaba cuando le eché el ojo en United States of Tara. (cuánta actriz mayúscula en una misma serie). Para mí es la mejor interpretación femenina del año, sin lugar a dudas.

Le pueden hacer sombra dos grandes como son la Blanchett y la Rampling. Ambas bordan sus papeles, pero a Blanchett le pasa como a los chicos, que me parece que el personaje original del guion se le queda corto a su talento. La Rampling está un peldaño por encima, pero es que 45 years me resultó tan coñazo y tan impostada en su trascendencia que le resta puntos.

La Lawrence borda también su papel, aunque los haters estén empeñados en que no; lo que pasa es que es un papel bastante facilón y sin mucha gracia, así que no da para más. Y Saoirse Ronan es una chica maja y con buena filmografía, pero a mí siempre me ha transmitido absolutamente nada en sus interpretaciones; es muy correcta, pero no le encuentro ningún encanto, calor ni verdad interpretando.


MEJOR ACTOR DE REPARTO


Christian Bale – The Big Short 
Tom Hardy – The Revenant 
Mark Ruffalo – Spotlight 
Mark Rylance – Bridge of Spies 
Sylvester Stallone – Creed

Quién creo que va a ganar: Rylance o Stallone, la cosa está al cincuenta-cincuenta. Lo lógico sería que los Oscar tiraran por la opción conservadora, que es Rylance. Pero luego está el factor emoción, y es que, en una gala que promete ser aburrida y con pocas sorpresas, premiar a Stallone por su carrera y su mítico Rocky sube puntos de emoción televisiva.

Quién quiero que gane: Como con los protagonistas, me parece un año muy flojo para los actores secundarios. En condiciones normales iría con Tom Hardy hasta el fin del mundo (que, de hecho, encuentro que está mejor que DiCaprio en la película), pero es que si no hay guion, por muy actorazo que seas no puede haber personaje, así que no. Si se hubieran acordado de él el año de Locke, otro gallo cantaría.

Ruffalo es un actor que no me gusta y siempre me quejo de sus nominaciones, pero tengo que admitir que da la única interpretación con chica de Spotlight (Liev Schreiber prometía, pero al final al pobre le dieron cuatro frases y se olvidaron de él). Bale... Bale es una Saoirse Ronan de la vida; sé que está socialmente aceptado como un gran actor, pero yo todavía estoy esperando la película en la que me transmita algo, y, desde luego, no es el truño este que quiere pasar por película trascendente.

Entre los que quedan, los dos favoritos, evidentemente el que está mejor es Mark Rylance. Su personaje es uno de los mejores ejemplos de secundario robaescenas de toda la lista (junto a mí Jason Leigh, como fémina), y encima tiene mérito extra porque en este caso creo que es más trabajo del actor y su expresividad que del guion en sí mismo. Por otro lado, de Stallone tampoco tengo queja. En un año de interpretaciones flojas, para mí el da la segunda mejor de todas. No soy fan del actor ni mucho menos del personaje de Rocky, pero reconozco que Stallone consigue construir un personaje entrañable con muy poco. Si el hombre conservara algo de movilidad en la cara y pudiera ser expresivo, posiblemente habría ganado muchos puntos.


MEJOR ACTRIZ DE REPARTO


Jennifer Jason Leigh – The Hateful Eight 
Rooney Mara – Carol 
Rachel McAdams – Spotlight 
Alicia Vikander – The Danish Girl 
Kate Winslet – Steve Jobs

Quién creo que va a ganar: Hay duelo Vikander vs. Winslet y puede pasar cualquier cosa. La opción conservadora es la Winslet, obviamente, pero la sueca es la que está arrasando en la temporada de premios (y en la temporada en general, con mucha película de éxito).

Quién quiero que gane: Aquí tampoco soy objetivo (ver lista de mis actrices favoritas de nuevo). Jennifer Jason Leigh ofrece, para mí, la mejor interpretación femenina de reparto del año, y además a años luz de cualquiera de las otras. No os miento si os digo que en cuanto se anunció que iba a colaborar con Tarantino supe que este año caía por fin la (¡increíble!) primera nominación al Oscar par este portento de la interpretación. Y es que la Leigh es experta en mujeres locas pero vulnerables, que son las que Tarantino domina como escritor, así que la combinación era perfecta. La Academia le debe, como mínimo, un Oscar del año 95 por Georgia, por la que ni siquiera la nominaron (cuenta la leyenda que Meryl Streep iba por el backstage gritando que Jennifer debería estar allí aquella noche). Sea como fuere, este tampoco será el año de la Leigh.

Rooney Mara es como Saoirse Ronan, pero en peor actriz. El mundo la adora, yo no lo comprendo; y el mundo la adora por esta interpretación, y yo lo entiendo menos. No transmite nada, ni frío ni calor, y la Blanchett se la merienda sin despeinarse. Para más inri, el papel es principal absoluto. De hecho, yo diría que es incluso más protagonista que la Blanchett.

Lo mismo pasa con Alicia Vikander: no solo es un papel protagonista, sino que es casi más protagonista que el propio Eddie Redmayne, y parece que solo está en esta categoría porque aquí sí tiene oportunidad de pescar el premio y en la otra no. Con todo, me gusta la actriz y me gusta la interpretación dentro de las posibilidades de la película, así que no me parece mala opción.

Por último, a la Winslet le pasa lo mismo que a su compañero Fassbender: está espléndida (porque es la Winslet y nunca está mal), pero es que el guion para su personaje no da más de sí. Básicamente tiene dos líneas potentes en una escena, que es la que se repite en todos los clips suyos que han puesto en la temporada de premios, pero el resto, nanai. Poco papel para tanta actriz.

(¿Rachel McAdams? ¿Esa quién es? Toco techo interpretativo con Regina George, así que le ha tocado la lotería con la nominación por interpretar al personaje más soso de todos los nominados de todas las categorías, y mira que hay dónde elegir).


Y hasta aquí mi sarta de divagaciones sobre los Oscar 2016 y unas cuantas opiniones impopulares. Como os decía al principio, ahora me muero por saber qué pensáis vosotros, a ver si coincidimos en algo.

Y dentro de unos días volveré con otra entrada contándoos algo importante (para mí al menos).

Devil in disguise

Foto: Unsplash

Ezra llegó a su vida del modo en que llegan las cosas que realmente importan: por casualidad. Marcando con su juego de pelvis el ritmo del rock ‘n’ roll, atravesó la sala y se sentó a su lado en la barra.

Se hizo el inocente —quizá lo fuera— y le preguntó qué hacía un chico como él en un lugar como ese. Danny respondió que había una fiesta a la que no había sido invitado y que ahora bebía para olvidar que llevaba al demonio dentro. Pensó que aquello lo espantaría, pero Ezra rio y le dijo que el alcohol no era bueno si uno de verdad llevaba al demonio dentro. Hablaron del mar y de cómo ninguno de los dos había conocido jamás a alguien que se hubiera vuelto loco por beber agua salada. Ezra lo invitó a Maine, donde, explicó, su padre se dedicaba a la pesca y su madre la vendía en el mercado.

Danny fue a Maine una vez, meses después de que Ezra se marchara, y resultó que el pueblo ni siquiera existía. Pero esa es otra historia, tan triste que a nadie le apetece escucharla. La de un chico tonto conduciendo durante horas, aterido de una soledad que metía el frío en los huesos, hacia un lugar que nunca podría encontrar.

Hicieron el amor en la pocilga en que vivía Danny, la noche que se conocieron. A Danny nunca se le había dado bien esperar por ese alguien especial, porque llevaba demasiado tiempo retrasándose y, entremedias, la cama estaba muy fría y áspera, y le raspaba la piel y le hacía heridas que solo él podía ver y que luego ardían como si les hubieran echado sal. Un brazo ajeno alrededor de las costillas siempre desterraba el frío y el miedo, y a veces algunos chicos hasta susurraban promesas bonitas que Danny se obligaba a creer, porque recordaba lo que siempre decía su madre al otro lado del vidrio de la sala de visitas: «Santa Claus nunca te traerá un regalo si te niegas a creer en él».

Ezra era de los que prometía cosas. No en susurros, porque tenía la costumbre de hablar muy alto, como si también a él el silencio le hiciera daño en los oídos. El caso es que Ezra hizo promesas y siguió hablando de Maine y del barquito en el que faenaba su padre hasta que empezó a amanecer y ambos se quedaron dormidos.

Ezra se quedó un tiempo después de aquello. Unos meses, quizá. Siempre sonriendo y diciendo que la vida era bella, iba y venía noche sí y noche no, sin dar explicaciones, pero sin que Danny las pidiera tampoco. Este le dijo una vez —una en que no estaba colocado— que Ezra «daba luz a sus días más oscuros», pero luego se dio cuenta de que solo estaba repitiendo una cursilada que habían oído en el cine la semana pasada y sintió vergüenza.

A lo mejor la frase cursi lo había espantado. Eso se dijo Danny durante semanas, porque culparse a sí mismo siempre le había resultado más fácil.

Dejó a Ezra desayunando —con una sonrisa que parecía sincera; siempre, siempre gentil— y fue a su reunión con los otros anónimos. Les contó una vez más su historia, y cómo su madre saldría pronto y serían una familia, y le presentaría a Ezra y ambos se gustarían, y en Navidad podrían encargar comida para llevar y cenar juntos en algún sitio que estuviera más limpio que la casa de Danny. Había bebido un poco, la semana pasada, y tomado un par de pastillas para poder dormir, un martes que Ezra no estaba y que el colchón estaba tan frío que tenía miedo de que los huesos se le congelaran y luego se quebraran cuando intentara moverse. Los anónimos le dijeron que no pasaba nada, que siempre había que caer para levantarse, que ahora debía empezar de cero y todas esas frases huecas que se repetían unos a otros para convencerse de que ya no llevaban al demonio dentro.

Cuando regresó al apartamento, Ezra ya no estaba allí. Tampoco volvió dos noches después, como solía hacer, ni dos noches después de esa. Al cabo de una semana, Danny encontró una nota que se había caído debajo de la nevera: «Ha surgido algo. Lo siento. Me voy».

Esperó unas semanas, dejó de tomar pastillas para dormir aunque le quemara el frío de la cama, porque quería estar despierto cuando Ezra volviera.

A lo mejor a sus padres les había ocurrido algo. Puede que el barquito de su padre se hubiera perdido en la bruma y ahora su madre estuviera muy asustada. O a lo mejor ella tenía una gripe muy fuerte y necesitaba que alguien atendiera el puesto de pescado por ella.

Danny se tomó un trago para adormecer el dolor de cabeza y condujo doce horas hasta Maine, hasta un pueblo que no estaba allí porque nunca había existido.

Puso la calefacción del coche al máximo y lloró un poco mientras esperaba a que el frío se le marchara del cuerpo. Pero nunca lo hacía.

La cena, de Herman Koch

Fotograma de la película Het diner (2013).

Hoy vengo con una nueva entrega de opiniones impopulares, en este caso sobre un libro. De entrada ya digo que la puntuación probablemente sea más baja de lo que se merece, porque claro que he leído libros peores, pero al ser un libro superventas y premiado iba con ciertas expectativas que no se han visto satisfechas (ni por asomo).

La cena, del holandés Herman Koch, lo tenía todo para gustarme, al menos en la teoría. Se trata de una novela que transcurre en una única noche, durante la cena que le da título, en la que participan dos hermanos y sus respectivas esposas. Al principio no está muy claro cuál es el propósito de la reunión, pero a medida que avanza la noche se descubre que tienen una crisis familiar con la que lidiar y muchas rencillas enquistadas entre ellos.

Hasta aquí, suena a la clase de novela que me gusta leer, el problema es que la ejecución de Koch me parece muy mejorable. Aun así, no es que sea un despropósito (de hecho sé que a mucha gente con buen gusto le ha parecido una lectura potable…), y tiene algunas cosas buenas. A saber: sin tener una prosa espectacular, está correctamente escrito; trata un tema difícil, lo cual siempre es interesante; y, sobre todo, tiene una estructura con muchas posibilidades (a las que no le saca partido), jugando con el asunto de la cena y los distintos platos para organizar los capítulos.

Sin embargo, los puntos negativos llegan pronto. Para empezar, toda la parte inicial del libro me resultó bastante tediosa. Para ser un libro tan corto, se toma su tiempo en arrancar, y aunque es verdad que estos prolegómenos ayudan a intuir las tensiones que hay entre los hermanos, Koch podría haberlo contado con un poquito más vidilla. En general, Koch podría haberlo contado todo con más vidilla. La palabra anodino es la primera que se me viene a la cabeza cuando pienso en su forma de escribir.

Pensaba que este sería uno de esos libros que tardan en arrancar, pero luego compensan… Pues no. De verdad que no. Quizá yo tenía el día frustrado, pero me ha parecido el libro más inconsistente en materia de personajes que he leído mucho, mucho tiempo. Es verdad que, como digo, la trama habla de un tema muy complicado e incómodo para el lector, pero yo no tengo problema con los personajes odiosos o que se salen del estereotipo de héroe (véase algunos de mis personajes favoritos: Sansa Stark, Scarlett O’Hara…). No, mi problema no es que los personajes de este libro sean odiosos (que lo son), es que… ¡no me creo nada!

De verdad, me gustaría poder describir la sensación mejor. Sentía que estaba leyendo un libro normal (aburrido, pero normal), y de repente, cuando la trama se calienta y se descubre el pastel, los personajes dan un giro, como si hubieran dejado la medicación de golpe, y se convierten en psicópatas. Personajes a los que llevas leyendo ciento y pico páginas y que, con sus cosas, parecen mentalmente estables (quizá el protagonista menos, pero bueno). Y claro, que un personaje de una novela sea un psicópata está bien, es plausible, pero que TODOS los personajes que aparecen actúen como asesinos en serie potenciales me resulta simplemente inverosímil. Eso es lo que me ha pasado con la recta final del libro: ojos en blanco y muecas de no entender nada por doquier.

Es posible, ya digo, que tuviera un día malo. Incluso que al tratarse de un tema tan sensible, mis opiniones al respecto hayan intervenido y me hayan causado rechazo hacia la novela, pero no es algo que me suela ocurrir. Me parece que Koch ha querido provocar/denunciar, y eso me encanta, pero no a costa de cargarse la verosimilitud de una historia con personajes que actúan sin pies ni cabeza. Un demente cuela, pero media docena de ellos ya resulta un tanto excesivo.

Así que, con todo el dolor de mi corazón (mientras escribía esta reseña me he reafirmado aún más en mi opinión), La cena, con todas sus grandes críticas y premios, se lleva la peor nota de todo lo que he leído el año pasado y este, ahí es na’.

Repaso de enero


¿Qué tal vuestro primer mes de 2016? Yo quise empezar a lo grande y el primer libro que leí fue Guerra y paz, del que ya os traje reseña hace unos días. Era una de mis grandes lecturas pendientes y quería marcar el ritmo del año con él. Sin duda ha sido la mejor lectura de un enero bastante flojo en tema de libros.

En lo audiovisual, os pido por favor que no me juzguéis por la anormal cantidad de películas que he visto este mes. Estoy en un momento de sequía de series porque la mayoría de las que quiero ver aún no han salido o llevan pocos capítulos, así que las he sustituido por películas. Si a eso le sumas que es temporada alta de cine por todo el asunto de los premios, pues el resultado es que se me ha ido la cabeza este mes.



LIBROS

1. Guerra y paz, de Lev Tolstói ★★★★
2. El lustre de la perla, de Sarah Waters ★★★
3. La cena, de Herman Koch ★
3. The victorians, de Usborne History [sin puntuación porque es un manual]
5. El unicornio, de Iris Murdoch ★★★


PELÍCULAS

1. Room (2015): 9/10
2. The diary of a teenage girl (2015): 8/10
3. Mysterious skin (2004): 5/10
4. Moneyball (2011): 6/10
5. Hysteria (2011): 8.5/10
6. Welcome to me (2014): 7/10
7. The revenant (2015): 5/10
8. The big short (2015): 2/10
9. The maze runner (2014): 7/10
10. The hateful eight (2015): 9/10 [vista dos veces]
11. Maze runner: scorch trials (2015): 6/10
12. Kingsman (2014): 8/10
13. Joy (2015): 7/10
14. Teenage mutant ninja turtles (2014): 4/10
15. Spotlight (2015): 8/10
16. The internship (2013): 8/10
17. Anomalisa (2015): 7/10
18. Despicable me (2010): 8/10
19. Mad Max: fury road (2015): 8.5/10
20. Brooklyn (2015): 7/10
21. Cinderella (2015): 7/10
22. Testament of yotuh (2014): 9/10
23. RocknRolla (2008): 7/10
24. Steve Jobs (2015): 5/10


SERIES

1. Transparent, segunda temporada. ★★
2. Hemlock grove, tercera (y última) temporada. ★★
3. Homeland, quinta temporada. ★★★★★
4. The art of more, primera temporada. ★★1/2
5. You're the worst, segunda temporada. ★★★



Este mes seguro que coincidimos, que sé que unos cuantos habéis leído también Guerra y paz en enero, y seguro que alguna de las películas de la temporada de premios ha caído. Tengo opiniones bastante impopulares sobre The big short y The revenant, entre otras (me parecieron dos buenos truños, pero la primera directamente un crimen contra la humanidad), así que muero por leer otras opiniones. Contadme, contadme, ¿qué tal enero?